Julio Astillero.
Desde varios
flancos se está desplegando la que hasta ahora es la campaña más agresiva
contra el presidente Andrés Manuel López Obrador. Ninguna de las anteriores
acometidas organizadas contra el político tabasqueño había avanzado tanto como
las que cuando menos en cuatro rubros se han enderezado abiertamente para tratar
de disminuir su poder o abiertamente pretender su retiro del cargo. La pandemia
del Covid-19 y las consecuencias económicas críticas que de ahí se derivan
constituyen el caldo de cultivo desde el cual se pretende propagar el
golpe(teo) contra el habitante del Palacio Nacional.
Un escenario
de confrontación abierta tiene cuando menos a cuatro gobernadores en posición
crítica respecto del pacto fiscal de la Federación con los estados. Enrique
Alfaro, de Jalisco, llegado al poder a nombre del Movimiento Ciudadano y
virtual buscador de ser candidato presidencial en 2024, ha hablado abiertamente
de la posibilidad de abandonar tal pacto, pues ya estuvo bueno del maltrato que
se nos da a los estados que estamos produciendo riqueza, trabajo y
oportunidades para la gente.
Menos
amenazantes, pero sí demandantes con fuerza de que se revise el citado pacto
fiscal, están tres mandatarios del norte del país: el panista Francisco García
Cabeza de Vaca, de Tamaulipas; el priísta Miguel Ángel Riquelme, de Coahuila, y
el independiente Jaime Rodríguez Calderón, autodenominado el Bronco, de Nuevo
León. Es importante notar que los tres políticos norteños y el occidental
Alfaro reivindican la productividad de sus entidades, en contraposición del sur
menos desarrollado al que el presidente López Obrador está destinando muchos
recursos públicos y hacia dónde están dirigidos sus proyectos estratégicos de
desarrollo (Tren Maya, refinería de Dos Bocas, corredor transístmico, siembra
de árboles, entre otros ejemplos).
En
Tamaulipas (gobernado por el Partido Acción Nacional), el presidente de la
Federación de Cámaras de Comercio, Julio Almanza, anunció un acuerdo de todos
los agremiados para dejar de pagar impuestos a niveles federal y estatal. En
esa entidad no se cubrirían los rubros locales como el impuesto sobre nómina,
el predial, las aportaciones a municipios y, en el plano nacional, se dejaría
de pagar IVA e ISR, los recibos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y
las aportaciones al IMSS y el Infonavit.
No se
necesita un especial olfato político para encontrar coincidencias entre lo
planteado por esos comerciantes tamaulipecos con el proyecto de organización
civil de resistencia al gobierno obradorista que ha planteado el Consejo
Coordinador Empresarial, con Carlos Salazar Lomelín como mando formal nacional.
En las redes
sociales crecen otras formas de búsqueda abierta de deponer al presidente López
Obrador. En un par de semanas ha alcanzado 193 mil 792 miembros un grupo
privado de Facebook que se denomina Todos por el MISMO. El objetivo, se explica,
es muy sencillo. Organizarnos todos para en las próximas elecciones Federales
votar todos por el mismo partido. No importa cuál sea, mientras no sean Morena
y sus aliados. La propuesta es quitarle la mayoría al obradorismo en San
Lázaro.
Angélica Solís,
por ejemplo, señala: este grupo es para dar ideas, crear acciones y
organizarnos para sacar a AMLO del poder. Gabriel Treviño Kauachi propone:
Necesitamos traer líderes de opinión a este grupo, gente que lo pueda hacer
crecer pero además conozca el sistema, Pedro Frerris (sic), Fernanda Familiar,
Carlos Loret si logramos que entren mucha gente los va a seguir y esto se va a
exponesiar (sic). Jess del Castillo pregunta: Quien le avienta una granada de
parito (sic) a AMLO. Isaac García señala que nunca se ha podido derrocar a un
gobierno sin un levantamiento en armas así que esto debe ser apoyado por el
Ejército. También está en Whatsapp el Frenaa, Frente Nacional Anti AMLO, cuyo
propósito es tirar a AMLO y anoche se realizó una protesta virtual desde YouTube
denominada Unidos por México.
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