Julio Madrazo.
Hoy a todos nos queda claro que Trump hará lo posible por
cumplir lo que prometió en campaña. Nuestros paisanos en Estados Unidos ya lo
veían venir.
Ante la promesa de deportar a cualquier 'criminal', muchos
mexicanos allá comenzaron a enviar remesas a nuestro país en cifras récord a
finales del año pasado.
En noviembre y diciembre de 2016, el incremento de ventas a
tiendas iguales de la ANTAD fue de 5.9 y 5.3 por ciento, respectivamente; el de
tiendas totales de 9.0 y 8.5 por ciento, comparado con dichos meses en 2015. Es
claro que el consumo doméstico ha sido una de las variables sólidas de nuestra
economía en los últimos años. Una pregunta a estudiar con más detenimiento es
qué tanto está apalancado en las remesas.
En el cuarto
trimestre de 2015 llegaron a México por este concepto seis mil 150 millones de
dólares. El año pasado en el mismo periodo esta cifra se incrementó 12.64 por ciento llegando a seis mil 930 millones
de dólares. A este incremento hay que sumar el tipo de cambio, que pasó de
17 a 20 pesos por dólar. Es decir, las remesas en moneda nacional pasaron de
104 mil millones de pesos a 140 mil millones, de 2015 a 2016, el último
trimestre del año. En términos de PIB per cápita, Michoacán, Guerrero, Oaxaca,
Zacatecas y Nayarit son los estados que mayor flujo de remesas reciben. Habría
que ver cómo se comportaron las ventas de ANTAD en estas entidades.
Con el dinero producto del trabajo de sus familiares en
Estados Unidos, en México se consume en alimentos, ropa, pantallas, lavadoras,
muebles. Me parece que hay un alto grado de injusticia en todo esto.
Quienes ganan el dinero, sacrifican parte de su bienestar
para apoyar a sus familiares en México. Ahora, producto de las amenazas de
Trump, su ahorro se traduce en mayor consumo. Esto no es nuevo, lleva décadas
siendo parte de nuestra economía e idiosincrasia. Familias divididas por falta
de oportunidades que encuentran en la economía de Estados Unidos el sustento
cotidiano. Trump vino a acentuarlo y a trastornarlo. En los próximos meses
habrá que seguir cómo evoluciona el flujo de remesas y el posible impacto en el
consumo de los familiares acá.
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