La propuesta de
disminuir recursos a los partidos políticos detendría un crecimiento económico
que se ha dado en forma constante en este rubro, en una democracia muy cara
para los mexicanos.
De 1997, cuando se creó el Instituto Federal Electoral (IFE)
como organismo autónomo y hubo elecciones federales y por lo tanto recursos
para campañas, a la última elección federal intermedia de 2015, el presupuesto de los partidos políticos se
triplicó, al incrementarse 246 por ciento.
Y si tomamos 1998
como primer año del IFE autónomo sin elecciones federales y el presupuesto para
este 2017 tenemos un incremento del 387.85 por ciento, lo que nos demuestra que
debemos presionar para que los partidos políticos reciban menos recursos.
En 1997 había 8 partidos políticos y costaron un total de 2
mil 111 millones 493 mil 862.21 pesos, mientras
que en la pasada elección federal intermedia de 2015, participaron 10 partidos
políticos y el gasto fue de 5 mil 199 millones 695 mil 918 pesos, es decir, es
casi dos veces y medio el incremento del gasto en 18 años.
Y si tomamos el primer año del IFE como organismo autónomo
sin elección federal que fue 1998, el financiamiento público para cinco
partidos políticos existentes en ese momento fue de mil 46 millones 566 mil 954
pesos, de acuerdo con información del Instituto Nacional Electoral.
Y para 2017 se
gastaron 4 mil 59 millones 213 mil 905 pesos, es decir, que casi se
cuadriplicaron los recursos al llegar al 387.85 por ciento, y se dividieron
entre nueve partidos.
Pero estas cifras que
suenan escandalosas se vuelven incomprensibles al analizar la relación entre
los recursos entregados a algunos partidos políticos y su rentabilidad
política.
Por ejemplo, de acuerdo con información de Víctor Chávez de
El Financiero, en 20 años el PVEM ha
conseguido 151 diputados federales, de los cuales sólo 52 han ganado con votos
sus distritos.
El total de recursos
que obtuvo el PVEM en esos 20 años fue de 5 mil 549 millones 839 mil 514 pesos.
Que si los dividimos entre los diputados que obtuvo de
mayoría relativa, tendremos que cada uno
de ellos costó al erario 106 millones 727 mil 682 pesos.
Y faltan todavía los
recursos que entregan los estados a los partidos políticos que son
independientes de los que otorga el INE.
Es una cuenta simplista, es cierto, porque un partido
político significa muchas más actividades y razones que la sola elección de un
diputado, pero creo que es una muestra clara de lo cara que resulta la
democracia en nuestro país.
Desde el 27 de octubre el senador Francisco Búrquez presentó
la iniciativa de 50 menos, ya suscrita por legisladores de diversos partidos
políticos y con el apoyo ciudadano de más de 170 mil personas, por lo que esperamos
que en esta crisis económica, haya una respuesta efectiva del Congreso de la
Unión.
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