viernes, 29 de marzo de 2019

¿Rivales o aliados?


Por Dolia Estévez.

Es poco probable que la llegada de Christopher Landau a la Embajada de Estados Unidos en México debilite el control que tiene Jared Kushner de la relación con el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. “Yo no quisiera su chamba, de verdad no, porque sobre mí estaría alguien que es un backchannel”, me dijo Christopher Sabatini, Profesor de Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Columbia, en referencia al termino que se usa para describir un canal diplomático extraoficial. “Duele porque los embajadores en México son percibidos como si fueran más grandes que la vida”. El Embajador John Feeley, quien renunció al Servicio Exterior de carrera en desacuerdo con las políticas de Trump, presiente que Kushner no se la pondrá fácil a Landau. “No creo que Kushner ceda su territorio y creo que Landau se va a frustrar”.

Esta semana la Casa Blanca envió al Senado el nombramiento de Landau como Embajador en México para su ratificación. No se anticipa que el socio del exclusivo despacho de abogados Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan enfrente obstáculos. “Christopher navegará suavemente a través del proceso de confirmación”, previó Sabatini, autor de un reciente ensayo en Foreign Affairs sobre el obsoleto y politizado tramite de ratificación al que se somete a los diplomáticos de carrera en el Senado.

George Landau, el finado padre de Christopher, fue un conocido Embajador de carrera que estuvo designado en Venezuela y otros países latinoamericanos. Fue muy crítico de Hugo Chávez y Nicolás Maduro y conservador hacia Cuba. “Su hijo es visto como un paladín [de causas conservadoras] entre los legisladores que tienden a bloquear nombramientos”, dijo Sabatini en alusión al Senador Marco Rubio, influyente miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores quien bloqueó la ratificación de dos diplomáticos de carrera escogidos para embajadores en Colombia y Honduras porque trabajaron en el Departamento de Estado cuando se restablecieron relaciones con Cuba. “Los antecedentes y la inclinación política de Christopher no lo relacionan a las políticas de Obama hacia Cuba que Rubio ama odiar. Landau pasa todas las pruebas de fuego que tradicionalmente pone Rubio para poder ser Embajador en el hemisferio”.

Está por verse si Landau, quien habla bien español pero que carece de experiencia diplomática, se conformará con ser el escudero de Kushner. “Landau es el escogido de la Administración Trump [su predecesora fue nombrada por Obama] y una designación política, no un diplomático de carrera. Por lo tanto, no visualizo un reto al papel de Kushner proveniente de la Embajada”, me dijo Shannon O’Neil, especialista sobre México en el Consejo de Relaciones Exteriores. El Embajador Anthony Wayne cree que Kushner seguirá siendo “clave” y que “ambos se esforzarán en trabajar bien conjuntamente”. El segundo emisario de Obama a México descartó que la entrada de Landau al escenario bilateral vaya a reducir las funciones de Kushner o generar rivalidades entre los dos. Más bien serían aliados.

Se espera que pronto Landau comparezca ante el Senado donde seguramente los demócratas querrán conocer su posición sobre el muro y las políticas antimigrantes del Gobierno que va a representar. Landau aprobó los rigurosos exámenes de confianza del FBI por lo que se descartan sorpresas con el potencial de descarrilar su nombramiento. “Los demócratas usarán la audiencia para hacer trizas la política migratoria de Trump, pero su nombramiento saldrá sin problemas”, me dijo Feeley.

Entre los clientes mexicanos presentes y pasados de Quinn Emanuel-donde Landau aún trabaja–están algunas de las empresas más poderosas de México como Televisa, Grupo Salinas y Grupo Empresarial Ángeles, así como la compañía Oro Negro y los empresarios multimillonarios Fernando y Leopoldo Espinosa Abdalá, según verifiqué en el sitio de Internet del despacho. En 2017, Oro Negro contrató a Quinn Emanuel para demandar a Pemex por presunto intento de soborno. Los inversionistas estadounidenses y europeos de Oro Negro buscan que Pemex les pague entre 500 y 700 millones de dólares de compensación. Juan P. Morillo, abogado de Quinn Emanuel a cargo del litigio contra Pemex, declaró en agosto pasado que esperaba que López Obrador resolviera el problema pues prometió que reabriría contratos petroleros para ver si había corrupción (Forbes México 10/08/2018).

El desempeño legal de Landau, abogado de apelaciones ante cortes estadounidenses, no tiene relación con el litigio internacional de su firma contra Pemex, por lo que no presenta conflicto de interés, según expertos consultados. “No hay un problema ético de tipo legal. Si Landau hubiera representado personalmente a clientes corporativos o a corporaciones estatales mexicanos, entonces tendría que abstenerse de manejar ciertos asuntos específicos que involucraran a esos clientes, pero eso no afectaría su habilidad para ser embajador”, me dijo Stephen Gillers, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York. “En todo caso, Landau deberá romper sus lazo con Quinn. Su designación no afectará a Quinn siempre y cuando Landau renuncie y no represente a la Administra Trump en México como abogado sino como diplomático”, explicó el jurista especializado en ética legal.

De ahí que el mayor reto que enfrentará Landau no estará en el Senado, sino en la Casa Blanca, donde el primer yerno puede marginarlo en lo que considera su patio trasero: México. De ser así, Landau estaría reduciendo sus atribuciones al de simple facilitador.

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