Alejandro Páez Varela.
Si alguien en México quiere que su
video sobre temas políticos y/o de gobierno gane vistas en YouTube, tiene
varias opciones y entre ellas, dos (más o menos) seguras: una es titularlo: “Lo
que no verás en Televisa” o “Lo que Televisa no quiere que veas”. Y dos, hay
que decir que debes ver el video “antes de que el Gobierno lo borre”.
Muchas ideas
se desgastan, por supuesto; sobre todo en la red. Hay que buscar fórmulas, pero
una buena idea es una idea ganadora por mucho tiempo si se le va acomodando. Vean justamente a Televisa, para más
referencias: décadas y décadas explotando la misma fórmula: dar basura a los
mexicanos desde el monopolio (duopolio) y dar todo a los gobiernos en turno.
Dicho de otra manera: décadas y décadas embobando a millones como vocación y,
como negocio, sirviendo a los políticos, los partidos y los gobiernos que le
permiten seguir exprimiendo a los embobados.
Televisa es
el caso más obvio, pero no el único. Solo hay que seguir la ruta del dinero:
¿en quién se ha gastado Enrique Peña Nieto esos 38 mil millones de pesos de
publicidad oficial que lleva gasta ahora? ¿En quién se gastará esos 60 mil
millones que, se calcula, destinará esta administración federal en seis años?
Si la idea exitosa para un video de
YouTube se explota durante años, obviamente se va a desgastar. Le está pasando
a los videos de “Anonymous” que ya no son de Anonymous. Le pasa justamente a
Televisa, para más referencias: tres generaciones Azcárraga han explotado y/o
extorsionado a gobiernos federales y estatales, pero se les olvidó algo:
mejorar la fórmula.
Ahora experimenta el cansancio de los
usuarios. Sus noticieros son una vergüenza y viven en el desprestigio
permanente; sus telenovelas son ideas viejas y vacías y refritos mal hechos;
sus programas son puras nalgas y chichis y obscenidades. Conozco gente en mi medio que no
sintoniza desde hace años sus noticieros; conozco al menos a cinco individuos
de mi generación que están escribiendo historias para Netflix. Así, hay
ejemplos y ejemplos al infinito para ilustrar que Televisa se ve como un
gigante… lejano; ejemplos y ejemplos que
evidencian que Televisa apesta y no porque lo diga yo, o alguien más: apesta
porque se pudre: hay que ver los últimos números reportados al mercado bursátil
por ese grupo de medios y verán que el negocio dejó de ser chistoso y el
logotipo huele a carne de panteón.
Alguien se
preguntaba qué haría con 300 millones de pesos, con mil millones o con 5 mil
millones, libres de polvo y paja, para gastarlos en un medio. Difícil saberlo.
Sobre todo, por lo que decía mi papá: lo que no sudas, no sabe; lo que no
cuesta, se va por el caño.
Los medios pro-gubernamentales tiran
y tiran recursos para posicionarse; tiran y tiran (es casi dinero regalado) por
cientos, miles de millones, pero ni sus reporteros son los mejores pagados, ni
tienen ideas ganadoras, ni Peña Nieto –que es quien extiende los cheques– está
bien posicionado. ¿Entonces? ¿A dónde se va todo ese dineral?
Ciertamente
de esos 38 mil millones de pesos ejercidos deben pagarse yates y lujos de los
dueños de los grandes medios. Hace tiempo que se dice que hay un hueco grande
en Comunicación Social de Presidencia (quizás lo sabremos más adelante), sobre
todo en el gasto vía agencias, aunque eso es sólo una especulación que circula
y nada más. Pero creo que una buena parte
del dinero se va a un intangible: frenar a los medios críticos.
Las fórmulas están tan desgastadas
que parte de ese dinero se debe usar para contener, y de esa manera mantener a
flote el sistema desgastado.
¿Qué pasaría
con los principales impresos nacionales sin dinero del Gobierno federal?
¿Podrían imprimir un ejemplar más? ¿Qué pasaría con sus páginas web, con sus
decenas de editores y de reporteros?
Entonces
esto evidencia ese otro efecto indirecto: el
dinero por miles de millones que reparte la administración Peña es también para
que a la prensa libre e independiente se le dificulte crecer. Para intentar
mantenerla sofocada. Para generarle competencia desleal.
(Y aun así,
por cierto, la prensa independiente en México sigue creciendo).
¿Cuáles serían los números reales de
la prensa en México si mañana (ojalá suceda algún día) se cancela esa derrama
inmoral de miles de millones de pesos?
¿Cuáles medios se mantendrían
abiertos, como negocios legítimos, al día siguiente? ¿Cuáles sobrevivirían?
Es cierto que Televisa ha acumulado
en este sexenio todo lo que una firma requiere para hundirse: mala fama, olor a
corrupción y la sensación de que desperdició tiempo vital para modernizar su
negocio y no depender tanto de los gobiernos. Pero Televisa no se ha hundido ni
mucho menos.
Mientras existan políticos inmorales
o corruptos, esos medios sobrevivirán; a ellos les gusta la publicidad con
dinero de los mexicanos y a la prensa tradicional le encanta vivir del dinero
de los mexicanos. Son unos para los otros.
La opción para detenerlos es regular
la publicidad oficial. La Suprema Corte de Justicia de la Nación tiene una
ponencia del ministro Zaldívar que podría poner un freno al gasto inmoral.
Esperemos que ese cuerpo actúe a la altura de las circunstancias.
México no puede darse ya el lujo de
mantenerse bobeando mientras los grupos de medios como Televisa manipulan
masas, imponen inútiles o vividores en el poder y engordan del dinero de un
país con 53 millones de pobres.
México debe entender que, para
cambiar, cambiar de verdad cambiar, debe poner un alto a décadas de abuso de
políticos y medios con dinero público.
Hay 60 mil
millones de razones para decir BASTA. Sesenta mil millones: una por cada peso
que se gastará la administración Peña –según los cálculos de Fundar y Artículo
19– en publicidad oficial.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.