Javier Risco.
Ante la ausencia del gobierno local y
federal, los cientos de damnificados en la Ciudad de México han decidido
unirse. Después de 50 días de incertidumbre, apoyos insuficientes y vacíos
legales sinfín, han entendido que son más fuertes en una sola voz.
Han sabido cómo hacer presencia.
Ayer, durante la mañana, se organizaron en siete grupos que bloquearon
parcialmente siete puntos de la Ciudad: en Osa Mayor; Avenida Universidad y
Municipio Libre; Cuauhtémoc y Doctor Navarro; Pacífico y División del Norte;
Miramontes y Calzada del Hueso; y dos puntos en Calzada de Tlalpan, uno a la
altura del Multifamiliar Tlalpan y otro en el entronque con Avenida del Taller.
Luego, a través de un comunicado se dieron a
conocer como la Coordinación General de Damnificados, que, aunque no se trató
de una presentación formal, sí marca oficialmente este esfuerzo que costará
juntas, estire y afloje, negociaciones y exigencias pero que marca una ruta de
esperanza para tratar de disolver la nebulosa “reconstrucción” que, según
declaraciones de los propios afectados, se ha quedado en palabras y no en
hechos.
Los que han
tomado el liderazgo de la Coordinación General de Damnificados son los
afectados en el Multifamiliar de Tlalpan, donde el pasado 19 de septiembre
murieron nueve personas, y quienes, junto con afectados de 19 zonas más,
mostraron su inconformidad con movilizaciones, pero también con exigencias
concretas.
Entre los
grupos de afectados participaron vecinos de Paseos de Taxqueña, los Vecinos
Unidos de Benito Juárez, de Girasoles, de Pacífico 455, de Avenida del Taller y
del edificio Osa Mayor.
“Que el gobierno asigne los recursos
necesarios para la reconstrucción (por lo menos 50 mil millones de pesos) y no
créditos; que se garantice la seguridad de nuestras casas y edificios; que no
se pierda en la opacidad el uso de los recursos que ciudadanos mexicanos y
extranjeros donaron para ayudarnos a reconstruir nuestros hogares y que haya
trato digno para las personas que permanecen en albergues y campamentos”, son
parte de lo que consideran como mínimo indispensable para poder aplicar el
término de ‘reconstrucción’.
Ninguna es una petición injusta si
tomamos en cuenta que los legisladores han demostrado no tenerlos entre sus
prioridades y mostrar más interés en negociar bonos millonarios de despedida,
que dejar asegurado que estas familias tendrán un techo pronto.
La historia
se repite: la sociedad se organiza semanas después como hace 32 años, con la
misma indignación y urgencia, pero con herramientas de comunicación más
potentes. De aquí saldrán liderazgos ciudadanos que tendrán interlocución
directa con el gobierno, aunque hasta este momento no ha sido la mejor.
Ayer, las secretarías de Finanzas,
Obras, Educación, Desarrollo Social, Seduvi y Contraloría se reunieron en la
ALDF para tratar asuntos relacionados con la reconstrucción y sí… les faltó
incluir a los vecinos, a los afectados, a quienes duermen en campamentos o
pidieron asilo con algún familiar. Ese es el espacio que se les niega y que
tienen derecho.
Un botón de muestra del abuso del que
han tenido que defenderse de forma organizada: durante la mañana comenzaron los
trabajos de demolición de Saratoga 714, en Benito Juárez, pese a la oposición
vecinal. En respuesta, los damnificados acudieron ante instancias federales y
un juez concedió un amparo para detener la demolición hasta que el gobierno de
la Ciudad justifique por qué lo demolerá y las condiciones estructurales reales
del inmueble. Hasta esas instancias han tenido que recurrir para hacerse
escuchar.
Si el gobierno se une para dejar fuera a los
ciudadanos, hoy ellos demuestran que también pueden unirse para hacerse oír.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.