Por Ana
Lilia Pérez.
Luego de la difusión de la serie
“Superissste: ¿Qué demonios pasó aquí?”, investigación de Aristegui Noticias, y
que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) confirmó los datos presentados
incluyéndolos en sus resultados a la Cuenta Pública 2017, la actual
administración de Superissste, en voz de su director Roberto Revilla Ostos,
explica que ya se suspendieron las contrataciones por convenio consideradas
irregulares, y que actualmente están bajo auditoría contratos de 2018.
“Superissste retomará su razón de
ser, se acabaron los contratos interinstitucionales que no tengan relación con
el objeto de las tiendas de abasto”, asegura Roberto Revilla.
Las
investigaciones periodísticas de Aristegui Noticias revelaron que la cadena de tiendas del Issste, que tenían como esencia
el de tiendas de abasto a bajo costo, como tal habían sido aniquiladas para
convertirlas en un mecanismo de triangulación de recursos públicos mediante
supuestas ventas por convenio, algunas de ellas ficticias.
Tras el cierre de 266 tiendas, las 70
restantes fueron prácticamente convertidas en elefantes blancos –cuyos gastos
de operación cuestan dos millones de pesos diarios–, pero el uso real que se
daba a estas era triangular recursos de otras dependencias, en un mecanismo
donde se simulaban compras directas al amparo del artículo 1 de la Ley de
Adquisiciones, mediante “convenios”.
Las
investigaciones periodísticas concluyeron
que Superissste incumplía su mandato constitucional y se usaba como mecanismo
de contrataciones discrecionales con áreas gubernamentales federales y locales
como el Issste, Cofepris, y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de la
Ciudad de México, entre otras.
La ASF auditó algunas de esas
contrataciones y en su informe de la Cuenta Pública 2017, presentado en febrero
de este año, llegó a los mismos resultados, y recomendó que se regulara.
Ahora, dice el actual director “nosotros vendemos
productos de consumo, nosotros nos vamos a limitar a eso, y no vamos a llevar a
cabo ninguna venta de algo que no tenga que ver con la razón de ser de las
tiendas”.
Roberto
Revilla revela que en 2018 –el último de
la administración de Luis Alonso Reza Olivas– todavía se hicieron
contrataciones por 695 millones de pesos, con el Issste, Cofepris y la SSP, por lo que, dice,
ha solicitado al Órgano Interno de Control lleve a cabo la investigación.
Explica que no sólo están bajo auditoría esos
contratos, sino que también “ya se inició la auditoría al área de control a los
contratos, en el área de abasto, en compras, en el área de control y
supervisión a todas las unidades y ventas, mermas”.
Adiós a la
Tienda 14.
Respecto a las llamadas ventas por
catálogo que hacía la suigeneris Tienda 14, asegura que ya se suspendieron, y
que ésta dejó de operar definitivamente.
“Hay una instrucción directa del
director de Issste de no llevar a cabo ni una de estas operaciones. No hay ni
habrá, eso no va a volver a suceder en el Superissste”.
Habla de las
condiciones financieras en las que recibió las tiendas:
Detalla que los números con los que
recibió las tiendas son justo los que reportó Aristegui Noticias en la
investigación periodística: adeudos con proveedores por 650 millones de pesos,
y sólo 60 millones de pesos en mercancías, es decir, un déficit de 590 millones
en los inventarios. Casi el 50 por ciento de esos adeudos, revela, están en
procesos litigiosos.
No obstante los números rojos,
asegura, las tiendas pueden ser autosustentables. Explica que está en marcha un
plan de reestructuración, y que “Superissste retomará su razón de ser, lo que
establece el artículo 123, volver a ser las tiendas económicas de los
trabajadores, y donde ellos puedan encontrar los productos de la canasta básica
y a buenos precios”.
Asegura que “se acabaron los contratos
interinstitucionales que no tengan relación con el objeto de las tiendas de
abasto”.
Revilla explica que las tiendas eran
autosustentables, pero que en el año 2000 se dio un punto de quiebre a partir
de la mala aplicación del programa de medicinas express, con el cual, las
farmacias de Superissste comenzaron a destinar buen parte de sus ingresos a
adquirir medicamentos que entregaban a los derechohabientes del Issste, pero el
Superissste dejó de cobrarle al Issste.
“Hubo allí un problema de flujo que
muchas veces las tiendas tardaron mucho tiempo en hacer esa cobranza, y no
cobraban ni se hacía el pago en tiempo y forma. Empezaron a agarrar recursos de
los proveedores de las tiendas para también poder financiar las medicinas, y
allí comienza a darse el problema con las tiendas, se empieza a dejar de pagar
a los proveedores y empieza el problema. La idea no era mala, pero se aplicó
mal. Y acabó siendo un problema financiero, porque no se aplicó correctamente,
y empieza a crecer las necesidades de recursos.
“Llega la administración del
presidente Peña y ve esta problemática con ya pasivos muy grandes y decide
cerrar y había unas cuentas por cobrar muy altas, pero esto era con el Issste y
deciden cerrar pero ya veía el problema con los proveedores con las tiendas. El
sistema de farmacias cerró por completo, pero se quedan las tiendas pero ya muy
afectadas porque ya muchos de los proveedores ya hacían salido por esta falta
de pago.
“De allí estas otras estrategias,
creo que esta estrategia tampoco fue lo mejor, tan es así que tenemos estos
problemas. Debía corresponder lo que se debía a proveedores con el inventario,
lamentablemente eso no correspondía”.
La
reestructuración.
Roberto
Revilla dice que la nómina de
Superissste se reducirá a 600 millones de pesos, con una plantilla de entre
1800 a 1900 trabajadores, 800 de estos cajeras.
Habla de una “disciplina operativa”,
para hacer autosustentable las tiendas, y explica que además de negociaciones
con proveedores de marcas líderes, se está incorporando a productores locales y
regionales, para introducir productos de manufactura directa.
“Lo que nos interesa es que en
nuestras tiendas haya productos de calidad, económicos y sobre todo que sean
del gusto de los consumidores”, porque, dice, “la única forma en que vamos a
hacer que funcione es incrementando las ventas, y hacer de este sistema a lo que
fue en su momento este sistema”.
Para hacer sustentables las tiendas,
dice, “hay un conjunto de estrategias, básicamente van orientadas al abasto, a
la comercialización, al tema de recursos humanos y a lo que tiene que ver con
el aspecto financiero y administrativo de la empresa”.
Detalla la
logística: “En la parte de abasto lo voy
a vincular en lo que tiene que ver con los proveedores y eso es la negociación
que se está realizando con los proveedores en las nuevas condiciones, y con los
productores en las mejores condiciones de mercado. Estamos negociando acuerdos
con productores para ofrecer productos a buenos precios, eso nos está ayudando
a que la gente llegue a las tiendas con productores económicos”.
Agrega que se operará con centros de
distribución: “Estos centros de distribución van a los centros como la central
de abasto, recogen los productos y los llevan a estos centros y de allí los
distribuyen, eso genera ahorros, y esos ahorros se van a reflejar en los precios y en los márgenes que
vamos teniendo. Ya están empezando a operar, hay uno en Ciudad de México.”
-¿Usted vio
la serie de Superissste que presentamos?
-Si claro, y me dio mucha tristeza, y
la verdad estaba allí en el reportaje, así estaba.
-Le ofrecen
la dirección, ¿que dijo?
–Es un reto, ¿por qué no darle la
oportunidad de regresar?, todo mundo quiere esas tiendas.
Ahora, dice,
“lo único que nos corresponde es hacerlo
bien, hacerlo de manera transparente y si todos aportamos algo creo que
podremos lograr hacer de estas tiendas lo que fueron hace años: un orgullo del
Issste y del país. El compromiso es que los trabajadores tengan una canasta
básica económica y que puedan contar con productos al alcance de la economía
familiar”.
El titular
de Superissste se comprometió a exponer a este medio el resultados de las auditorías.
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