Sanjuana
Martínez.
Ahora que las autoridades electorales
han institucionalizado el fraude electoral aprobando el reparto de tarjetas con
dinero como propaganda sin consecuencia para los candidatos y partidos que las
distribuyan, es urgente analizar el papel de los intoxicadores profesionales de
las campañas y la guerra sucia.
¿Qué tan
legal es el espionaje informático en las campañas electorales? ¿Qué tan legal
es la guerra sucia? ¿Qué tan legal es la contratación de expertos en marketing
electoral cuyo objetivo principal es aniquilar al adversario con todo tipo de
mentiras y propaganda barata y campañas difamatorias, por encima de la ética y
la moral?
La falta de regulación de estos y
otros agentes dañinos a la democracia que lastiman la legalidad y el estado de
derecho, provocarán una carrera desigual rumbo a la Presidencia de México en
las elecciones de 2018. Y una campaña electoral cruel, sucia, manipulada e
intoxicada.
Aún no empieza el arranque de las
campañas y el PRI ya tiene en la mira un nuevo fichaje: el venezolano Juan José
Rendón, mejor conocido como el mercenario de las campañas J.J. Rendón, una
especie de gurú fascista, perdón publicista, especializado en espionaje
informático y cuyo historial se centra en campañas difamatorias en Nicaragua,
Panamá, Honduras, El Salvador, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Venezuela y
México, entre otros.
Uno de sus últimos infames trabajos
de J.J.Rendón, lo hizo en Colombia, donde fue acusado de presuntamente recibir
12 millones de dólares de parte de narcotraficantes. Su tarea era la reelección
de Juan Manuel Santos, pero renunció y en 2016, el gobierno de Estados Unidos
le otorgó el asilo político. Gracias a las revelaciones del hacker colombiano
Andrés Sepúlveda que trabajaba a sus órdenes, sabemos cuáles son sus métodos
para intoxicar campañas electorales. En una entrevista publicada por Bloomberg
Businesweek titulada “¿Cómo hacker una elección?, el hacker dijo que en 2012
trabajaron para el PRI, utilizaron el espionaje informático y “robaron
estrategias de campaña y manipularon los medios sociales para crear falsas
oleadas de entusiasmo y burla” contra los opositores a Enrique Peña Nieto.
De acuerdo al hacker, J.J. Rendón
hackeó teléfonos, clon webs y envió mensajes de correos electrónicos masivos
para asegurar la victoria de Peña. El espionaje lo hizo al entonces candidato del PRD, Andrés
Manuel López Obrador y a la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota: “Cuando
los equipos de los candidatos de oposición preparaban sus discursos políticos,
Sepúlveda tenía los detalles tan pronto como los dedos de un redactor de
discursos golpean el teclado. Sepúlveda sabía de las próximas reuniones de los
oponentes de Peña Nieto y los horarios de campaña antes de que sus propios
equipos lo supieran”, señala el reportaje.
La guerra sucia de estos
“profesionales de marketing” de las campañas electorales, pasa por el uso de
las redes sociales: Facebook, Twitter, o Youtube, inflando perfiles falsos para
promover a sus candidatos y calumniar y denostar a los adversarios. La propaganda y contra-propaganda
política, está a manos de un ejército de gente para gestionar tendencias y el
apoyo virtual en la red a favor de su candidato.
El mercenario publicista J.J. Rendón
que vive en Miami, no tiene escrúpulos, ni principios. A él no le interesa la
ética o la moral, tampoco la decisión de los electores, mucho menos los valores
supremos de la libertad o la verdad. “Haré lo que esté a mi alcance dentro de
la ley, para que AMLO no llegue a la presidencia”, dice sin ambages, el
mercenario, utilizado como titular de la revista “Líder” de México que lo
presenta como “el mejor estratega político de Latinoamérica” porque de 29
candidatos para los que trabajó, 26 llegaron al poder. Lo qué no explica, son
los sucios métodos para hacer que llegaran al poder.
Las burdas estrategias de este
mercenario quedaron al descubierto recientemente en Venezuela cuando
aparecieron pintas a favor de López Obrador y fueron atribuidas a J.J. Rendón
para intoxicar las próximas elecciones mexicanas y para seguir con la guerra
sucia que compara a AMLO con Chávez y para advertir a los ciudadanos de que en
caso de que ganará, México se podría convertir en una Venezuela con los mismos
problemas.
A los
mercenarios de las campañas como Rendón o el español Antonio Solá, contratado
por Josefina Vázquez Mota, hay que añadir los intereses de una buena parte de
la prensa estadounidense. Obviamente el gobierno de Donald Trump no ve con
buenos ojos un hipotético triunfo de AMLO y la prensa más cercana a él, se ha
anotado para criticar a López Obrador. La desinformación corre a cargo de
varios medios como la cadena de noticias CNN, dirigida por la cubana de Miami,
Cynthia Hudson, acérrima derechista y responsable de la fundamentalista línea
editorial de la cadena. Y por supuesto, de algunos periódicos como The
Washington Post, que en su último trabajo relacionó a AMLO con Vladimir Putin y
el apoyo de Rusia a su candidatura. Una “investigación”, sustentada por su
reportera Frida Gitis, en base a la relación de John Ackerman como académico
comentarista de la cadena de televisión RT.
Por lo pronto, a AMLO ya lo redujeron
a “López”, como estrategia de la contra-propaganda electoral que pretende
seguir comparándolo con “Chávez” y así simplificarle el apellido, para ensuciar
su camino.
La verdad, no existe marketing
electoral, plataforma digital, publicista o gurú de las campañas, que pueda
contra la voluntad de un pueblo hastiado de los dos partidos que lo han
gobernado pésimamente mal. Ni tampoco contra los errores o los aciertos que tanto Meade, Anaya,
Margarita, “El Bronco” o AMLO, pueden cometer. Cada candidato se jugará el todo
por el todo y veremos cómo les va en el ruedo.
Advertencia: la campaña electoral del
2018 será encarnizada, salvaje, violenta, sucia y muy previsible. Ojo, mucho
ojo, queridos lectores. No se dejen engañar, analicen el mensaje. El baile,
apenas acaba de empezar.
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