Sanjuana Martínez.
Políticos y funcionarios de los tres
partidos dominantes y sus aliados han visto las últimas encuestas electorales
para el 2018 y saben que los mexicanos pueden elegir un cambio para México. Por
eso, han decidido robar a manos llenas y llevarse hasta los clips y grapadoras.
La
corrupción, ese mal endémico e histórico de nuestro país, abunda en estos
últimos años. El Partido Revolucionario
Institucional (PRI) está consciente que solo un milagro de tarjetas con dinero
y fraudes electorales puede salvarlo y llevarlo nuevamente a ocupar de manera
espuria la Silla del Águila. Algo ciertamente improbable luego del pésimo
sexenio de Enrique Peña Nieto y el desastre de país que deja.
Lo mismo le
sucede al desestructurado Partido Acción Nacional (PAN) y al cuestionado y
denunciado Partido de la Revolución Democrática (PRD). Los políticos y
funcionarios de ambos andan desesperados con el cambio que puede llegar.
Tal vez por
eso, el robadero no tiene freno. Así lo
exhibe el informe parcial de la revisión de la cuenta pública del año pasado de
la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que ha detectado irregularidades
precisamente en el uso de los recursos federales por un monto acumulado de la
importante cantidad de 51 mil millones de pesos.
La ASF realizó 1166 auditorías y el
resultado es terrible: de los 51 mil millones de pesos faltantes, 39 mil 296
millones de pesos corresponden a irregularidades de los 32 gobiernos estatales.
Y peor aún, el estudio arroja que el 76 por ciento de estas “irregularidades”
corresponden a los poderes ejecutivos.
Esto quiere decir que no hay gobernador
que se salve de estas “irregularidades” por llamarlo de una manera elegante,
aunque en mi pueblo les dicen corruptelas.
Lo más impresionante de este informe
son dos cosas: una, que durante los últimos ocho años se han presentado 848
denuncias de hechos ante la Procuraduría General de la República (PGR) y dos, que,
comparado con los ocho años anteriores, es decir, del periodo 2002-2009, solo
fueron interpuestas 24 denuncias.
A pesar de
todo, el auditor Juan Manuel Portal
asegura que la “promoción” de denuncias de hechos ante la PGR, no representan
“un objetivo en sí mismo”. Así como lo leen. Hay irregularidades importantes,
pero como dirían en el norte, “ves la tempestad y no te hincas”.
Pero veamos
los nuevos métodos de hacer desaparecer misteriosamente los millones de pesos
del presupuesto. Como bien lo informaron
en la investigación de la llamada “estafa maestra” Mexicanos contra la
Corrupción e Impunidad (MCCI), el esquema consiste en entregar contratos
ilegales donde participan dependencias federales, universidades y obviamente un
buen número de funcionarios. La clave está en saber repartir y que todos queden
contentos.
Pues bien,
en este informe parcial de la ASF se hicieron dos auditorías de carácter
forense y descubrieron las
triangulaciones irregulares en la asignación de contratos que involucran al
estado de Zacatecas con la Universidad Politécnica de Zacatecs (UPZ), Sagarpa y
Conapesca. Y descubrieron un daño patrimonial de 57.4 millones de pesos. Por
supuesto, el gobernador priista Alejandro Tello Cristerna prefiere guardar
silencio sobre los ocho convenios que tiene firmados con la universidad en
cuestión.
Pero no es
la única, todo indica que Tello
Cristerna ha encontrado su minita de oro. Además de la Politecnica, también
están involucradas la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), la Universidad
Politécnica del Sur de Zacatecas (UPSZ).
En igual circunstancia se encuentra
el gobierno del panista Miguel Márquez Márquez, quien utilizó a la Universidad
Técnica de Salamanca y a la Comisión Nacional del Agua para hacer operaciones
con un daño patrimonial de más de 45 millones de pesos.
A Gabino Cué Monteagudo también le
encontraron irregularidades similares en Oaxaca. Durante su gobierno de
Convergencia y PAN, la ASF detectó 3122 millones de pesos, pero el gobierno
solo ha aclarado o solventado el destino de 31 millones de pesos.
Y así podemos ir estado por estado,
gobernador por gobernador, sin importar el partido, sin importar los colores,
sin importar las siglas, ni la ideología o los “principios” rectores. Casi
todos roban, los actuales y los del pasado.
Y sus
nombres ligados a la corrupción para la historia: Mario Villanueva (PRI),
Andrés Granier (PRI), Jesús Reyna (PRI), Guillermo Padres (PAN), Flavino Ríos
(PRI), Tomás Yarrington (PRI), Javier Duarte (PRI), Rodrigo Medina (PRI), César
Duarte (PRI) Eugenio Hernández (PRI), Roberto Borge (PRI), Humberto Moreira
(PRI), Fidel Herrera (PRI), Carlos Hank Rhon (PRI), Angel Aguirre Rivero (PRI),
Arturo Montiel (PRI), Emilio González (PAN), Graco Ramírez Garrido Abreu (PRD),
Egidio Torre (PRI), Fausto Vallejo (PRI), Miguel Alonso Reyes (PRI), Jorge
Herrera Caldera (PRI)… y tantos, muchos más.
Es una vergüenza, es una tragedia
infame.
¿Qué vamos a hacer para detener este
carro sin freno de la corrupción desenfrenada de políticos, gobernadores,
secretarios y funcionarios? ¿Cómo vamos a detener este mar de corruptelas, esta
avalancha de malversaciones, de saqueos y expolios a nuestro dinero? ¡Basta ya!
La ASF es
optimista, dice que gracias a las auditorías han recuperado 1927 millones de
pesos que suman en 15 años 118 mil 416 millones de pesos. Pero la pregunta que
inmediatamente surge es: ¿Y lo que
falta? ¿Cuándo nos van a devolver estos ladrones el dinero robado?
Mientras
tanto, la simulación sigue creciendo,
sin respeto, porque el gobierno piensa que los mexicanos nos chupamos el dedo.
Pero esta simulación nos sale cara. En el Proyecto de Presupuesto de Egresos de
la Federación para el 2018 enviado a la Secretaría de Hacienda a la Cámara de
Diputados, hay una partida de 10,399 millones de pesos para combatir, prevenir,
detectar y sancionar la corrupción.
¿ES EN SERIO? ¿10 mil millones para
combatir una avalancha de corruptos que no son procesados ni encarcelados, 10
mil millones para simular que se les persigue, pero no para devolver lo robado,
10 mil millones para seguir robando y llenar los bolsillos?…
Definitivamente
a México le urge un cambio. Los
mexicanos estamos hartos de ver tanto pillo de cuello blanco, tanto político y
funcionario corrupto enriquecido con nuestro dinero. Tal vez por eso, solo por
eso, ganará quien represente una auténtica garantía del fin de la corrupción.
¿Habrá
alguien que represente suficiente honestidad para generar un verdadero cambio?
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