miércoles, 22 de marzo de 2017

Un pretexto más.

Si algo faltaba para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuviera más pretextos para volver a ubicar a México y a los mexicanos en blanco de acusaciones y ataques, el hurto de los jerseys de la estrella del futbol americano Tom Brady, cometido por el periodista Mauricio Ortega Camberos, exdirector del periódico La Prensa, ya lo tiene.

El caso, convertido en escándalo mundial no sólo en el ambiente deportivo del vecino país, se agravó cuando se supo que no solamente había sido uno sino dos, los robados al héroe de los Patriotas de Nueva Inglaterra en el LI Super Bowl del pasado 5 de febrero en Houston y en el del año antepasado.

Peor aún, después de que los agentes del FBI encontraron también el casco y los zapatos de Von Miller, de los Broncos de Denver, el jugador más valioso en el L Super Bowl de Seattle, en la casa del periodista en el Condado de Sayavedra, en Atizapán, Estado de México.

Eso le bastará al mandatario estadounidense, que acusa a migrantes mexicanos de “criminales, violadores y narcotraficantes”, para enderezar una nueva embestida contra los periodistas de nuestro país, con sus generalidades de costumbre de que todos son como Ortega Camberos.

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