A 35 minutos del
Centro Histórico de Guadalajara, la comunidad de La Venta del Astillero,
ubicada en la colindancia de Zapopan con el municipio tapatío, lleva más de 35
años luchando contra la contaminación de su arroyo Las Tortugas. Desde que la
farmacéutica Química Rimsa, S.A. de C.V., se estableció ahí y comenzó a
descargar sus desechos. Incluso lograron que el gobierno y la empresa
prometieran sanear el agua, pero no lo hicieron.
Los pobladores José Torres Flores y Pedro Covarrubias miran
desde un puente un canal de aguas negras, junto al complejo industrial donde
están Rimsa y otras empresas. Jorge sostiene un envase de refresco en la mano
derecha, mientras Pedro levanta del suelo restos de botellas y otros desechos
reciclables. Parecen no percibir la fetidez de las aguas que corren por el
poblado y desemboca hasta el Bosque de la Primavera, pero no es así.
–El arroyo Las
Tortugas nos enferma –dice Jorge mientras observa cómo lentamente sale el agua
gris y espesa de un tubo de aproximadamente medio metro–. Este río tiene unos
23 años que comenzó a contaminarse, más o menos. Llegó la primera empresa,
Maicena; después le cambiaron el nombre y ahora le dicen la Mive.
–También están Rimsa,
la de acá enfrente, y una aceitera. Hay como cuatro o cinco empresas. Seguido
nos enfermamos, nos duele el estómago a todos –interviene Pedro.
Al consultar con otros campesinos resulta que, si bien todas
las empresas del complejo industrial contaminan, Química Rimsa, S.A. de C.V., que se promueve como “empresa limpia y socialmente
responsable”, es señalada como la principal responsable de la destrucción de
este entorno natural. Este semanario intentó entrevistar a un representante de
la farmacéutica, pero nadie respondió en sus números telefónicos.
Con la ayuda del doctor Eduardo Bayro Corrochano, integrante
del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico
Nacional (Cinvestav), los vecinos organizados en el frente Pueblito de La Venta
le presentaron a las dos últimas
administraciones de Zapopan una serie de recomendaciones técnicas que nunca
fueron escuchadas.
Ese documento, dirigido al ayuntamiento y a su Dirección de
Obras Públicas, quedó registrado con los números 1640/2000/0318 y
1640/2006/0301. Ahí los pobladores
destacan que sus principales preocupaciones son las múltiples enfermedades y el
daño a la fauna local, y advierten que de no ser escuchados bloquearán los
desagües de las empresas para limpiar el arroyo con sus propios recursos.
Algunas de las medidas que propusieron para aminorar el
impacto de las fábricas en el arroyo son las siguientes:
“Cada industria (de
las ubicadas en el complejo) deberá tener separación, pre-filtrado y procesado
de sus desechos. Prohibir a las industrias que sobrecarguen sus desechos con
contaminantes que atenten con el funcionamiento de las dos plantas de
tratamiento. No usar el canal federal para flujo pluvial y sólo llevar los
desechos por el tubo de un metro que cruce la carretera por debajo,
independiente del canal federal; finalizar los trabajos de habilitación de la
planta La Venta Grande. Que se dé una explicación por la demora en la entrega
que por un monto de 1, 200,000 MN se debía entregar el 12 de octubre de 2008.
Se debe habilitar inmediatamente la planta de La Venta Grande unida a las
industrias sólo por un tubo de 100 cm de diámetro.”
La suspensión de los fármacos.
En 2015 se anunció públicamente la compra de la empresa
Rimsa, de capital mexicano, por la israelí Teva, por lo cual la Comisión
Federal para la Protección contra Daños Sanitarios (Cofepris) inició una
revisión de los procesos de producción del laboratorio.
Como cambiaron sus funcionarios encargados de temas
regulatorios, la Cofepris inició el 22 de junio de 2016, de manera preventiva,
un procedimiento de verificación sanitaria a la planta farmacéutica. En una
visita se detectaron inconsistencias en estudios de estabilidad, así como
productos fuera de especificación y diferencias con el sistema de control
reportado.
Por ese motivo la Cofepris ordenó el aseguramiento de 124
tipos de medicamentos localizados en la planta y tomó muestras de ellos para
analizarlos.
Como parte del procedimiento de verificación, el 14 de
septiembre del mismo año la comisión determinó la suspensión de actividades del
laboratorio, por considerar que necesita contar con elementos analíticos que
garanticen la seguridad, calidad y eficacia de los medicamentos producidos ahí.
Desde entonces la fabricación de los productos farmacéuticos está suspendida.
El 19 de septiembre de 2016, la Cofepris realizó una tercera
visita de verificación sanitaria para tomar muestras de otros 69 medicamentos,
que hasta la fecha siguen sometidos a análisis de laboratorio.
El Zapotillo.
Otro proyecto
problemático relacionado con las aguas nacionales es la presa El Zapotillo, que
consta del embalse, un acueducto, una planta potabilizadora de agua, los
tanques de depósito y la tubería del sistema, todo a cargo del consorcio
español Abengoa México, S.A. de C.V. Hasta ahora sólo se han hecho públicos
datos parciales de los avances en los trabajos.
Mediante la solicitud
de transparencia con el folio 08JAL155604112HBOC15, se puede constatar en la
versión pública del título de concesión correspondiente que el estado de
Guanajuato solicitó al de Jalisco, por medio del Sistema de Agua Potable y
Alcantarillado de León, el aprovechamiento de aguas nacionales superficiales
por un volumen total de 119 millones 837 mil metros cúbicos anuales para uso
público urbano, en el municipio de Cañadas de Obregón, de Jalisco, por un plazo
de 30 años, contados a partir del día siguiente de la notificación de la
mencionada resolución-título.
En 2009 las autoridades del estado aseguraron que esta presa
tendría una inversión de 7 mil 700 millones de pesos, mientras que para enero
de 2012 la Conagua estimaba que el costo sería de 12 mil 854 millones. El 8 de
abril de 2014 el gobierno federal informó que la inversión en El Zapotillo,
como parte del Plan Nacional de Infraestructura, superaría los 13 mil millones
de pesos.
“Es imposible saber a
cuánto asciende la deuda que se tiene con la empresa, debido a la complicidad
entre el gobierno del panista Emilio González y del priista Aristóteles
Sandoval”, denunció la diputada Candelaria Ochoa, del partido Movimiento
Ciudadano (MC).
Consultada por Proceso, la
legisladora federal asegura que existe una relación entre la opacidad de las
inversiones de Abengoa y la protección al expresidente Vicente Fox Quesada.
“La última
información que tenemos y que nosotros votamos en contra fue la de un punto de
acuerdo del PAN, de un diputado de Guanajuato. Propuso que se liberara la
información para que Abengoa continuara con la construcción de la presa y se
supiera cuánto dinero le debía el gobierno del estado.
“Nosotros lo que dijimos es que eso estaba encriptado y que
además las últimas dos órdenes de los jueces habían sido en el sentido de que
la empresa debía parar la construcción (…) La quiebra de Abengoa tiene que ver
con los fraudes que realizó en España, entonces nosotros votamos en contra el
punto de acuerdo junto con la fracción de Morena, pero el PAN, el PRI, el PVEM, Nueva Alianza y el PT votaron a favor.
“No se sabe cuánto se
le debe a la empresa por que el gobierno del estado no quiere dar la
información. Desde el gobierno de Emilio González, y ahora con Aristóteles
Sandoval, encriptan esa información porque no la quieren dar”, indica
Ochoa.
A decir de la diputada,
el trasfondo del acuerdo de la presa Temacapulín es para desviar más de 70% del
agua a Guanajuato, y “el problema es que el agua se está destinando una buena
parte al rancho de Vicente Fox y otra buena parte al ámbito empresarial”.
Sequía en Los Altos.
En la región de Los
Altos más de 4 mil personas de la zona agrícola del sur de la entidad se
encuentran en riesgo de sequía a causa de la construcción del acueducto como
parte del conflictivo proyecto que involucra a tres de los ríos más importantes
de Jalisco: Lerma, río Verde y Santiago. Para sobrevivir, sus habitantes
mantienen un juicio de amparo en contra de la Conagua por violentar su derecho
al recurso hídrico.
La presa fue
impugnada por los involucrados desde que se conoció el plan, ya que implicaba
la inundación de Acasico, Temacapulín y Palmarejo, así como la reubicación de
sus pobladores y el desvío de aguas en la región Los Altos. Desde entonces el
proyecto ya apuntaba hacia su actual opacidad financiera.
Para corroborar esa opacidad y la falta de interés de la
Comisión Estatal de Aguas y del gobierno de Jalisco, se solicitó ante Infomex
la entrega de copias simples de todos los contratos, subrogaciones y
concesiones otorgadas durante los últimos tres años en ese proyecto.
Ninguna dependencia respondió
a la solicitud de acceso a la información. Argumentaron que “como sujetos
obligados sólo están facultados para otorgar información relacionada al
estado”, y declarándose “incompetentes” para resolver la solicitud. Lo
anterior queda documentado con el número de registro GJ/145/2017, en el
expediente Infomex 049/2017.
Recientemente Augusto
Valencia, legislador de MC, afirmó en rueda de prensa que durante años la
gestión del agua en Jalisco ha sido ineficiente y basada en los intereses de
unos cuantos, lo que compromete el futuro de Guadalajara y del estado.
“Se han despilfarrado
millones de pesos en estudios y proyectos hidráulicos, que a todas luces van en
contra de los intereses del Estado, ya que al día de hoy ninguno de esos
proyectos ha funcionado para dotar de agua a Jalisco (…) Ejemplo de ello es que
la actual administración firmó un convenio de 4.6 millones dólares, es decir,
casi 100 millones de pesos, para que la Oficina de las Naciones Unidas de
Servicios para Proyectos (UNOPS) hiciera estudios de la presa El Zapotillo y su
acueducto. Estudios que manda hacer el gobierno de Aristóteles Sandoval para
justificar su ineptitud en el tema”, concluyó.
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