Atzayaelh Torres.
La semana pasada los (casi) candidatos a la presidencia
desfilaron ante los banqueros, sus mensajes estuvieron plagados de buenos
deseos. En cuanto a energía, algunos hicieron apuntes interesantes, pero que no
resuelven los problemas de corto plazo a los que se enfrenta nuestro país.
Por un lado, Anaya
pretende que vivamos en un país de autos eléctricos, casi voladores, en donde
puedas llegar a casa después de haber hecho un largo viaje desde tu trabajo en
un autobús sustentable que no consuma gasolina, por lo que no sólo desestimó
las refinerías que propone López Obrador, sino que aseguró que un auto
eléctrico tiene sólo 18 partes móviles, mientras que uno de combustión interna
tiene más de dos mil.
Habría que advertirle a
Anaya del riesgo que para la industria automotriz supondría migrar a los autos
eléctricos bajo las condiciones en las que se encuentra actualmente, ya que hoy
tiene un peso fundamental en la manufactura mexicana, pues su cadena de
proveedores sostiene cientos de miles de empleos, sin mencionar que Estados
Unidos es el principal cliente. Defender la gasolina sería defender la
contaminación urbana, pero tampoco es correcto tapar un hoyo para destapar
otro.
Adicionalmente, Anaya
debe saber que la principal fuente de generación eléctrica en nuestro país es
el gas natural, de cual somos altamente dependientes (al igual que la gasolina)
del exterior, así que la producción del mismo debería ser también otro de
los anexos de su plan futurista, pues todas las perspectivas internacionales
apuntan hacia allá, basta que le eche un ojo a las de la Agencia Internacional
de Energía y a las de BP.
Ahora, lleguemos a ese México de capítulo de los Supersónicos
que propone Anaya. Seguiremos
incrementando nuestra dependencia de gasolinas del exterior, esperanzados en
las promesas de reconfiguraciones de refinerías que no sirven.
Por su parte, Andrés
Manuel dio un dato brutal que fue opacado por completo por el tigre (pues
todos escuchamos lo que queremos), y es que,
en las reconfiguraciones de las refinerías, iniciadas en el sexenio de Calderón,
con Juan José Suárez Coppel al frente de Pemex, han costado al erario 8 mil
millones de dólares con resultados magros, empapados de corrupción. A esta
cifra que dio 'el tigre' López Obrador, hay
que sumar lo que se invirtió en la pasarela de la supuesta refinería de Tula
que propuso Calderón pero que este gobierno canceló.
Al final la refinación sigue sin tocar fondo. Si no tienen
insumos para operar, mantienen las refinerías detenidas por mantenimientos
extraordinarios con la única meta de
permear la visión en el país de que refinar no es negocio (POR ESO EL GOLFO DE
MÉXICO DEL LADO ESTADOUNIDENSE ESTÁ ATASCADO DE REFINERÍAS A LAS QUE LES
COMPRAMOS LAS GASOLINAS, SÍ CLARO).
Meade fue el primero en hablar el viernes pasado en un
acercamiento tan esperado por el sector privado con los tenedores del
financiamiento del país, y se aferró a
la continuidad del modelo actual. Habría que informarle de la serie de
inconsistencias legales que se han encontrado en la aplicación de la reforma,
principalmente en el sector eléctrico, así como el débil, casi inexistente
control que se tiene sobre el proceder de gaseros, gasolineros y otros, que
requieren que se plantee ya la necesidad de una reforma 2.0 en la cual, además
limar los clavos salidos, se pueda incluir el sentir de la población en
beneficios tangibles que hoy simplemente no hemos podido ver.
Petroleras presentan su versión 2040.
Las petroleras que operan en México, representadas en la
Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi), que preside Alberto
de la Fuente, el mandamás de Shell, presentarán hoy su visión para los
siguientes 12 años en el documento 'Agenda 2040: Transformando a México'.
El documento aterriza
en México prospectivas internacionales y advierte de los riesgos de que la reforma
energética se detenga/desacelere/desaparezca/frene, y fue elaborado por las
petroleras con base en una serie de reuniones con expertos de alto nivel e
incluso políticos, aunque desconocemos si incorporaron al equipo de 'ya sabes
quién'.
La visión destaca porque no es una perspectiva gubernamental,
sino la que esperan las empresas, vaya, es la industria viendo hacia adelante.
Además, sorprendentemente no fue elaborado por Pulso Energético, su brazo de
análisis.
Aditivo internacional.
Comienza a familiarizarte con la palabra TIER, pues es sólo
cuestión de semanas para que los grupos gasolineros comiencen a utilizarlos
para diferenciar aquellos aditivos certificados con esta metodología
internacional que respaldan los grandes grupos automotrices. Los primeros en
utilizarlo serán G500, que representa a mil 400 estaciones de servicio en el
país, y cuyas gasolineras azules hemos visto proliferar en el Valle de México.
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