Enrique
Quintana.
Si usted
revisa las primeras planas de los diarios norteamericanos en los últimos días,
encontrará que todas ellas se refieren al tema de los disturbios y las
reacciones políticas que se han suscitado tras el asesinato de George Floyd.
Durante
semanas, el único asunto que atrajo la atención de los medios en Estados Unidos
–y en casi todo el mundo– fue la pandemia y la crisis económica asociada con
ella.
Hoy las
cosas han cambiado y la atención está puesta en esta crisis social que estalló
en la Unión Americana.
Dos
fenómenos de larga data se hicieron presentes en el asesinato de Floyd. Por un
lado, el racismo que persiste en muchos lugares de Estados Unidos y que Trump
ha acentuado, y por otro lado, la brutalidad policíaca que aún sigue siendo un
atributo de muchas fuerzas de seguridad.
Una pregunta
que me parece pertinente para entender el momento es la siguiente: ¿si este
hecho se hubiera conocido antes de la pandemia, hubiera producido acaso una
reacción como la que hoy estamos viendo?
No lo
sabemos.
Pero lo que
sí conocemos es que las crisis de salud y económica generan un ambiente en el
cual es más factible que puedan estallar crisis sociales.
La historia
nos muestra que, a veces, acontecimientos que en otro contexto no provocarían
una reacción tan grande y tan profunda, cuando encuentran un ambiente de
molestia, dolor y desesperación, pueden suscitar una reacción en cadena de
alcances inimaginables.
Otra
pregunta que viene al caso es si la crisis social como la que estamos viendo en
las calles de muchas ciudades norteamericanas va a provocar también una crisis
política.
Lo que ya
resulta visible es la caída de Trump en las encuestas. Las realizadas en este
mes de junio, compiladas por RealClearPolitics, registran un 54 por ciento de
desaprobación a su trabajo frente a una aprobación de 43 por ciento.
En los
careos entre Trump y Biden, el demócrata tiene una ventaja de ocho puntos en
promedio en los sondeos más recientes. Pero, incluso más importante, en los
llamados 'estados columpio', que son los que realmente inclinan la balanza de
las votaciones en el Colegio Electoral, Biden tiene una ventaja consistente.
Otro hecho
significativo es que por primera vez en este proceso electoral, las casas de
apuestas más relevantes mostraron que la balanza ya se inclina hacia Biden, por
primera vez en este proceso.
¿Podría en
México desatarse una crisis social como ha ocurrido en Estados Unidos?
Creo que sí,
es posible.
Tal vez no
ahora. Quizás deba transcurrir un tiempo para calibrar mejor el impacto que la crisis
de salud y la de carácter económico tienen en el ánimo de la gente. Pero, nos
encontramos en una situación inédita.
Es probable
que en nuestro país ni las acciones de los cuerpos de seguridad pública ni el
racismo, que sin duda persiste, sean los factores que detonen el descontento.
Aunque ya lo que sucedió ayer en Guadalajara es sintomático de ese estado de
ánimo social.
Pero,
incluso, podría haber otros ingredientes que hoy ni sospechamos.
Los hechos
objetivos y las cifras que la Secretaría de Salud reveló ayer nos hacen diferir
del optimismo del presidente López Obrador, quien pronostica que a partir de
julio tendremos una recuperación rápida.
Pareciera
que todavía nos falta lo peor de la crisis de salud y probablemente muchas
semanas de confinamiento o por lo menos de actividad económica al mínimo.
En ese
escenario, con muchas familias sin ingresos, con más y más personas padeciendo
enfermedad o incluso falleciendo, no es difícil imaginar que alguna chispa
pueda producir una reacción de la cual tampoco tenemos idea.
Más vale que
estemos conscientes para que los acontecimientos no nos sorprendan.
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