Por Luciano
Campos Garza.
De las
acusaciones que fueron presentadas en 2016 contra Rodrigo Medina de la Cruz,
exgobernador de Nuevo León, ya no queda prácticamente nada.
Cuando fue presentada la estrepitosa
Operación Tornado para dar a conocer un desfalco por más de 3 mil millones de
pesos a las arcas estatales, se aseguró que el priista tenía unos 20
expedientes abiertos, por los que podía ser enjuiciado. Si tan solo en uno
fuera encontrado culpable sería condenado a 12 años de prisión, se dijo
entonces.
Sin embargo,
más de dos años después, todas las
acusaciones se han desvanecido. Existen actualmente dos instancias encargadas
de perseguirlo, la Fiscalía Anticorrupción, y la unidad de transición de la
antigua subprocuraduría de la materia, que se encarga de desahogar los casos
que inició Tornado. Pero las dos, confrontadas, difieren en los criterios que
deben ser seguidos para imputarlo.
Como saldo
de aquel proyecto de combate a la deshonestidad, emprendido escandalosamente
por el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, quedó el paso de Rodrigo Medina por
prisión, aunque no estuvo ahí ni un día completo.
Ernesto
Canales, quien formó la primera unidad
anticorrupción creada en el país, al iniciar el sexenio de El Bronco, consiguió
que Medina de la Cruz fuera vinculado, pero los amparos han derruido sus
esfuerzos.
Señala que todas las acusaciones
fueron bien fundamentadas, y que la recién creada figura de Fiscal
Anticorrupción (FA), que tenía una inspiración independiente, está al servicio
del PRI y del PAN, lo que impide construir procesos imparciales.
Por su
parte, Javier Garza y Garza, quien se
encarga ahora de la Fiscalía en la materia en el estado, señala que la
integración de algunos expedientes que hizo Canales Santos estuvo equivocada,
por lo que tuvieron que reestructurarlos todos, incluso los que había contra el
anterior mandatario. Por eso, dice, no existe actualmente ninguna vinculación
firme contra él.
Ahora, lo que Canales espera es que la Fiscalía de
Garza aclare la participación de Natividad González Parás, padrino político de
Medina y su antecesor en el Gobierno, en el financiamiento irregular para
construir la llamada Torre Administrativa, un edificio enorme que fue pagado
con precios inflados.
En esta
indagatoria, Canales dice que la empresa
que erigió el edificio está ligada a la transnacional brasileña Odebrecht, a la
que se le relaciona con millonarios sobornos entregados en México y otros
países.
Imputaciones
Inútiles.
La historia
sobre la Operación Tornado es bastante conocida en Nuevo León: con el bono de credibilidad aún vigente, El
Bronco sorprendió al país con un macrooperativo criminal, con el que armó un
maxiproceso en contra de Medina, que gobernó entre el 2009 y 2015. La acusación
señalaba que desde el escritorio del gobernador se creó un plan para sangrar
las arcas. Las pérdidas eran de miles de millones de pesos. Junto a Medina más
de una decena de funcionarios de su administración fueron imputados.
Aldo Fasci, entonces asesor de seguridad del mandatario
y actual secretario de Seguridad Pública del Estado, dijo en ese 3 de junio del
2016 que irían, también, tras el padre del mandatario, Humberto Medina Ainslie,
así como empresarios que lo ayudaron a drenar el erario.
Rodrigo
Medina se la estaba pasando mal. El ánimo popular demandaba que la justicia lo
alcanzara. Comenzó a acudir a audiencias al Palacio de Justicia de Nuevo León.
Se presentaba amparado, junto a sus abogados. Hasta que en una prolongada
audiencia, luego de ser vinculado por peculado y daño al erario, la madrugada del 26 de enero fue conducido
al interior del Penal del Topo Chico, donde permaneció 18 horas.
Su defensa tramitó un amparo y salió.
Alegó que había sido puesto en prisión injustamente. Lo que se supone, ahora,
es que el encarcelamiento era parte de la estrategia de El Bronco para elevar
su popularidad y ayudarse en su búsqueda por la candidatura presidencial rumbo
al 2018.
Desde que
dejó la gubernatura, Medina vive en la
Ciudad de México. Aunque no se la han comprobado delitos, para el pueblo de
Nuevo León quedó como un ratero.
Luego del teatro que se montó para
tomarle la foto con uniforme de presidiario, fueron infructuosos los esfuerzos
posteriores de la subprocuraduría Anticorrupción, que conduce Ernesto Canales,
para enjuiciarlo.
Los movimientos políticos ayudaron al
perseguido exmandatario y afectaron los esfuerzos por echarle el guante. El
Congreso de Nuevo León convenció a organismos civiles de dar “autonomía” a la
Fiscalía Anticorrupción. Eso hizo que se creara el Sistema Estatal
Anticorrupción, con el que se le quitó al gobernador el poder de elegir a los
Fiscales General, Electoral y Anticorrupción.
Javier Garza
y Garza, nuevo FA, había sido magistrado
presidente del Tribunal Estatal Electoral en tiempos de Natividad González y
Medina. Su hermano Alejandro fue procurador de Justicia en tiempos de Rodrigo
Medina. Fue nombrado Fiscal General Gustavo Guerrero, quien había sido
presidente del Tribunal Superior de Justicia, también en el periodo medinista.
A Canales se le dio un encargo para
preparar su despedida. Se le dio un plazo de un año, como encargado de la
unidad de transición de la ya desaparecida Subprocuraduría Anticorrupción, para
que desahogara unos 20 expedientes que tenía pendientes relacionados con
Rodrigo Medina y sus colaboradores, algunos de los cuales ya han sido absueltos,
aunque otros se encuentran amparados. Sus funciones han sido drásticamente
acotadas.
En
entrevista, quien es el primer fiscal
Anticorrupción en la historia reciente de México, señala que con Garza y Garza
se perfila una declaratoria completa de inocencia hacia el exgobernador.
“Al nuevo Fiscal Anticorrupción no le
hemos visto resultados. Se la pasa diciendo que las investigaciones no
estuvieron completas sin decir cómo se pudieran completar y no ha llevado
nuevos asuntos de investigación, hasta donde yo conozco. Entró en un largo
letargo esta actividad Anticorrupción”, dice, en tono de derrota.
Rodrigo Medina fue imputado y
vinculado por tres casos relacionados con la entrega ilegal de estímulos
fiscales a la empresa KIA Motors, instalada en el municipio rural de Pesquería,
por más de tres mil millones de pesos. Hubo otro proceso por el uso indebido
del helicóptero del estado que, según la acusación, fue usado por Medina para
pasear en su rancho en Terán.
Pero
mientras se desahogaban pruebas, Canales
dijo públicamente que había otros 20 expedientes que involucraban al priista.
Sobre ellos prefiere no hablar, pues dice que ya le corresponde a la nueva
instancia darles seguimiento. Sin embargo, en el pasado dijo que entre ellos
estaban los de un endeudamiento ilegal del organismo de seguridad social de los
burócratas denominado Isssteleón, además de desvíos en el sistema estatal de
Caminos.
También se inició una investigación
por el contrato que tenía la Secretaría de Educación del Estado con TV Azteca,
para patrocinar becas en una universidad de la televisora. La investigación
reveló que se cobraron cursos que no fueron impartidos. En todo estaba metido
Medina, según
Canales.
Aunque él seguirá con los cuatro
procesos que ya están judicializados, señala que el priista tiene prácticamente
abierta la puerta hacia la impunidad.
“Sí, claro (puede resultar impune).
Pero de parte mía y de la oficina de transición seguiremos en estos cuatro
procesos hasta sus últimas consecuencias. En esos delitos, Rodrigo no tiene
abierta a la impunidad. Pero es válido decir que puede estar más tranquilo si
el Fiscal Anticorrupción continúa con ese comportamiento de letargo”.
Con la nueva Fiscalía ya no hubo
continuidad en las indagatorias, lamenta Canales.
“Todo eso quedó en nada. Hay cuatro
casos judicializados. En uno no procedió, pero combatimos esa sentencia, que
sigue en litigio. En suma, los cuatro siguen bajo el Poder Judicial, pero no ha
habido ninguna otra consignación, de parte de la actual Fiscalía
Anticorrupción, respecto a las otras 20 investigaciones que dejamos y que
corresponde a ellos”,
dice.
Entre los pendientes está investigar
la que liga entre el Gobierno de Nuevo León con Odebrecht, a través de una obra
que fue licitada en tiempos del tricolor José Natividad González Parás, que
gobernó la entidad en el sexenio 2003-2009.
“Dejamos esa carpeta avanzada”, dice
y confirma que en ella están involucrados tanto González como Medina. Sin
embargo, es reacio a tocar el tema relacionado con esta investigación.
Lo que hasta ahora la unidad
investigadora a su cargo ha encontrado es una licitación irregular efectuada en
el 2007 para la construcción de la Torre Administrativa, conjunto de oficinas
de Gobierno, ubicada en terrenos del Parque Fundidora. La firma que la edificó
fue Andrade Gutiérrez, subsidiaria de Odebrecht, involucrada en una indagatoria
internacional de sobornos.
En
entrevista que dio a Apro, en agosto del 2017, declaró: “Estamos en la etapa de
investigación. Desde el primer día fue una de las denuncias que presentamos. La
Torre Administrativa tuvo dos etapas, una de construcción y la de equipamiento.
Tan importante una como la otra. La primera fue en el sexenio de Natividad
González y la segunda, ya con Rodrigo Medina”.
En ese
entonces dijo que era posible llamar a declarar a González Parás, con lo que,
por lo menos se aclararía si no hubo también aquí sobornos como los que ha
reportado Odebrecht a nivel mundial.
Al ser
inaugurada a obra en el 2012 se dijo que costaría 2 mil 600 millones de pesos,
pagaderos a 24 años. Organismos privados denunciaron que, en realidad la obra
debió costar mil 100 millones, casi la mitad de lo que se le entregará a la
firma sudamericana.
Canales Santos dice que, en suma,
lleva 20 expedientes pero el poder judicial del Estado opera para que sus
investigaciones fracasen. Como muestra señala que las audiencias se posponen y
se aceptan criterios irracionales para abstenerse a proceder, lo que provoca
que desaparezca el esfuerzo de combate a la deshonestidad de los funcionarios
que inició con su subprocuraduría.
En marzo, el
fiscal general Guerrero Gutiérrez, a quien ha criticado permanentemente, por
formar parte del grupo que se apropió del poder judicial para beneficio del PRI
y el PAN en la entidad, evaluará si finaliza el trabajo de la subprocuraduría
que encabeza Canales o si continúa en funciones.
Concluye el
subprocurador de transición: “Es una pena que el esfuerzo que se inició no se
continúe. PRI y PAN, a través del Congreso del Estado, tomaron las funciones
Anticorrupción para detener el esfuerzo que llevaba nuestra fiscalía. Es
frustrante”.
A nivel
nacional, aplaude la designación como fiscal General de la República de
Alejandro Gertz Manero quien, asegura, ha demostrado un interés genuino por
combatir los desvíos en el ejercicio del servicio público.
“No hay nada
con Medina”
Javier Garza y Garza conoce las
críticas que ha vertido con anterioridad Ernesto Canales sobre su persona y la
nueva función que desempeña. Sin embargo, dice que no se dejará presionar para
forzar casos y efectuar imputaciones donde no existen pruebas razonables.
“No se está favoreciendo a ningún
partido y ahí están los resultados. La presión la tengo desde que llegué a la
Fiscalía, porque quiero sacar esto adelante lo mejor posible viendo a la
ciudadanía y no me voy a dejar presionar por nadie en el manejo de mis carpetas
de investigación. No le debo nada al PRI, ni al PAN. Iremos hasta las últimas
consecuencias, hasta donde tope”, dice.
En el caso particular de Rodrigo
Medina de la Cruz explica que hay algunos expedientes judicializados y otros
que estaban en investigación que le fueron turnados a él para que les diera
seguimiento.
En los que
ya había vinculación, dos procesos se
suspendieron por amparos promovidos por la defensa: el de los helicópteros y el
de peculado y daño al patrimonio.
Por este último el juez determinó que
no fuera vinculado, por lo que la FA recurrió a la apelación, que se encuentra
actualmente en estudio en espera de la resolución del magistrado.
Por el uso de las aeronaves, tras
obtener el amparo, la parte demandada presentó documentación que la Fiscalía
analiza para proceder.
“Ahorita Medina no está vinculado a
ningún caso”, afirma, aunque aclara que los casos siguen abiertos y no ha sido
exonerado.
Hay otro
expediente abierto contra Medina por
enriquecimiento ilícito, de la carpeta que inició Canales. Garza y Garza señala
que actualmente han pedido información sobre las propiedades a la Comisión
Nacional Bancaria y a los registros públicos de todas las entidades de la
República, con el propósito de allegarse de información.
Otros casos,
confirma, ya se perdieron. En el caso de
Isssteleón, el juez respondió que la acción penal había prescrito, y aunque
apeló la Fiscalía, aclara que no hubo petición previa para vincular a Medina.
“Hay muchos casos sobre Rodrigo
Medina, pero en ninguno está directamente relacionado, porque estás hablando de
todas las autorizaciones de incentivos que se dieron, llámese acerera o varios
donde estaban involucrados varios. Y eso le tocó a Canales que, cuando trató de
vincular, los jueces lo rechazaban por las autorizaciones de esos estímulos”, aclara.
Recuerda que al llegar a la FA, tuvo
que dar rumbo distinto a las carpetas que había integrado Canales Santos pues
la mayoría buscaba imputaciones por ejercicio indebido de funciones. En esos
casos, explica, es requisito de que se demuestra dolo en los procedimientos,
condición que no pudo ser probada, lo que hacía que los jueces rechazaran
repetidamente las peticiones de vinculación.
La desestimación de las acusaciones
contra Medina ha provocado que en la percepción ciudadana prevalezca, ahora,
una sensación de impunidad y decepción, en la procuración de justicia,
reconoce.
“Mi labor ahora ha sido tratar de
buscarle por otro lado. Y sí, efectivamente, el ánimo popular puede estar en
eso (decepción). Hacia donde iban dirigidas las investigaciones tarde que
temprano y van a terminar, como está ocurriendo, en no vinculaciones y amparos
concedidos”, afirma.
Fuera de eso, no hay nada más. Ni la
Auditoría Superior del Estado ni la Contraloría Estatal han presentado nuevas
denuncias contra Medina o personas de la administración anterior.
Sobre la investigación relacionada
con la Torre Administrativa, Garza y Garza explica que los hechos proceden de
la época de González Parás. Sin embargo, se ha modificado el objetivo de la
investigación.
“Ahí yo le estoy dando un giro
diferente en ese asunto viendo que, independientemente que es un contrato que
se hizo para construir la Torre, al final de la película, como es un
arrendamiento financiero es una adquisición de un bien. Estamos muy cerca de
cualquier prescripción en ese asunto, pero estoy viéndole por el lado de que no
fue licitado para la adquisición, sino que fue un concurso para ver
exclusivamente quién me daba mejores opciones”, explica.
Para ello,
señala, ya han citado a personas para
que comparezcan por este caso. Cuando se le pregunta si la firma Andrade
Gutiérrez tiene relación con Odebrecht, Garza y Garza responde: “Sí hay algo
brasileño, pero no sé si tenga relación con Odebrecht, que no creo”.
Se le aclara que Canales encontró un
nexo entre las dos empresas a lo que alude: “No me han informado nada, pero qué
bueno que me dices y ahorita mismo me pongo a investigar eso”.
No se contempla citar a declarar a
González Parás por este caso. Por lo pronto, aclara.
Los desencuentros públicos entre
Garza y Canales subieron de tono. El 21 de febrero el Fiscal Anticorrupción
señaló públicamente que las investigaciones de su antecesor eran un fracaso,
porque los casos que presentó al juez estaban mal integrados; en respuesta,
Canales afirmó un día después que Garza y Garza está al servicio de los
legisladores del PRI y el PAN, quienes lo impusieron para que protegiera a sus
correligionarios
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