Atzayaelh Torres.
¿Podría el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador,
vender en el mercado de acciones una parte de Pemex? Esta es la propuesta que
le realizó la semana pasada el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell,
ante empresarios durante la Cumbre de Negocios en Guadalajara, donde invitó al
próximo mandatario a que llevar a cabo la tercera generación de la reforma
energética, contando como la primera la ‘mini-reforma’ que se ‘logró’ en el
gobierno de Felipe Calderón.
En este sentido, el secretario, uno de los pocos ‘hombres
fuertes’ que le quedan en el gabinete al presidente Enrique Peña Nieto, dijo
que esta nueva versión debería considerar además un nuevo régimen fiscal y
darle autonomía de inversiones a la CFE y a Pemex.
“Lanzo tres ideas para que son decisivas para las empresas
productivas puedan ser más competitivas, así como hicieron los brasileños con
Petrobras”, expresó en la nota firmada por mi compañero Axel Sánchez.
Pese a la serie de factores en contra y sus magros resultados
en beneficios a la población, la reforma energética de 2013 fue profunda y
logró lo que pocos creían posible: que se modificara la Constitución. Además,
es cierto que consiguió un consenso entre el rumbo que debía tomar el país en
este sentido, pero también es cierto que
nos timó respecto al fortalecimiento de Pemex, misma a la que ni siquiera se le
otorgó libertad de asociación, pues los famosos farmouts deben pasar
forzosamente por concurso en la CNH, y que sigue tributando como nadie en el
mundo.
En este sentido, vale
la pena reflexionar si las propuestas lanzadas por Coldwell en Guadalajara, que
realmente las replicó de otras similares realizadas en semana pasadas por Juan
Carlos Zepeda, presidente de la CNH, no podían haber sido incluidas dentro de
la profunda reforma de 2013, y las subsecuentes leyes secundarias promulgadas
en 2014.
Es poco creíble que
dentro de la concepción de un nuevo modelo energético como el que hoy intentan
perdurar ante el inminente golpe de timón, no haya sido considerado darle ese
tipo de herramientas a la petrolera nacional para que pudiera afrontar su
entorno de nueva competencia, y claro, de manera simultánea, atacar los vicios
sindicales encumbrados desde un escaño priísta en el Senado durante todo el sexenio,
entre otros cuentos de horror como la corrupción, a la que no se combatió con
firmeza y se envió al limbo de la impunidad.
Pemex se ha
acostumbrado a una situación financiera oscura, delicada, que no le permitiría
como tal una colocación en bolsa, pero ¿qué tal soltar a Pemex Exploración y
Producción, la subsidiaria más rentable, la que sostiene a Pemex?, o de plano
¿crear una nueva empresa productiva del Estado? Es decir, mucho se jactaron
sobre la suprema “ingeniería financiera” que le aplicaron y ¿nadie pensó en
formas de ayudarla realmente?, ¿en verdad? no lo
creo.
A mí también “me chocan”
Las declaraciones de
López Obrador sobre la importación de crudo ligero, y en las que llamó
“corruptos y cinicazos” a sus orquestadores, mismos que le “chocan”, retumbaron
hasta los pisos más altos de la Torre Ejecutiva de Pemex, principalmente a
aquellos que llegaron del IMSS, quienes me cuentan, se están tronando los dedos
por las pesquisas y auditorias por la controvertida medida.
En estos tiempos de cambio,
y de cara a la prometida cuarta transformación, es necesario que se cuide muy
bien la plantilla que se quedará dentro de la petrolera, pues muchos se hacen
ya perpetuos en los cargos pese al magro desempeño que arrastran desde el
sector salud, pero lo que no saben es que tienen los días contados: 38 para ser
exactos.
Cuidado con los contratos
Abusados con los
Contratos de Servicios Integrales de Exploración y Extracción (CSIEE), pues me
cuentan que a días de que termine la administración, dentro de Pemex
Exploración y Producción están asignando a diestra y siniestra estos modelitos,
cuya cualidad radica en que el contratista no arriesga, pero obtiene jugosos
pagos en efectivo, principalmente en campos terrestres maduros, tanto de la
región norte, sur, e incluso en las marinas.
Sería conveniente que
el grupo de transición revise a detalle este tipo de contratos, ya que una
empresa o un grupo de ellas, asumen la responsabilidad operativa de una o
varias asignaciones otorgadas por la Sener y CNH a Pemex.
En este tipo de
contratos están siendo utilizados sin éxito, como parte de una estrategia que
viene desde abril, de acuerdo con una presentación a al que tuve acceso, para
acelerar la producción, pero resultan muy onerosos para Pemex.
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