Martí Batres, el presidente de Morena en la CDMX anda por la
libre, aprovechando que el dueño de la franquicia, Andrés Manuel López Obrador
centra todos sus esfuerzos en la elección del Edomex.
Batres, que ya había sido relegado de una parte estratégica
del partido del tabasqueño, pues Andrés Manuel le quitó la estructura en la
capital del país –que agrupa 5 mil 539 comités seccionales-, para dársela a su
hijo Andrés López Beltrán, quien además se encargó del reclutamiento de más de
44 mil promotores, que serán su ejército electoral, trata por todos los medios
de retomar parte del control y ha comenzado un golpeteo, buscando crecer en las
encuestas que lo colocan en tercer sitio dentro de los suspirantes de Morena a
la Jefatura de Gobierno, contra el jefe delegacional en la Cuauhtémoc Ricardo
Monreal de quien, en corto, despotrica.
Para Batres, Monreal no es tan “puro” como él, a pesar de
que el zacatecano es uno de los hombres más cercanos a López Obrador, de quien
fue coordinador de campaña en 2012, y por eso está decidido a torpedear su
aspiración al gobierno de la CDMX donde hoy, todas las encuestas, a pesar de
acusaciones y señalamientos, lo colocan como puntero.
La realidad es que la “pureza” para Batres, debe ser cosa
relativa. El ex secretario de Desarrollo en tiempos de Marcelo Ebrard, que tuvo
que ser destituido a través de un oficio por el entonces Jefe de Gobierno, ante
su rebeldía que le hizo aferrarse al cargo, a pesar de que le fuera solicitada
la renuncia, y que saltó tristemente a la fama con el escándalo de la leche
Bety -contaminada con heces fecales-, no es precisamente el indicado para medir
o no la integridad de alguien.
Apenas el año pasado, fue exhibido utilizando
discrecionalmente recursos públicos tras pagar, desde la dirigencia de Morena,
un millón 188 mil 569 pesos mensuales a tres personas por “prestación de
servicios”. En ese momento, publicamos cómo Lyssette Jiménez Medina, Alicia
Carrión Guerra y Ricardo Díaz García, recibieron siete millones 131 mil 414
pesos de dinero público, en apenas seis meses. Batres, entonces, no dijo nada.
Ahora, ya sin el control de la estructura de Morena y
rezagado en la todavía joven carrera por la Jefatura de Gobierno, comienza a
dar coletazos. Lo hace ante el vacío que se ha generado, pues López Obrador ha
distraído su atención en la parada electoral de este año en el Edomex. Pero
ojo, que si Martí sigue por la libre, el costo que pagaría el partido del
tabasqueño no sería nada barato. Podría, incluso, poner en riesgo un triunfo
que tienen casi en la bolsa: el de 2018 en la capital, que es vital en la
estrategia de Andrés Manuel para ganar la Presidencia en 2018.
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