Por Itxaro
Arteta.
A partir de este lunes, en el Centro
de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco
(CIATEJ), está prohibido cargar celulares, hacer café en cafeteras eléctricas o
prender el aire acondicionado si hace calor.
Las medidas
de austeridad ordenadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador han llevado a esta institución a calcular
que podría no alcanzarle el dinero para pagar la luz, así que la semana pasada
envió un oficio a su comunidad, para anunciar las nuevas prohibiciones y
recomendaciones.
“Se solicita
trabajar en áreas con luz natural disminuyendo al mínimo el uso de la red
eléctrica institucional”, es otra de las sugerencias. “Para trabajar en
horarios cuando la temperatura sube, se recomienda trabajar en lugares con
sombra y ventilación. Para este fin se ofrecen las salas de juntas”.
Investigaciones,
clases o cualquier trabajo deberá terminarse a las 5 de la tarde, pues a partir
de ese momento ya no se permitirá la presencia de nadie y serán apagados todas
las computadoras y equipos, agrega el documento.
El CIATEJ no es el único que tuvo que
tomar estas medidas. En el Instituto de Ecología (Inecol), en Xalapa, Veracruz,
la comunidad científica recibió este viernes un oficio muy similar, anunciando
que las actividades diarias deberán terminar a las 6 de la tarde, y otras
restricciones como que el agua potable ya no estará refrigerada, o que el aire
acondicionado sólo estará encendido en laboratorios donde el control de
temperatura sea esencial.
Estos son
solo dos ejemplos de lo que está ocurriendo en los 27 Centros Públicos de
Investigación (CPI), adscritos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(Conacyt), y que conforman la segunda comunidad científica más grande del país,
después de la de la UNAM, con alrededor de 10 mil integrantes.
El
memorándum de austeridad firmado por López Obrador el 3 de mayo pasado ordena
recortar a toda la administración pública entre 30 y 50 % las partidas
presupuestarias para materiales de oficina, estudios e investigaciones,
alimentos, asistencia a congresos y viáticos de todo tipo.
Por ello, el pasado miércoles más de tres mil
científicos, estudiantes, técnicos y personal administrativo de los CPIs
firmaron una carta que llevaron a Presidencia y al Senado de la República, para
pedir que se reconsidere la aplicación de dicho memorándum a estos centros de
investigación.
Advierten que la reducción de
trabajadores eventuales y la disminución de presupuestos podrían poner en
peligro proyectos de investigación, y la formación de nuevos investigadores.
Un grupo de estos científicos explicó
a Animal Político que el problema, de inicio, es que ellos estén considerados
como funcionarios públicos, pagados por el Conacyt, aunque hagan labores de
investigación y no de administración pública. Esa es la razón por la que a
ellos les impacta este memorándum que está pensado, según lo expresado por
Presidencia, para evitar que “el gobierno realice gastos excesivos u onerosos
en su operación”.
Recortes de
personal sin contrato fijo.
El viernes, trabajadores por
honorarios del Instituto Mora, que forma parte de la red de CPIs, denunciaron
un recorte del 40 % en el presupuesto que había para contratarlos. Aunque en un
principio se habló de despedir a este porcentaje, un trabajador aclaró que en
algunos casos se negoció reducirles 40% el sueldo a cambio de mantener el
puesto.
En una carta
pública, detallaron que una tercera
parte del personal del Instituto trabaja bajo esta modalidad de “proveedores de
servicios profesionales”, que además de ser precaria por sí misma, ahora los
pone en riesgo de quedarse sin sus trabajos y sin recibir ningún tipo de
compensación.
“En la práctica diaria del Instituto,
nosotros cumplimos un horario de 8 horas, tenemos jefes directos a quienes
rendimos cuentas, cumplimos tareas distintas y/o mayores a las asignadas en los
contratos, etcétera, lo que nos convierte en trabajadores de facto sin
reconocimiento como tales y, por lo tanto, sin derecho a prestación alguna”, denunciaron.
Se quejaron de que, además, la
mayoría solo trabaja exclusivamente para el Mora, pero si ellos decidieran
terminar sus contratos, tendrían que pagar una penalización del 20 % del total
de su valor, mientras que el Instituto solo está obligado a avisar con dos
semanas de anticipación que terminará la relación laboral. Algo que ni siquiera
se cumplió.
En otros CPIs ven venir despidos
similares. Uno de ellos es el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y
Electrónica (INAOE), de Puebla, que apenas el mes pasado fue noticia
internacional porque participó en la creación de un telescopio virtual que
permitió tomar la primera fotografía de un hoyo negro en el espacio. Ahí hay
300 trabajadores de base y 120 por honorarios, pero según dos de sus
investigadores, el próximo mes ya no habrá dinero para pagarle a estos últimos.
En el Centro de Investigación
Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), que es el más grande,
hay 530 trabajadores de base y 40 como “servicios profesionales” o como
“proveedores”, el 7 %, que ahora está en peligro, a pesar de que forma parte de
la plantilla habitual del Centro.
“Es un problema que se viene
arrastrando desde hace mucho, que se jubila alguien, no nos reponen la plaza, y
hay que contratar por outsourcing. O el personal de limpieza, todo es por
outsourcing. Y es una cuestión de que no haga antigüedad en la empresa, y otras
prestaciones. Y ahora están recortando esa parte, entonces nos mete en
problemas serios de gente que viene trabajando así en la institución por años”, señaló en entrevista Sabino Chávez,
del INAOE.
Reducción de
sueldos, viajes y desarrollo profesional.
La reducción de bonos y
compensaciones ordenada por el gobierno federal también impacta directamente en
lo que en los hechos es el sueldo de los investigadores.
Según
Eugenio Méndez, del CICESE, actualmente
la remuneración va de los 10 o 15 mil pesos para quienes apenas están empezando
su carrera, aunque ya tengan maestría y doctorado, hasta los 30 mil pesos a
quienes tienen más de 20 años. Pero a partir de ahora, su ingreso será de entre
20 y 30 % menos.
Además, ya no podrán aspirar a subir de categoría
como investigadores, de asociados a titulares, por lo que indica el punto 5 del
memorándum: “No se autorizarán renivelaciones de plazas al alza con el objeto
de incrementar las percepciones de los funcionarios contratados”.
Esto a pesar
de que en los reglamentos de los CPIs está establecido que hay comisiones
externas que todo el tiempo evalúan al personal y recomiendan promociones, y
que como parte del perfil de investigador está hacer carrera subiendo de nivel.
Los
científicos consultados también lamentaron
que esto es un desincentivo para las nuevas generaciones, ya que se enfrentarán
a una peor calidad de su educación, y a que la idea de ser investigadores se
vuelva poco atractiva.
“Recortas en operación, en insumos
para compra de materiales, para salidas de campo, para asistencia a congresos,
y eso demerita la calidad de nuestros estudiantes, incluso en los tiempos en
que ellos tendrían para terminar sus tesis”, comentó Carmen Maya, del CICESE.
“Los más desanimados en nuestra institución son los estudiantes, por las
dificultades que tienen y porque ven hacia adelante que no hay perspectiva”.
En cuanto a
viáticos, la orden presidencial dada el
3 de mayo es tajante: reducción de 30 % en los que se usen en territorio
nacional, y de 50 % en el extranjero. Además, el punto 9 ordena que toda
comisión fuera del país se tendrá que solicitar por escrito y ser autorizada
directamente por López Obrador.
Estos viajes no implicaban un gasto
mucho mayor en el caso del Conacyt, según consta en el Presupuesto de Egresos
de la Federación (PEF) 2019. Lo etiquetado para viáticos nacionales eran 21.5
millones de pesos, que ahora serán solo 15 millones. Pero para el extranjero
eran únicamente 8.4 millones, que con la reducción a la mitad quedarán en 4.2
millones, una tercera parte de lo que se pueda gastar dentro del país.
Los académicos del CICESE no se
explican qué va a pasar con ellos. Este centro, presumieron, nació hace 45 años
en Ensenada, Baja California, cuando toda la investigación en México se
concentraba en la Ciudad de México y el centro del país, y creció gracias a la
vinculación con otros institutos de investigación de California, Estados
Unidos.
El Centro
tiene un apartado postal en San Diego. Medio en Broma, medio en serio, los
investigadores dicen que ya no podrán ir a recoger ni la correspondencia, si
para hacer eso va a hacer falta permiso presidencial y la mitad de dinero para
cruzar la frontera, como hacían habitualmente.
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