El Departamento de Estado
estadounidense ubicó, por tercer año consecutivo, a México como un país
corrupto, tanto en el sector público como en el privado, donde es muy común el
pago de sobornos a funcionarios del Gobierno, la falsificación de facturas y
otros fraudes como el desvío de fondos públicos a empresas de forma ilícita.
“A pesar de
que la corrupción del sector público y privado se puede encontrar en muchos
países, la colaboración de actores
gubernamentales con organizaciones criminales (a menudo derivados de
intimidación o amenazas) presenta serios retos para el Estado de Derecho en
México”, se lee en el texto titulado “Informe anual sobre el Clima de Negocios
en el Mundo 2017”.
Estados
Unidos recordó que México ocupó el lugar
123 de 176 en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia
Internacional 2016, el último de las 35 economías que integran la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, cuando un año antes alcanzó el
puesto 95 de 168 naciones.
“Representantes de negocios,
incluyendo compañías de EU, creen que fondos públicos son a menudo desviados a
compañías privadas e individuos debido a la corrupción, y perciben que el
favoritismo está extendido entre funcionarios gubernamentales dedicados a
adquisiciones”, indicó
el Departamento de Estado estadounidense.
En el
informe, en que incluye un análisis de prácticamente todos los países del mundo
sobre las condiciones que ofrecen para hacer negocios, el Departamento de Estado de EU enfatizó en que la respuesta del
Gobierno de Enrique Peña Nieto para combatir la corrupción ha sido “lenta e
ineficaz”.
Esta semana
el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estimó que durante 2016, el costo de los actos de la corrupción
en el sector privado fue de mil 600 millones de pesos, mientras que un 82.2 por
ciento consideraron que dichos actos son frecuentes por parte de los
funcionarios.
En el 64.6
por ciento de las unidades económicas de México se considera que los actos de
corrupción se producen para agilizar trámites, mientras que en el 39.4 por
ciento se señala que dichos actos se generan para evitar multas o sanciones y
en 30.7 por ciento se originan por la obtención de licencias o permisos, indicó
el INEGI.
La Encuesta
Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas tiene el
propósito de estudiar la percepción de las empresas sobre la experiencia de
realizar trámites y solicitar servicios públicos, así como sobre actos de
corrupción al realizarlos.
De acuerdo con el Banco de México, el
Banco Mundial y la revista especializada Forbes, la corrupción en el país
representa cerca del 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). El Centro
de Estudios Económicos del Sector Privado la sitúa en 10 por ciento del PIB.
Transparencia
Mexicana documentó que en 2007 una mordida costó a los hogares mexicanos un
promedio de 138 pesos mientras que en el 2010 se elevó a cerca de 165 pesos. El
costo para acceder o facilitar trámites y servicios públicos fue de alrededor
de 27 mil millones de pesos en el 2007 y en 2010 se destinaron más de 32 mil millones
de pesos a las mordidas.
Además, los hogares mexicanos en
general destinan el 14 por ciento de sus ingresos para pagar actos de
corrupción y los hogares que perciben un salario mínimo gastan el 33 por
ciento. Es decir, interpretó Transparencia Mexicana, la corrupción representa
un impuesto regresivo considerable para los más pobres.
NdeR: Por un
error en la lectura del informe, esta misma nota refería en la cabeza que
México era el país “más corrupto del mundo”. No es el primero, aunque ocupa uno
de los lugares más destacados, de acuerdo con el reporte del Departamento de
Estado de Estados Unidos. Ofrecemos una disculpa.
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