Ricardo
Ravelo.
El gobernador de Morelos, Graco
Ramírez, ya es uno de los hombres más rico de México. Le ha bastado moverse en
los carriles de la izquierda –“la izquierda progresista”, según él –y al mismo
tiempo jugar para el PRI, para la derecha. La postura de hombre de izquierda es
una máscara que usa desde que saltó a la escena pública, en los años sesenta,
implicado en los movimientos sociales del país como fiel “oreja” del gobierno y
de los grupos poderosos.
En Morelos se cuentan muchas historias del tabasqueño
avecindado en Morelos. Se asegura que desde sus inicios en la política ha sido
un hombre de traiciones, informante del gobierno, traidor de los movimientos
sociales en los que ha militado con un objetivo claro: pasar información a la
Secretaría de Gobernación y al presidente en turno.
Así lo hizo en 2012 cuando abandonó a
Andrés Manuel López Obrador en su lucha de protesta por el fraude electoral que
entronizó a Enrique Peña Nieto en la presidencia de la República. Acompañado de los llamados Chuchos, una fracción perniciosa dentro del
PRD, le abrieron el camino a Peña Nieto para que tomara posesión en medio de las protestas por el fraude
electoral que se cometió en la elección presidencial. El pago fue la
gubernatura de Morelos.
Apoyado por
Peña Nieto, Graco Ramírez ha dado rienda
suelta a la corrupción en Morelos, entidad que actualmente está controlada por
diversos grupos de criminales. Al menos tres cárteles operan ahí y sólo con
uno, se asegura, hizo arreglos: con el cártel de Los Rojos, encabezado por
Satiago Mazari, El Carrete, intocable hasta la fecha en esa entidad.
Otros
cárteles que operan en Morelos son Guerreros Unidos y el cártel de Jalisco
Nueva Generación, aunque la ola de
secuestros y robo de autos también se le atribuye a la policía, encabezada por
Jesús Alberto Capella, a quien en diversas narco-mantas el crimen organizado ha
acusado de recibir regalos de los criminales a cambio de protección.
Cuando
asumió la gubernatura de Morelos, el propio Graco Ramírez se quejó que su
antecesor, Marco Adame, le dejó células de narcotráfico enquistadas en el
gobierno y en la policía. Pero ahora todo
el mundo en Morelos se pregunta por qué no es detenido Santiago Mazari, El
Carrete, líder del grupo criminal conocido como Los Rojos.
Este criminal ha sido intocable en
Morelos por Graco Ramírez y su jefe policiaco Jesús Alberto Capella, traído de
Tijuana para combatir al crimen organizado en cuya misión no ha tenido éxito, aunque se asegura que en cuatro años si ha amasado una cuantiosa fortuna. Al
menos dos fastuosas residencias de lujo se le atribuyen al jefe policiaco: un
búnker en el Country Club y un rancho en el fraccionamiento La Herradura, cerca
del stand de tiro. El jefe policiaco no ha explicado cómo le hizo para
adquirirlas.
Y es que se asegura que uno de los más importantes
acuerdos del gobierno de Graco Ramírez fue precisamente con El Carrete para
controlar el sur del estado, particularmente los municipios de Mazapetec,
Macatlán, Plan del Río y Temixco, ente otros, donde se mueve a sus anchas en
temible narcotraficante.
En diversas entrevistas Capella ha
dicho que el capo tiene una amplia movilidad entre Guerrero y Morelos y a ello
atribuye que ni la Policía Federal ni la del estado lo hayan podido detener. Sin embargo, pobladores de Xochitepec, Puente de Ixtla y San Gabriel de Las Palmas
–de este último municipio es oriundo El Carrete –aseguran que el
narcotraficante es visto con frecuencia en esos lugares tan tranquilo como si
nada debiera ni temiera.
Cuentan que muchas veces se disfraza
de viejito y montado en un burro sale a recorrer las calles y ninguna
corporación policiaca lo detiene, es más, se le protege muy bien porque ya es
un secreto a voces que la organización encabezada por Santiago Mazari hizo
arreglos con el gobierno de Graco Ramírez para no ser detenido. No existe otra
razón para que este capo ande libre en Morelos.
La delincuencia ha prosperado en
Morelos precisamente por la corrupción policiaca, pues a muchos hombres
cercanos a Capella se le atribuyen delitos como el robo de autos, los
secuestros y hasta el tráfico de drogas, uno de los negocios más prósperos. Por
ello la violencia no ceja en el estado. Todos los días hay dos, tres y hasta
cinco muertos. Los fines de semana la matazón de personas aumenta. Se han
llegado a contabilizar hasta diez ejecuciones.
Las cifras
no mienten. En el sexenio del panista Marco Adame, por ejemplo, hubo mil 700
ejecuciones del crimen organizado. En lo
que va del gobierno de Graco Ramírez, quien presume honestidad y buenos resultados,
aunque nadie los vea, se han perpetrado 3 mil 600 crímenes. Hay 250 mujeres
desaparecidas, cuyos casos siguen impunes porque en Morelos no hay justicia.
Impera la corrupción y siguen intocadas las amplias redes de intereses
perniciosos.
Los presuntos nexos de Graco Ramírez
con el crimen organizado habrían comenzado desde su campaña política cuando
entró en tratos con Federico Figueroa, hermano de Joan Sebastian, presuntamente
ligado con el narcotráfico. Figueroa habría apoyado la campaña del perredista
con dinero sucio.
Luego Graco, como es costumbre, le dio
la espalda. En el primer tramo de su gobierno Graco y Figueroa se encontraron
en el restaurante El Faizán. Figueroa lo increpó, le mentó la madre a boca
llena y le recriminó, palabras más o menos, “que no tenía madre su actitud de
mierda y miserable porque lo apoyó con dinero en su campaña y no le cumplió”,
según narró una fuente que solicitó el anonimato.
Los crímenes
se han multiplicado tanto en Morelos como las rencillas de Graco Ramírez con
Cuauhtémoc Blanco, alcalde de Cuernavaca, con quien existe una guerra sin
cuartel por la gubernatura del estado. El
exfutbolista del América se registra este domingo como candidato de Morena al
gobierno de Morelos y asegura que si gana las elecciones meterá a la cárcel a
Graco Ramírez “por corrupto”.
Con el apoyo de diputados cómplices y
del Poder Judicial, Graco Ramírez ha intentado frenar de diversas formas las
aspiraciones políticas de Cuauhtémoc Blanco. Lo ha acusado de todo: de tener
nexos con el narcotráfico, de no tener la residencia para ser candidato y, por
otra parte, se afirma que un grupo de bandoleros relacionados con Rodrigo
Gayosso –el hijastro de Graco que quiere ser gobernador –suelen contratar a
grupos de porros para tirar basura en las calles de Cuernavaca para que la
ciudad luzca sucia y abandonada. El problema no es menor: por diversas avenidas
de Cuernavaca hay fugas de agua sin reparar, calles atestadas de basura. Los
choferes de los autobuses urbanos son verdaderos cafres, circulan a altas
velocidades y las autoridades de tránsito solapan estos excesos a cambio de
“mordidas”.
A Cuauhtémoc Blanco también le han
querido endilgar algunos muertos En el 2017, por ejemplo, fue asesinado el hijo
del organizador de la feria de Cuernavaca. Un personaje le disparó a quemarropa
y lo asesinó. De inmediato los operadores de Graco Ramírez le ofrecieron al
asesino dinero y poco tiempo de prisión si incriminaba a Cuauhtémoc Blanco. La
idea era que el criminal declarara que Blanco le había dado la orden de
ejecutar el crimen.
Y mientras
Graco echa mano de todos los recursos a su alcance para frenar a Cuauhtémoc
Blanco, por otra parte, proyecta a su
hijastro, Rodrigo Gayosso, famoso por su prepotencia y la soberbia que lo atenaza.
Impune gracias a su padrastro, Gayosso libró la cárcel después de haber fungido
como secretario del Ayuntamiento de Cuernavaca, durante la administración de
Manuel Martínez Garrigós.
En ese periodo, Gayosso y Garrigós
fueron acusados de malversar unos 400 millones de pesos, pero el expediente fue
archivado por órdenes de Graco Ramírez en complicidad con las autoridades del
Ministerio Público. Es un secreto a voces que Gayosso se enriqueció de forma
descomunal en el ayuntamiento de Cuernavaca: se apropió de toda la obra
pública, la cual asignó tanto a familiares suyos como a sus amigos.
Entre otras
obras importantes que desarrolló y que sirvieron para el usufructo están el
distribuidor vial, el parque Acapatzingo, la construcción de camellones y la
pavimentación de avenidas importantes. Como es costumbre, Gayosso y Garrigós exigían a los contratistas hasta el 30 por ciento de
moches.
Desde
entonces el hijastro de Graco construyó
un importante corporativo, con oficinas lujosas en Polanco, y se adjudican las
obras del gobierno del estado, entre otras, la del estadio de Zacatepec, el
Coruco Díaz –con un costo de 500 millones –y otros negocios amasados a la
sombra del poder, como los verificentros, cuya propiedad también se le
atribuyen a Gayosso.
De igual
forma, se ha involucrado en el negocio
multimillonario del reciclaje de basura y le han impuesto a los Ayuntamientos
la compra de luminarias para el alumbrado público, para lo cual les exigen a
los alcaldes firmar contratos con empresas privadas ligadas al grupo en el
poder.
Graco Ramírez ha cobrado fama como
corrupto y por sus negocios a la sombra del poder. La gente en Cuernavaca lo
detesta y por todas partes circulan rumores que le incrementan la fama de que
la gubernatura es manejada como una empresa privada. Le atribuyen la compra de
muchas propiedades con dinero de dudosa procedencia. Hasta el hotel Las
Mañanitas se lo atribuyen como propiedad.
Gran parte de su mala fama se asegura,
comenzó cuando pidió el apoyo de los presidentes municipales para solicitar, al
inicio de su gestión, un préstamo de 2 mil 800 millones. A los alcaldes les
pidió el respaldo y a cambio les dijo que parte de los recursos se usarían en
los municipios. No cumplió.
A seis meses de que concluya su
gobierno, Morelos es un campo de batalla del crimen organizado y un nido de
corrupción. Las dos obras emblemáticas de su gobierno son el estadio Coruco
Díaz y el edificio del Congreso. Del uso de otros recursos cuantiosos nada se
sabe.
Tras el
temblor del 19 de septiembre pasado, el
gobernador Graco Ramírez fue severamente cuestionado por sus abusos. Resulta
que él y su esposa, Elena Zepeda, ordenaron que los tractocamiones que
arribaron a Morelos con ayuda –despensas, alimentos, entre otros apoyos –eran
desviados para descargar la mercancía en bodegas privadas.
La gente afectada se quejó de que las
despensas no se entregaron, que las guardaron para usarlas en las campañas
políticas y ahora que Rodrigo Gayosso está en precampaña buena parte de toda
esa ayuda se está repartiendo con fines electorales. Gayosso tiene un grupo de operadores
que disponen de las despensas para que sean repartidas en las colonias más
necesitadas a cambio de amarrar el voto popular.
Cuando todo esto ocurría en medio de
la desgracia social derivada del terremoto, la esposa del gobernador fue
severamente cuestionada. Incluso las arremetidas en su contra llegaron al
insulto y por esa razón la mujer del mandatario –que ejerce un poder sin límites
en el estado –tuvo que dar de baja sus cuentas en las redes sociales porque no
aguantó las acusaciones de la gente.
Esto y otros abusos provocaron que la
administración de Graco Ramírez cayera hasta los últimos lugares. Actualmente
el de Graco es evaluado como uno de los cinco peores gobiernos del país. Le
siguen Miguel Ángel Yunes (Veracruz) y Arturo Núñez (Tabasco). Con Graco
Ramírez el estado de Morelos se colocó como uno de los territorios más
peligrosos debido a la fuerte presencia de la delincuencia organizada.
Con fama de mentiroso, corrupto y
cínico, Graco Ramírez incumplió su promesa de campaña respecto de que si no
bajaba los índices criminales se iba de la gubernatura. Nunca lo hizo. No sólo eso: también se encargó de desaparecer de la Ley de Participación Ciudadana
la figura de la revocación de mandato, con ello aseguró seis años de mandato
irrevocables. De igual forma se ha enredado en fuertes pleitos, entre otros,
con el rector de la Universidad Autónoma de Morelos, Alejandro Vega Ramírez,
quien destapó el escándalo de las decenas de cuerpos humanos que fueron
inhumados, sin cumplir con los protocolos de rigor, en fosas clandestinas de
Telelcingo y Jojutla.
Graco
Ramírez también se ha confrontado con diversos medios de comunicación porque ha
resultado sensible a la crítica por sus malos manejos. Una forma de presionar a los medios es negándoles el pago de la
publicidad bajo el argumento de que el gobierno no tiene dinero.
Su administración tiene cuentas
pendientes con grandes cadenas de medios de comunicación a las que les adeuda
varios millones de pesos. A MVS, por ejemplo, le adeuda cinco millones de
pesos. Les prometió pagar y sólo entregó un millón de pesos y del resto se ha
desentendido, como es su costumbre.
A la revista Variopinto le adeuda un
millón de pesos de publicidad desde hace cuatro años, la cual contrató la
Secretaría de Cultura. Por diversas formas se le ha recordado el adeudo
pendiente y se ha hecho el desentendido. Esta fue la causa por la que el
mensuario tuvo que cerrar sus puertas, arrastrando adeudos con colaboradores y
proveedores por culpa del mandatario de Morelos que se niega a pagar lo que
debe.
Sin embargo,
al arranque de su gobierno, solapó las
corruptelas de su primer jefe de prensa, Jorge López –y de otros más — quien
solía auto-pagarse facturas millonarias para el diario de Morelos. Se asegura
que López salió millonario del gobierno y con el dinero que dejó de pagar a los
medios se compró un fastuoso rancho en la cabecera municipal de Yautepec. De
esta forma, el dinero de la publicidad no pagada sirve para comprar
propiedades.
Así premia Graco Ramírez la
corrupción.
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