miércoles, 20 de marzo de 2019

Las acusaciones contra empresas seleccionadas por la SENER.


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En el caso de Bechtel, en 2017 fue vinculada a un caso de corrupción en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos. De acuerdo con el diario The Telegraph, se le acusó de ser usuario de servicios del Grupo Al Badie para ganar un contrato para la construcción de una planta de petroquímicos.

Bechtel admitió en tribunales británicos que pagó sobornos para ganar el proyecto. En consecuencia se le condenó por delitos estipulados en la Ley de Soborno (Brubery Act), del Reino Unido.

En el caso de Worley Parsons, se trata de corrupción en la industria petrolera. En 2016, de acuerdo con el diario The Sydney Morning Herald, se destapó una “gran estafa mundial de sobornos”.

En esta trama, Worley Parsons se alió con Leighton Holdings, otra empresa contratista también de Australia, para obtener contratos gubernamentales internacionales en materia petrolera.

En 2008 se filtraron archivos en los que se evidenció que la campaña para ayudar a ganar a Worley un contrato multimillonario. Se les ofreció a las empresas el 1 por ciento del precio total del contrato adjudicado a Parsons o a Parsons ECO.

En 2007 se le acusó a un gerente de Parsons de obtener información confidencial en Kazajistán a través de la empresa Borghi, que sobornaba a uno de los gerentes de los contratos más importantes de ese país. En suma, de acuerdo con el diario australiano, a esta empresa se le considera como “capaz de pagar a los intermediarios sumas enormes de dinero para ganar contratos”.

Luego está el caso de Technit, que fue acusada de montar una red de sociedades offshore que fueron utilizadas para pagar sobornos. De acuerdo con información del diario Perfil de Argentina, Technit había movido millones de dólares en el mundo.

Esta empresa incluso está relacionada con los casos de corrupción de Petrobras: Technit habría pagado sobornos a cambio de contratos, calculados en al menos 8.5 millones de dólares.

Sobre KBR, está la demanda que impuso la Comisión Nacional del Mercado de Valores ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos contra esta empresa por idear entre 1995 y 2004, un plan para sobornar a funcionarios del gobierno de Nigeria para obtener contratos por más de 6 mil millones de dólares. Y los ganó.

Para ocultarlos, señala la demanda, KBR simuló la celebración de contratos de “consultoría” o “servicios” con intermediarios que luego canalizaría en sus tarifas “supuestamente legítimas” a los nigerianos.

Para toda esta operación utilizaron una empresa fantasma de Gibraltar controlada por un abogado desde Estados Unidos.

La Comisión interpuso el recurso contra KBR para solicitar “medidas cautelares permanentes para prevenir futuras violaciones de las leyes federales de valores, y para buscar sus ganancias mal habidas”.

Lo mismo ocurrió con Technip, también por acusaciones en Estados Unidos por pagar 338 millones de dólares de sobornos a cambio de contratos.

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