La Suprema Corte de Justicia de la
Nación (SCJN) atrajo el caso del amparo contra la instalación del parque eólico
de la empresa española Eólica del Sur, para implementar una consulta libre,
previa e informada en la comunidad zapoteca de Juchitán de Zaragoza, ubicado en
el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, donde hay más de 20 parques eólicos.
“Los integrantes de la Primera Sala
consideraron que el asunto reúne los requisitos de interés y trascendencia, en
tanto que involucra el contenido y alcance del derecho humano a la consulta
previa, libre e informada de las comunidades indígenas”, expuso la SCJN en un comunicado. “Según lo alegado por los indígenas, [el
parque eólico] podría producir importantes afectaciones y alteraciones
ambientales que repercutirían de manera directa en su comunidad, e
indirectamente, en la sociedad en general”.
De 2014 a 2015, se llevó a cabo una
simulación de consulta con “una serie de vicios procesales y una marcada
violación a los principios rectores de los derechos” que derivaron en
intimidaciones y falta de claridad sobre cómo se verán afectados en sus
actividades diarias como la agricultura y la pesca, evidenciaron las
organizaciones ProDesc y PODER.
Diversas organizaciones pidieron a los
ministros que también consideren las denuncias de otros pueblos indígenas sobre
consultas no apegadas al marco internacional en el contexto de la
implementación de proyectos derivados de la Reforma Energética.
Esta acción
judicial “puede fijar criterios
importantes en futuros casos similares”, expusieron en un comunicado. Fundar,
Serapa, Centro Prodh y otras consideraron que, a raíz de este caso no aislado,
la Primera Sala de la SCJN puede entrar a definir criterios importantes y
necesarios sobre los principios de la consulta a pueblos y comunidades
indígenas, en especial sobre el carácter de “previo”, ya que implementar un
proceso de consulta cuando el proyecto a desarrollar ya está́ definido no es
compatible con el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT).
Eólica del Sur busca imponer el
parque eólico más grande de América Latina en Juchitán de Zaragoza y El
Espinal, con 132 torres de 125 metros de altura cada una. El director general,
Eduardo Centeno, resaltó que es el primero proyecto que se realiza con la
aprobación de la comunidad tras una consulta.
La Comisión Reguladora de Energía
(CRE) autorizó a la empresa Eólica del Sur comenzar la construcción y
generación de energía eléctrica seis meses antes de que concluyera la consulta,
en enero de 2015. El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) expuso que el
Estado mexicano no actuó de ninguna manera “de buena fe”.
Integrantes de la comunidad indígena
de Juchitán, donde ya hay 15 parques eólicos, interpusieron una demanda de
amparo en 2015 por actos de autoridad que violaron su derecho a una consulta
libre, previa e informada, relacionado con los derechos a la libre
determinación, al territorio, la identidad cultural y al medio ambiente.
“Entre 2014 y 2015 supuestamente se
hizo una consulta en Juchitán, pero para nosotros eso no fue una consulta, sino
una serie de reuniones donde gente pagada nos amenazó y en una asamblea a mano
alzada se aprobó el parque eólico”, aseguró Bettina Cruz Velázquez, de la Asamblea de los Pueblos
Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio
(APIITDTT).
En
septiembre de 2015, obtuvieron el amparo
por las irregularidades en la consulta y el Juez otorgó la suspensión
definitiva, con lo que se impedía la realización de los trabajos. Pero en junio
de 2016, el titular del Juzgado Séptimo de Distrito en Salinas Cruz, Oaxaca, negó́
el amparo.
Entre las
afectaciones de este proyecto, destaca que en marzo de 2015 “la gente de la empresa [Eólica del Sur] y
grupos armados cerraron el Palacio Municipal para exigir que se pasara a la
fase deliberativa”, contó Bettina Cruz. “Si no se pasaba a la fase deliberativa
[dijeron que] ‘iba a pasar algo, íbamos a sufrir las consecuencias’”, dijo.
LOS OTROS
CASOS.
En un contexto de violencia,
impunidad, crimen organizado y desigualdad en que operan las empresas en
México, se han registrado al menos 61 casos de abusos a derechos humanos relacionados
con las actividades empresariales de firmas como Grupo México, Grupo Higa,
Grupo BAL, Bimbo, Goldcorp, TransCanada y Cemex, al igual que las estatales
Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricididad (CFE). De estos
conflictos, 11 se dieron en los rubros minero y cementero; nueve casos en el de
hidrocarburos y otros ocho en hidroeléctricas y parques eólicos, documentó el
Grupo de Trabajo de la ONU durante su visita al país en 2016.
De acuerdo
con un informe del Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos,
sólo cinco de cada 50 compañías llevan a cabo una consulta de manera adecuada.
En Oaxaca, Desarrollos Eólicos
Mexicanos (DEMEX), en el municipio Unión Hidalgo, instaló el Proyecto Eólico
Piedra Larga, el cual provee de energía a Grupo Bimbo. La empresa, subsidiaria
de la española Renovalia Energy, incumplió con los acuerdos, y los comuneros
demandaron ante el Tribunal Agrario la nulidad del contrato, pero sigue
operando.
También en
Unión Hidalgo, las empresas Eléctrica
del Valle de México (propiedad de la paraestatal francesa EDF), GAMESA
(eléctrica española) y Eólica Unión (oaxaqueña) buscan instalar tres proyectos
eólicos y una subestación de almacenamiento de energía, sin antes haber
consultado a los propietarios.
Sin embargo,
no sólo no se aplica el derecho de consulta,
sino que el mismo marco regulatorio atenta contra los derechos humanos, ha
advertido la investigadora Melisa Ortiz, del Centro de Información sobre Empresas
y Derechos Humanos.
El artículo 96 de la Ley de
Hidrocarburos y el artículo 71 de la Ley de la Industria Eléctrica no reconoce
el derecho a negarse a la exploración y explotación de recursos en su
territorio, el espacio físico donde se construye su identidad y actividades
económicas-culturales. Además, este marco legal favorece el uso del suelo para
proyectos sobre cualquier otro, por ejemplo, para la agricultura, lo que
vulnera otros derechos como el derecho a la alimentación y el trabajo, expuso Ortiz.

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