Enrique Peña Nieto se comprometió en
mayo pasado a combatir el robo de combustible, una revisión de la Auditoría
Superior de la Federación (ASF) muestra que este delito ha crecido sin
contención oficial durante todo este sexenio, en el que el registro de tomas
clandestinas pasó de mil 620 en 2012, a 6 mil 537 el año pasado.
Este aumento, es de un 400 por
ciento, indica que, en los primeros cuatro años del sexenio, se abrieron al
menos 4 mil 917 tomas clandestinas; o un promedio de mil 229 por año, o más de
tres cada día.
La explicación de Petróleos Mexicanos
(Pemex) ante el aumento, reporta el órgano fiscalizador, fue la falta de
presupuesto suficiente para seguridad, así como la probable complicidad de
trabajadores de la empresa y de autoridades de los tres niveles de Gobierno.
“La Gerencia de Gestión Técnica de
Salvaguardia Estratégica, adscrita a la Subdirección de Salvaguardia
Estratégica de Pemex Corporativo, señaló, sin proporcionar la evidencia, que
esto (el aumento) se debió a que se cancelaron programas y proyectos de
seguridad por falta de ajustes presupuestales; los recursos humanos, materiales
y financieros para combatir estratégica y frontalmente el robo de combustibles
fueron insuficientes; y se presume la existencia de algunos trabajadores de
Pemex y autoridades de los tres órdenes de Gobierno que participan en el
mercado ilícito de combustibles, lo que genera pérdidas y pone en riesgo a las
instalaciones productivas, a la población y al medio ambiente”, reporta la ASF.
La
problemática de las tomas clandestinas en los ductos de Pemex ha cobrado
notoriedad sobre todo este año en el que, en el estado de Puebla, la violencia
atribuida a quienes cometen este delito y su combate por parte de las
autoridades ha dejado varios civiles y militares muertos.
Petróleos Mexicanos y las entidades
de seguridad del Estado, sin embargo, no sólo han carecido de efectividad para
detener el problema en los últimos años, sino que de acuerdo con la ASF, ni
siquiera han podido establecer el volumen ni monto monetario de lo robado, por
lo que se limita su capacidad para solucionarlo.
“Se verificó que, en ese año, la
empresa careció de información confiable sobre el volumen de combustibles
perdido, así como del monto económico que representó. Al respecto, la Gerencia de Medición,
Calidad y Balances de la Subdirección Comercial de Pemex Logística señaló que, conforme a su Estatuto
Orgánico, no tiene dentro de sus funciones generar un análisis y cuantificación
volumétrica y monetaria de las pérdidas por robo de combustibles en ductos,
y la Coordinación de Asesores de la Dirección General de Pemex Logística proporcionó una nota simple en la que la
Subdirección de Operaciones indicó que en 2016 no contó con información
relacionada con el volumen de pérdidas de combustibles ni de las pérdidas
monetarias, derivadas de la detección de tomas clandestinas, aun cuando es el
operador de la logística de petrolíferos, incluidos gasolinas y diésel”, dice
la ASF.
“La carencia de información sobre las
pérdidas volumétricas y monetarias derivadas de la sustracción de combustible
mediante las tomas clandestinas, así como de estrategias para obtenerla, se
contrapone con la misión de PLOG (Pemex Logística) de prestar sus servicios de
manera rentable y sustentable, con altos estándares de (…) confiabilidad y
seguridad’ y con la acción relevante de ‘coadyuvar al combate del mercado
ilícito de combustibles’ establecidas en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el
ejercicio fiscal 2016, porque impide que
la empresa conozca con exactitud la magnitud del problema y, en consecuencia,
limitó su capacidad para solucionarlo, situación que pone en riesgo la
prestación de servicios de logística de petrolíferos, de manera rentable y
sustentable, con altos estándares de seguridad y confiabilidad”, agrega.
El costo de reparación de estas tomas
clandestinas fue de mil 767.7 millones de pesos sólo en 2016, y de 3 mil 70.8
desde 2011, periodo en el que la necesidad de recursos para este problema ha
aumentado un 868.5 por ciento.
La
información de las tomas clandestinas fue parte de una revisión de la ASF sobre
los medios de transporte y almacenamiento de combustibles por parte de Pemex y
con el fin de fiscalizar el aseguramiento del abasto de los mismos –que se
cumplió con un cien por ciento.
La ASF también menciona que, por la
falta de infraestructura, las gasolinas y el diésel son transportados de manera
poco eficiente y a un elevado costo, debido a que el empleo de carro-tanques
(ferrocarril) y auto-tanques (pipas) es más costoso que usar ductos.
“Sin embargo, este último medio de
transporte, aunque resulta menos caro, es más riesgoso, debido al mercado
ilícito de combustibles (tomas clandestinas), lo que ha repercutido en la
rentabilidad de dicha actividad”, advierte la ASF.
CRIMEN Y
HUACHICOL
Recientemente, la revista The
Economist destacó que “el robo de combustible es emblemático de un nuevo patrón
de crimen” en México, y tiene a Puebla como su punto focal.
“Los
ladrones perforan la tubería que pasa por el estado –donde es más accesible que
en los estados vecinos– instalan un grifo y drenan el líquido. Lo venden de las
espaldas de camiones en los caminos y en mercados como el cerca de San Salvador
Huixcolotla. El precio es de unos siete pesos (37 centavos) por litro, menos de
la mitad de lo que cuesta en las gasolineras”, destacó en un reportaje
especial.
La influyente revista informó
entonces que en 2006 la red de oleoductos operada por Pemex tenía reporte de
213 tomas ilegales. “El año pasado ese número saltó a más de 6 mil 800. Los
robos costaron a la compañía 30 mil millones de pesos en ventas perdidas y
facturas de reparación el año pasado”.
La administración de Enrique Peña Nieto
reporta niveles de robo de combustible sin precedentes. En tanto especialistas
han calificado el despliegue de 3 mil elementos a Puebla, como inútil para
cumplir con objetivos de largo plazo en el combate a este delito.
“Las
autoridades más inmediatas podrían estar omitiendo su responsabilidad de
denunciar, pero también pareciera que las policías tanto federales como
estatales están omitiendo trabajos de inteligencia”, dijo Édgar Cortez Morales,
investigador del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia A.C
(IMDHD).
El robo de
combustibles creció a pasos agigantados en los últimos años. En el sexenio de Felipe
Calderón Hinojosa las cifras pasaron de 323 tomas clandestinas en el 2007 a mil
635 en el 2012; un aumento en ese periodo de 406 por ciento. La tendencia
continuó con Peña Nieto: su primer año de Gobierno cerró con 2 mil 612 tomas
clandestinas, y al finalizar el 2015 se reportaron 5 mil 252, de acuerdo con el
Informe de Sustentabilidad 2015 de Pemex; esto es, un aumento del 101 por
ciento.
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