Chihuahua inició la investigación para lograr la detención y
extradición del ex Gobernador César Duarte Jáquez, y en el camino se topó con
la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y su decisión de no
transferir los recursos que, por Ley, le corresponden.
El actual Gobernador
del estado norteño Javier Corral Jurado notó que era necesario iniciar una
estrategia jurídica y solicitó al abogado Paulo Díez Gargari elaborar esa
estrategia.
El abogado, que tiene ya una historia de batallas con OHL y
el Gobierno del Estado de México, ya tiene trazado el plan: se presentarán una o dos controversias ante
la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), por una violación grave del
pacto federal generada por una afectación presupuestal y porque existe la
intención de impedir al gobierno de Chihuahua ejercer sus competencias en
materia de lucha contra la corrupción, previstas en el Artículo 113 de la
Constitución.
“Esas son las dos
exigencias del Gobierno de Chihuahua: entreguen los recursos sin condición y
extraditen a César Duarte. No hay nada más que discutir, nada más que acordar”, comenta en entrevista con
SinEmbargo.
Desde su perspectiva
este caso no tiene margen de derrota, sólo un enemigo poderoso que sabe
defenderse.
En el fondo, dice, lo
que está de por medio es el “miedo terrible del presidente Enrique Peña Nieto
por ser llevado a los tribunales, obligado a rendir cuentas y eventualmente ir
a prisión. Ese miedo hace que el Gobierno federal actúe de una manera absurda,
irracional y violenta que es que lo que vemos con [el caso] Chihuahua”.
Lo que el Gobierno de
Peña Nieto quiere impedir, añade, es la extradición del ex Gobernador sin tener
control de los alcances de la investigación, como dice que lo tuvo en Veracruz
con Javier Duarte de Ochoa y en Quintana Roo con Roberto Borge Angulo.
Actualmente, la Fiscalía General del Estado de Chihuahua realiza una investigación sobre la
triangulación de recursos públicos para financiar campañas del Partido
Revolucionario Institucional (PRI) en 2016, en la que estaría involucrado el ex
Gobernador César Duarte y otros miembros del tricolor, como el ex dirigente
nacional priista Manlio Fabio Beltrones, y el ex secretario general adjunto
priista, Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, quien está señalado de desviar 250
millones de pesos.
Para Javier Corral, esto
es una señal de que el presidente Peña está preocupado por los alcances de las
investigaciones contra Duarte y contra quien resulte implicado. Por eso dice que,
el gobierno no claudicará, pero Chihuahua tampoco lo hará en su lucha contra la
corrupción.
No obstante, Fernando Galindo Favela, subsecretario de
Egresos de la SHCP, ha señalado que se “le ha cumplido a los chihuahuenses”,
entregando, a través del Gobierno del estado, los recursos económicos que le
corresponden por ley.
El Fondo de Fortalecimiento Financiero, que es donde se
supone que deben salir los recursos, es un fondo que la Secretaría de Hacienda
administra con absoluta discrecionalidad.
Datos obtenidos de un
estudio elaborado por México Evalúa, muestran que este fondo durante el 2017
tenía un presupuesto autorizado de 3 mil 300 millones de pesos. Al 30 de
septiembre de 2017, se habían ejercido más de 32 mil millones de pesos.
La entidad que más
recibió fue el Estado de México: 5 mil 300 millones de pesos en 2017, mientras
que el estado que menos recibió, fue Chihuahua: 60 millones de pesos.
“Que no nos digan que
no hay un castigo a un pueblo. No al gobierno, porque la lucha va más allá del
gobierno”, sostuvo
Díez.
–¿Cómo describiría una batalla en la que se lucha contra
Hacienda?
–No creo que ese sea el
rival. El rival es el sistema y es mucho más que sólo la Secretaría de
Hacienda. Pensamos presentar ante la SCJN, me parece el lugar privilegiado para
el diálogo democrático; es un lugar privilegiado para llevar los temas de la
agenda nacional y este, el de Chihuahua es uno de ellos, porque tiene que ver
con la Constitución, tiene impacto federal y está en medio de la lucha contra
la corrupción y la impunidad.
Esta lucha siempre es
desigual. Casi, por definición, los corruptos son los poderosos y más en una sociedad como la
nuestra, pero al final del día tenemos
derecho, instituciones y ahí se tiene que dar la batalla. Y si los tribunales
nacionales no fueran suficientes para eso, están las instancias
internacionales. Lo importante en estas batallas es librarlas hasta el final,
porque la apuesta de los corruptos es que su contraparte, no tendrá la fuerza
para aguantar el tiempo ni los recursos necesarios para esto, pero la batalla
hay que darla, aunque sea desigual.
–Si partimos de que es el sistema, ¿qué ocurre ahí para que
se utilice a una de las secretarías más importantes del país para este tipo de
fines?
–Es terrible y es una
de las cosas que llevaremos a la Corte porque se trata, ni más ni menos, que
del uso de la Hacienda Pública como un medio de control político para premiar a
los gobernadores bien portados y para castigar a los rebeldes. Esto no debe ser
y es justo lo que está de fondo. El Fondo de Fortalecimiento Financiero, que es
donde se supone que deben salir los recursos, es un fondo que la Secretaría de
Hacienda administra con absoluta discrecionalidad y le distribuye más dinero a
aquellos estados en los que tiene un interés particular y partidista,
desgraciadamente.
Un ejemplo numérico: este fondo, durante el 2017 tenía un
presupuesto autorizado de 3 mil 300 millones de pesos. Al 30 de septiembre de
2017, se habían ejercido más de 32 mil millones de pesos. Un sobre ejercicio increíble. Y la entidad que más recibió, adivinaste,
es el Estado de México: 5 mil 300 millones de pesos en 2017, mientras que el
estado que menos recibió, fue Chihuahua: 60 millones de pesos. El promedio por
estado sería como de mil millones de pesos y Chihuahua está con 60 millones.
Que no nos digan que no hay un castigo a un pueblo. No al gobierno, porque la
lucha va más allá del gobierno.
Lo primero que a mí me motivó aceptar la invitación del
Gobernador Corral, es la lucha contra el
agravio casi vergonzoso cometido contra la gente, porque cuando el Gobierno
federal niega estos recursos al Gobierno del Estado de Chihuahua, no lo afecta
a él, afecta al pueblo porque le impide al gobierno cumplir con sus tareas
básicas: seguridad pública, salud, educación.
Lo que es
verdaderamente grave es una intención del Gobierno federal de impedir que las
investigaciones y los procesos penales en curso en Chihuahua, algunas de las
cuales involucran a personajes del más alto nivel del PRI Nacional, vayan
adelante. El sistema, el Gobierno federal, el presidente Peña y el PRI saben
que esto puede ser el principio del fin del régimen. No es exageración. Todos sabemos que vivimos en un
país en el que la corrupción es quizás, el problema más grave. Nunca antes habíamos tenido una
investigación bien hecha y perfectamente documentada de principio a fin y eso
es lo que aterra al sistema, lo que explica su reacción tan violenta.
No es lo mismo
extraditar a Javier Duarte o a Roberto Borge que a César Duarte. En el caso de
los otros dos están protegidos o encapsulados por el pacto de impunidad que
desgraciadamente no se queda en el PRI, es un pacto transversal que afecta a
otros partidos políticos, e incluso, a buena parte del sector privado. Esa es
la diferencia.
Extraditar a un
Gobernador o procesarlo, incluso encarcelarlo, no destruye el pacto de
impunidad. Puedes traerlos bajo una investigación acotada, que se conozcan los
alcances y en el caso de Chihuahua esa posibilidad no existe y es lo que hace
novedoso este caso. Si el Gobierno federal pudiera llegar a un acuerdo con el
estado de Chihuahua para traer a César Duarte y delimitar los cargos, ya lo
tendríamos aquí y por eso la respuesta.
–Están también los funcionarios de Hacienda que han salido a
argumentar el tema del dinero de Chihuahua, con argumentos como que no depositaron
por un error en un número de cuenta. ¿Cuál es el nivel de los funcionarios en
este tema?
–Esta es una comedia de
equivocaciones de principio a fin. Justo en el momento en el que el gobernador Corral daba su
mensaje a medios de comunicación el pasado 8 de enero, la SHCP publicó un
comunicado de prensa en el que según ellos trataban de explicar qué es lo que
ocurría y que ellos cumplían con el marco legal. Pero en realidad era un tema engañoso y no se refería a lo que el Gobernador
estaba exigiendo. Hacienda habló de las participaciones federales y a las
aportaciones de fondos federales que se hacen al amparo de la Ley de
Coordinación Fiscal. A lo que se refería
el Gobernador era un subsidio por 700 millones de pesos que estaba pactado en
un convenio y que tenía que haberse cumplido.
El subsecretario Miguel Messmacher Linartas fue uno de los que estaba presente en esa
reunión en la que el secretario José Antonio González Anaya, le dice al
Gobernador Corral que no le daría los recursos hasta no saber el alcance de las
investigaciones y los procesos penales.
Sale Messmacher en una
entrevista y en más de una ocasión señaló que la Secretaría no iba a entregar
esos recursos hasta que no supiera el alcance de la investigación. Eso es una barbaridad porque pareció que
decía que no se iban a liberar los recursos hasta que el proceso penal en
contra de Alejandro Gutiérrez y de algunos otros miembros del PRI,
probablemente, concluyeran. Y eso puede tomar meses o años. Es un sinsentido.
Cuando escuché eso no
lo podía creer porque es una confesión de delitos. Era el Subsecretario
reconociendo lo que Corral había denunciado y reiterando que no iban a entregar
los recursos.
La SHCP se dio cuenta y
el secretario empezó a decir que lo que no había era suficiencia presupuestaria.
Estuvo la ocurrencia anterior de un número de cuenta equivocado y ante eso no
hay nada que decir, si un niño lee las primeras planas de los diarios entenderá
que aquello es de risa. Me parece vergonzoso que la Secretaría recurra a un
argumento como esos.
En cuanto a la
suficiencia presupuestaria, el tema deriva de un convenio firmado el 14 de
diciembre. Es un convenio para el otorgamiento de subsidios por 700 millones de
pesos que deriva del Fondo para el Fortalecimiento Financiero. Es verdad que la
entrega de esos convenios está sujeta a la disponibilidad presupuestal. Pero
esto se firma el 14 de diciembre y por lo tanto hay disponibilidad, si no la
hubiera no se firma el contrato. Ahí había un compromiso ya formal. Tenían que entregarse
esos recursos. Disponibilidad
presupuestal había y de sobra, porque Messmacher
había dado conferencias en las que anunció que el año se iba a acabar con
excedentes muy importantes, pero en el último boletín, el del domingo 14 de
enero, dicen que tampoco Tlaxcala y Zacatecas tuvieron disponibilidad
presupuestaria y eso es mentira.
Hay un estudio de
México Evalúa, en el que se puede ver que el Estado de México ha recibido 5 mil
251 millones hasta el 30 de septiembre, y Chihuahua 61 millones.
Estos señores dicen que
no hubo disponibilidad para Tlaxcala, pero se le puede decir al secretario, con
cifras y documentos que está mintiendo: Tlaxcala, al 30 de septiembre, había
recibido ya 224 millones casi cuatro veces más que Chihuahua.
No podemos seguirnos
comportando más de esta manera y dejar que la Secretaría de Hacienda piense que
somos unos tontos que no leemos. Los ciudadanos tenemos que mantenernos cada
vez más exigentes y poner alto a las ocurrencias […]. En el caso Tlaxcala es
claro que está mintiendo.
En el estudio de México Evalúa del Fondo de Fortalecimiento
Financiero, señala que en 2016 tuvo un
presupuesto autorizado de mil 560 millones de pesos, pero se ejercieron 64 mil
millones de pesos. De esos recursos Hacienda no le rinde cuentas a nadie. NO NOS DICE POR QUÉ LOS DISTRIBUYE COMO LO
HACE, NI CUÁNDO NI NADA.
En 2017, lo aprobado
eran 3 mil 344 millones de pesos, pero al 30 de septiembre se habían gastado 32
mil 806. Es al final
del año cuando más presupuesto se reparte de este fondo, de modo que es
probable que este año tengamos un total de 50 mil millones de pesos. Eso es año
tras año.
Cuando vemos las cifras
del Estado de México, lo primero que salta es 5 mil 291 millones de pesos en el
año de la elección para Gobernador. Ese es el uso partidista, estos son los
disfraces de aparente legalidad que utiliza el gobierno para llevar a cabo
actos que son delictivos; transferir miles de millones de pesos cada año del
presupuesto federal a las campañas políticas, a sus gobernadores bien portados,
a los de su partido y a los que ellos escogen de la oposición –a lo que me
refería con el pacto de impunidad–. Por eso el sistema ha sido tan eficaz en su
faceta corruptora. Es un modelo diseñado por el PRI y ha logrado silenciar e
incorporar a muchos otros gobernadores de otros partidos políticos.
–¿Cómo se le hace para obtener resultados concretos? El
dinero que se transfiere a las campañas es una especie de secreto conocido por
todos y que se repite.
–En la estrategia
jurídica vamos a llevar a cabo varias acciones. La más importante es que desde
el punto de vista del Gobierno del estado son una o dos controversias
constitucionales que van a atacar el incumplimiento de la SHCP en la entrega de
recursos y segundo, la omisión del Gobierno federal de solicitar la extradición
de César Duarte. Ambos están relacionados: la falta de
entrega de los recursos está absolutamente relacionada con la extradición de
César Duarte, que ha sido retrasada por el Gobierno federal a pesar de las 10
órdenes de aprehensión emitidas por tribunales estatales y una orden de
aprehensión federal emitida por la Fiscalía Especializada para la Atención de
Delitos Electorales (Fepade).
El Gobierno federal no hace nada porque no tiene las
condiciones, como las tuvo en otros estados, para traer al ex Gobernador. En Chihuahua no controlan ellos y esta
represalia de no entregar el recurso justo reprende eso, esa negativa marca
una primer gran diferencia.
El Gobernador Corral ha
sido muy claro en decir que no se negociará nada y en exigir los recursos sin
condición alguna. La controversia constitucional es un mecanismo de control de
la regularidad constitucional de normas jurídicas o de actos. Tradicionalmente
la Corte había admitido el criterio de que las controversias tenían que estar
relacionadas con una invasión de la esfera competencial de los estados, pero
poco a poco ha ido flexibilizando ese criterio, de modo que ahora basta con que
haya un indicio de un agravio al Estado, que puede ser un tema presupuestal o
cualquier otro ámbito previsto en la misma Constitución.
La novedad es esa:
vamos a ir a la SCJN a decir que no sólo se trata de una violación muy grave
del pacto federal que me genera una afectación presupuestal terrible, que me
impide cumplir con mis funciones básicas como estado, sino que, además, existe
la intención de impedir al Gobierno de Chihuahua que ejerza sus competencias en
materia de lucha contra la corrupción que están previstas en el Artículo 113 de
la Constitución. Esas son las dos exigencias del Gobierno de Chihuahua:
entreguen los recursos sin condición y extraditen a Duarte. NO
HAY NADA MÁS QUE DISCUTIR, NADA MÁS QUE ACORDAR.
–Usted mencionó el descontento social que podría ocasionar
que esta lucha que inicie no llegue a buen puerto. Usted que ya ha librado
otras batallas, ¿qué ve en el caso Chihuahua que lo lleva a poner todas las
fuerzas?
–A nivel personal me
parece conmovedor y muy esperanzador. Lo que yo vi en Chihuahua este fin de
semana era algo que no había visto. Una concentración de personas que no
parecían acarreadas, que estaban por su propia voluntad, con mucho ánimo, muy
molestos, sintiendo el agravio del Gobierno federal. Yo estuve ahí para hacerle
ver a la gente que no es solo una lucha de Chihuahua ni por el pueblo de
Chihuahua solamente. Es una batalla mucho más amplia, por México, contra la
corrupción y la impunidad.
Viendo ese ánimo social
en un país que a veces parece tan apático, ya cansado, frustrado de que nunca
hay resultados, es muy esperanzador ver a los chihuahuenses con mucha alegría,
dispuestos a dar la batalla y creo que nos corresponde a todos los demás
acompañarlos en la medida que podamos.
Me entrevisté allá con gente de la sociedad civil,
empresarios y personas físicas. Todos están muy entusiasmados y me manifestaron
que ellos están dispuestos a emprender su propia batalla y acordamos que la
estrategia jurídica trabajaría en la promoción de amparos que serán presentados
por ellos contra esos dos actos, a un nivel distinto. Es doblemente motivador
porque cruza con este camino que emprendí hace algunos años de la lucha contra
la corrupción y la impunidad, primero centrado en el caso OHL y luego más allá,
en el caso del Estado de México.
Yo creo que eso le
preocupa al Gobierno federal, que soy yo quien está encabezando la defensa
jurídica de Chihuahua, porque entienden lo que eso significa, que puede haber
este tipo de investigaciones en otros estados. Sin embargo, la diferencia es
que en el Estado de México no hubo alternancia y en Chihuahua sí y además el
gobernador es peculiar, por decirlo de alguna manera, en el espectro
político-partidista. No es un individuo que uno pueda encasillar y esa independencia
es la que nos tiene aquí.
Hubo un tema que yo denuncié, no solo en los medios sino ante
la Procuraduría General de la República (PGR) y ante la Auditoría Superior de
la Federación (ASF). Este desvío de mil 600 millones de pesos que se hizo en septiembre
de 2016, de otro aparente subsidio –completamente ilegal– y que directamente a
financiar la campaña política de Alfredo del Mazo para Gobernador en el Estado
de México. ¿Cuántas veces se ha repetido
esto en los estados de la República? Eso es lo que tenemos que empezar a
investigar seriamente a partir de Chihuahua. El hecho de que la sociedad vea
que sí se puede, que, aunque el enemigo es grande y poderoso, si se hacen bien
las cosas, cuando se actúa correctamente, es posible ganar las batallas, no solo
pelearlas.
Yo me considero en
algunas cosas un soñador, pero no soy de los pelean sus batallas para
perderlas, algunas se podrán perder, pero todas las peleo para ganarlas y estoy
seguro de que esto se va a ganar porque no existe margen para la derrota.
Si esta pelea no gana
Chihuahua, el daño para el país será enorme en términos de esta frustración
social tan grande que hoy ya existe y que crece cada vez que la sociedad cree
que se ganarán casos que están perfectamente documentados y se pierden. Hoy tenemos
la oportunidad de empezar a cambiar la historia. De cambiar este régimen de
impunidad y permitir que nuestro país comience a retomar el rumbo, un rumbo que
no tenemos.
–¿El caso Chihuahua le dará otro tinte al último año de
administración de Enrique Peña Nieto?
–No hay duda. La
violencia de la reacción del Gobierno federal no se explica sino en función del
miedo terrible de Peña Nieto por ser llevado a los tribunales, obligado a
rendir cuentas y eventualmente ir a prisión. Eso es lo que está en juego.
Ese miedo hace que el
Gobierno federal actúe de una manera absurda, irracional y violenta que es que
lo que vemos con Chihuahua. La corrupción es el problema más grave de México,
pero cuando la corrupción la vinculas al financiamiento ilegal de los partidos
políticos, entonces lo que era un acto ilegal de corrupción aislado, se
convierte en la norma, en algo permanente, porque el corruptor y el corrompido
siguen ligados en el tiempo y se ven obligados a mantener esta relación
perversa en la que hay que seguir corrompiendo y mantener los privilegios.
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