Salvador Camarena.
De visita en
Jalisco, Enrique Peña Nieto dijo la semana pasada que no era cierto que leía
poco. La declaración no venía a cuento –estaba en la inauguración de una
vialidad–, pero evidencia que el presidente no ha superado lo ocurrido en la
Feria Internacional del Libro de 2011, cuando no pudo decir, de manera sencilla
y correcta, los tres libros que habían marcado su vida.
“Resultó que
poco leía, lo cual no era cierto, pero pues a final de cuentas hoy estamos
llenos de muchas falsas noticias”, fue lo que declaró el mexiquense la semana
pasada.
Sin embargo,
¿qué fue exactamente lo que ocurrió hace poco más de cinco años en la Fil de
Guadalajara?
Más allá de libros y autores, con su
resbalón Peña Nieto aportó, involuntariamente, una pista sobre quién era en
verdad cuando le quitaban el guion o el teleprompter.
Alguien que
estaba en la sala esa tarde, Jesús Silva Herzog-Márquez, lo sintetizó de esta
manera unos días después: “No me
preocupa que un político lea poco y mal, como parece ser el caso del político
mexiquense. Me preocupa que sea incapaz de activar neuronas cuando surge el
imprevisto. Ese fue el angustioso espectáculo que presenciamos quienes lo vimos
hundirse en ese pozo oscuro que es para él la invitación a pensar sin
coreografía”. (Reforma 05/12/11)
Incapacidad de activar neuronas ante
un imprevisto, qué clarividencia la del articulista al tejer una frase que hoy
puede colgarse de epitafio del sexenio.
En aquella
campaña participaban algunos que hoy promueven a José Antonio Meade. El jueves,
a través de su vocero y por escrito, Meade
amenazó con demandar a periodistas de Animal Político por haber publicado una
nota donde, a partir de un informe público de la Auditoría Superior de la
Federación, se reportaba que, al estilo de “La Estafa Maestra”, hubo desvíos en
Sedesol por 540 millones de pesos durante las gestiones de Rosario Robles y de
su sucesor, el hoy precandidato priista.
Sin un gramo
de la involuntaria comicidad de aquel episodio de Peña Nieto en la FIL, la
carta-amenaza de Meade a Animal Político es reveladora de la madera del virtual
candidato.
Si no
quieren invertir su tiempo, les resumo la Midmisiva:
Los hallazgos de la ASF sobre
probables desvíos en programas sociales le parecen menores, insuficientes,
desdeñables.
Resta importancia al tema del destino
de los recursos: si él los entregó legalmente, el probable desvío de ese dinero
no le merece mayor mención.
El hecho de señalar, en un medio
informativo, que hay una investigación en curso, lo considera difamatorio.
Literal.
En todo caso, remata, él no firmó
esos convenios sino su antecesora (preocúpate Rosario).
Y la
amenaza: “Por todo lo anterior, se
considera que el contenido de la nota referida supera por mucho el derecho a la
libertad de expresión con que cuentan los gobernados en un Estado de derecho,
vulnerando la esfera jurídica de terceros, en el caso, los derechos de José
Antonio Meade Kuribreña, pues lo ahí manifestado constituye una injuria
gratuita a su persona, es por ello que se valorará emprender las acciones
legales en contra del portal de noticias que publicó la nota y en contra del
autor de la misma”.
Peña Nieto
tiene el pretexto de que en la FIL se puso a improvisar, pero el abogado Meade no. Él y su equipo (donde hay otros abogados)
redactaron y enviaron un texto que revela diáfanamente un talante: el
funcionario es intocable y cuidadito gobernado con que olvides eso.
Meade activó las neuronas y nos dejó
ver de qué está hecho.
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