Salvador Camarena.
A los migueles no les
gusta la competencia. O quizá lo que nos les guste es ir perdiendo en la
competencia sucesoria de 2018, y de ahí que la emprendan en contra de quien
lleva la delantera en esa carrera: Andrés Manuel López Obrador.
Miguel Ángel Mancera
no quiere que nadie en su gabinete colabore en otra candidatura que no sea la
suya. Por eso corrió el domingo a Miguel Torruco, hasta ese día secretario
de Turismo capitalino.
Miguel Ángel Osorio
Chong no quiere que nadie –salvo él, claro está– lucre con la causa de la
inseguridad en el país. Si López Obrador se mete en temas de violencia, si
cuestiona un operativo de la Marina, entonces el secretario de Gobernación
saldrá a condenar al presidente de Morena.
López Obrador cuestionó un operativo de la Marina de la
semana pasada en Nayarit en el que murieron una docena de presuntos criminales.
Esa incursión se volvió mediática tanto porque fue eliminado un líder del
cártel de los Beltrán Leyva, como por el hecho de que circuló un video de un
helicóptero atacando a esos supuestos delincuentes.
El presidente de Morena dijo el sábado que en esos hechos
“la mayoría de los masacrados antier en Tepic por la Marina eran jóvenes,
algunos menores de edad (…). La política neoliberal o neoporfirista ha
cancelado el futuro de los jóvenes y los ha empujado a tomar el camino de las
conductas antisociales; sólo se les ofrece fuego y violencia.”
(http://bit.ly/2kI8kDC)
Este martes, Osorio Chong contestó: “Quien afirme, como lo
hizo, que esas personas se dedicaban a esas actividades por falta de
oportunidades, estoy seguro que trata de lucrar políticamente con un mal que ha
lastimado a muchísimas familias (…). No se puede justificar la falta de
oportunidades para cometer estos delitos que hoy les comento, son criminales,
presuntos criminales que llevaban ya varios años siendo buscados por la
autoridad, y que sin duda fue una acción fuerte, firme, del Estado mexicano
contra ellos.” (http://bit.ly/2lNe2oW)
Qué raro nuestro
ministro del interior. Durante cuatro años el gobierno federal partió del mismo
principio enarbolado por AMLO: que hay que cambiar las condiciones
socioeconómicas para tratar de evitar ecosistemas donde los jóvenes ven en el
crimen organizado las oportunidades que no encuentran en otras áreas.
De eso se trató
precisamente el Programa Nacional de Prevención del Delito, de ir por la
República dando dinero a comunidades, incluidas en una figura llamada polígonos
urbanos, para tratar de cambiar sus condiciones de vida, en particular las de
los jóvenes.
Hablo en pasado del Pronapred porque este año, y después de
haber sido presumido por Osorio Chong como uno de los programas diferenciadores
de la estrategia anticrimen de este gobierno frente a la de Felipe Calderón,
ese programa simplemente se quedó sin fondos. Cero. Lo dejaron de puro membrete.
Pero es lógico el
proceder del secretario de Gobernación. Es más fácil atacar a AMLO que explicar
el fracaso del Pronapred. Es más fácil para Osorio criticar a AMLO que
contestar a José Merino y Carolina Torreblanca, quienes este lunes publicaron
en nexos.com un estudio que desde el título es demoledor: “Dinero gastado en
Pronapred: 10 mil millones de pesos. Relación con cambio en violencia: nula”.
(http://bit.ly/2l6hhrm)
Merino y Torreblanca arrancan su reporte con este epígrafe: “La delincuencia no se combate sólo con
elementos policiacos, sino con una verdadera política de prevención que permita
a los jóvenes alcanzar mejores condiciones de vida y desarrollo”. Esa cita
no es de AMLO, sino de Osorio Chong.
Ah que migueles estos, salieron malos para la competencia.
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