A dos
semanas y media de que arranquen las campañas rumbo a la elección presidencial
del 1 de julio, la preferencia electoral del mundo empresarial está dividida. Pero, a diferencia de la guerra sucia de
2006 implementada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) mediante spots
en radio y televisión, este 2018 por primera vez hay una parte del sector que
hoy simpatiza abiertamente con el candidato puntero, Andrés Manuel López
Obrador.
La moderación del discurso del
tabasqueño respecto a las reformas estructurales, la incorporación a su
proyecto del empresario neoleonés Alfonso Romo Garza, proponer como Secretario
de Hacienda a Carlos Manuel Urzúa Macías y, en particular, los altos niveles de
corrupción que ha generado la actual administración federal, así como
gobernadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el partido del
Presidente Enrique Peña Nieto, han hecho que se dispersen dudas y temores por
parte de la élite empresarial, coinciden politólogos consultados por SinEmbargo.
El analista
político Enrique Toussaint expuso que el “preferido” de las grandes cúpulas
empresariales del país es el candidato priista José Antonio Meade Kuribreña,
porque les da más “tranquilidad” respecto al seguimiento de las reformas
estructurales implementadas durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Sin embargo, dado que las encuestas lo
ubican en un tercer lugar, en este momento “su favorito” es la opción de la
coalición “Por México al Frente”, Ricardo Anaya Cortés.
Aun así, a diferencia de lo que ocurrió en 2006 y
2012, Andrés Manuel López Obrador, de la coalición “Juntos Haremos Historia”,
integrada por los partidos Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), del
Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES), “ha tenido la capacidad” para atraer
algunos círculos de empresarios influyentes a su proyecto político.
“Es la
elección en que los empresarios están más divididos”, sentenció Toussaint. En
2006 y 2012, apoyaban al candidato que no fuera Andrés Manuel López Obrador, en
su caso, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.
En 2006, antes de que la Ley
electoral prohibiera mensajes pagados en medios de comunicación, el CCE emitió
una serie de spots a favor de Calderón y hostiles contra AMLO. La guerra sucia
incluyó a Jumex o Sabritas llamando al voto con los colores o slogan de la
campaña panista; mensajes que atemorizaban sobre una inestabilidad económica
con leyendas como “apostar a algo distinto es retroceder”; o señalaban
directamente que las propuestas del entonces candidato perredista endeudarían,
y provocarían inflación y desempleo, por lo que el ciudadano podría perder su
vivienda. “No votes por una crisis”, alarmaba un spot.
Doce años
después, Toussaint ve más complicado que los empresarios ataquen así. “En 2006 las propias cúpulas empresariales
podían adquirir tiempo en radio y TV para hacer campaña y señalar; tenían
acceso a los grandes medios de comunicación”. Pero, pese al cambio en la ley
electoral, “pueden acceder también a las redes sociales, es decir, no están
completamente limitados para encontrar un espacio en los comicios”.
Destacó que
en 2018 “es la primera ocasión que, por los cambios que ha hecho AMLO, hay una
parte empresarial que en este momento está simpatizando con él. La incorporación del empresario Alfonso
Romo le ha permitido mandar un mensaje de mayor tranquilidad a los empresarios
y grandes poderes económicos de este país”.
Además, su propuesta de Secretario de Hacienda,
Carlos Manuel Urzúa Macías, quien fue Secretario de Finanzas en el gobierno de
la CDMX, es alguien “muy bien visto” por los empresarios.
“Meade y
Anaya no han presentado a su Secretario de Hacienda o a un grupo de
empresarios, porque los empresarios han
visto cómo gobiernan el PRI y el PAN a favor de los intereses de los
empresarios, por lo tanto, mantienen la estabilidad”, dijo Toussaint.
EL MUNDO
EMPRESARIAL DIVIDIDO
El
politólogo Ernesto Hernández Norzagaray, de la Universidad Autónoma de Sinaloa,
coincidió en la división del voto
empresarial y en el guiño que representa Alfonso Romo sobre todo en empresarios
del norte que ya no tienen tan claro que no debe llegar AMLO porque no lo ven
como un peligro para sus negocios.
“Los candidatos representan, por un
lado, la continuación del mismo proyecto y modelo que se ha venido
desarrollando en el país en materia económica y, por otro lado, López Obrador
sería un contra punto. No porque no vaya a continuar en las políticas en lo
general, sino en particular lo relacionado con su propuesta de inclusión social
con el fin de levantar un programa de atención a los más desfavorecidos y eso
lo tienen claro los empresarios”, dijo.
Hernández
Norzagaray no descartó la posibilidad de
que sectores empresariales decidan, como lo están haciendo especialmente en el
norte del país, “favorecer una transición pacífica” en vez de dejar al país
después de las elecciones en incertidumbre, la cual se sumaría a la generada
por los factores externos como el TLCAN. Aunque, tampoco descarta que otra
parte del sector se comprometa con el PRI y PAN con el fin de “combatir” la
posibilidad de que López Obrador gane.
“Un empresario no va a apoyar a un
candidato que se rezague como Meade. Se va por el segundo. La elección se va a polarizar entre el
PAN y Morena, tomarán en consideración las diferencias entre ambos. Pero la
trayectoria de Anaya, incluyendo la que lo llevó a la candidatura, ha sido un
tanto zigzageante de tal manera que ha dejado deudas de honor que ha llevado a
rupturas dentro de su propio partido. Un candidato con ese perfil puede generar
mucha desconfianza en el estilo de gobernar. De AMLO ya saben que fue gobernador de la CdMX y tuvo una excelente
relación con esos empresarios. Se ha encargado de recordar que, contrariamente
a la campaña sucia de ‘un peligro para México’, apoyará inversiones”, afirmó
el politólogo.
Carlos
Sánchez y Sánchez, politólogo de la UNAM, expuso
que como los empresarios buscan certidumbre y claridad para sus negocios e
inversiones dentro del marco de la ley, la balanza de su preferencia se inclina
más hacia José Antonio Meade y Ricardo Anaya, pero, en contraste con la guerra
sucia de 2006, no hay “un encontronazo tan marcado” contra López Obrador. Ahora
están “a la expectativa”, ya que el candidato de Morena ha moderado su
discurso.
En algo
coinciden los empresarios: buscan
estabilidad económica respecto a indicadores clave como la deuda pública;
certidumbre a las inversiones en un ambiente de violencia; el seguimiento de
las reformas estructurales, y un proyecto económico sin posiciones “radicales”
o “arriesgadas” que no afecte sus intereses ni les cobre más impuestos,
coincidieron los politógos.
Por ello, aunque
desde 2013 AMLO manifestó su rechazo a la Reforma Energética incluyendo cercos
en el Senado y anunció que cancelaría la privatización petrolera, a lo largo de
la precampaña “ha matizado” ese discurso. Su asesor Alfonso Romo dijo a
Bloomberg en febrero que están a favor
de las licitaciones petroleras. “No habrá ninguna violación legal o cualquier
otra cosa que pueda perturbar la confianza de los inversionistas”, aseguró
al medio internacional. “Lo que hemos
visto en el proceso de licitación es que son muy buenos para el país, están
bien hechos, y hasta hoy no tenemos quejas”. Incluso el tabasqueño ha
considerado la posibilidad de asociaciones públicas privadas para dos nuevas
refinerías que ha ofrecido construir.
No obstante,
el analista Enrique Toussaint lamentó
que en un país donde el crecimiento no supera el 2 por ciento, la mitad vive en
pobreza, otra mitad labora en la informalidad y los salarios están por debajo
de la inflación, “por quedar bien y que los empresarios por sus intereses
económicos no se enojen, o que las cúpulas empresariales no hagan una guerra
sucia como la que le hicieron a AMLO en 2006, están presentando programas
económicos diferentes y hablan de vaguedades porque nadie quiere comprometerse
a nada”.
Por parte de
la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), la cual se reunió la
semana pasada con los tres candidatos punteros por separado, requiere de un presidente
que gobierne para todos y que a través de su Gobierno genere garantías para que
las inversiones lleguen, crezcan y se mantengan en el país.
En
entrevista por correo electrónico, su directora general María José Fernández
dijo que para poder seguir con la tendencia alcista en cuanto a inversiones y
creación de empleos, entre las necesidades
que como sector requiere de este y cualquier futuro gobierno se encuentran
“certeza jurídica para la llegada y permanencia de las inversiones, tanto
nacional como extranjera.
Eliminar la sobrerregulación que solo
alienta la corrupción y crear reglas homogéneas entre municipios y estados para
agilizar la llegada de inversiones que generen desarrollo.
Si existieran reglas y procesos más
ágiles, nuestra inversión y la generación de empleos sería mucho mayor”.
Asimismo, “es indispensable garantizar la transparencia
en todos los procesos, como forma efectiva de combatir y erradicar la
corrupción. Al respecto, cabe destacar que la ADI cuenta con su propio código
de ética, el cual obliga a todos nuestros socios a cumplir y manejarse dentro
de los lineamientos legales. Ya firmamos el código de ética con el gobierno de
la Ciudad de México y nos gustaría hacer lo mismo en todos los estados”,
afirmó Fernández.
“Estamos
confiados en que quien llegue a la Presidencia sentará las bases para seguir
impulsando la actividad del sector […] La ADI está dispuesta a trabajar con
cualquier partido y candidato que gane la elección”, finalizó a nombre del
sector inmobiliario cuyas inversiones alcanzan los 36 mil millones de dólares
en lo que va de este sexenio.
¿QUÉ
EMPRESARIOS APOYAN A AMLO?
De los tres principales candidatos
López Obrador es el que tiene menos simpatizantes dentro del sector empresarial
mexicano, sobre todo con los financieros del país. En la elección de 2006 el político
tabasqueño se mantuvo renuente a acercarse a este sector, sin embargo, su
experiencia al perder la contienda frente al panista Felipe Calderón Hinojosa
hizo que su opinión cambiará y en el año 2012 incorporó a algunos empresarios a
su equipo.
Este 2018, en su tercera vez como
candidato presidencial, Andrés Manuel sabe de la importancia de acercarse a
dialogar con los empresarios de México. Desde el pasado 14 de diciembre cuando
iniciaron las precampañas él y su equipo han realizado un intenso trabajo para
convencer a este difícil sector.
De la mano del empresario Alfonso
Romo, López Obrador ha mantenido diversas reuniones con empresarios a nivel
estatal y ha asistido como invitado a convenciones y foros organizados por las
cámaras más importantes del país, como la 81 Convención Bancaria que se llevó a
cabo la semana pasada en el puerto de Acapulco, Guerrero.
A continuación,
se enlistan algunos perfiles de los empresarios que se han sumado a la campaña
del tabasqueño:
–Marcos
Fastlicht Sackler
Es un
empresario inmobiliario, experto en derechos humanos y atención a víctimas, fue
integrado al consejo de López obrador como enlace con la sociedad civil.
Sharon, la
menor de sus cinco hijos, está casada desde 2004 con el presidente del Consejo
de Administración de Televisa, Emilio Azcárraga Jean.
Fastlicht
Sackler fungió como miembro del Consejo de Participación Ciudadana de la
Procuraduría General de la República (PGR) durante el sexenio de Vicente Fox
Quesada.
De acuerdo
su perfil, se desempeñó en ese cargo de 2003 a 2012, ocupando la presidencia
del Consejo en el año 2008, durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. En
ese mismo año, Fastlicht creó la Asociación Nacional de Consejos de
Participación Cívica, A.C, que surgió del interés por mejorar la calidad de vida
de los mexicanos a través de acciones concretas y reales sin precedente en
México.
En mayo de
2011 recibió por parte del Capítulo Inter-Americano de la United States –
Mexico Chamber of Commerce, con sede en la ciudad de Miami, Florida, un
reconocimiento por su extensa vinculación con el fomento cultural y comercial
bilateral y las importantes aportaciones que ha realizado a la cultura
Prehispánica como Presidente del Patronato del Museo Nacional de Antropología,
además de su labor Ciudadana.
El 13 de
diciembre de 2011 el pleno del Senado lo eligió como integrante del Consejo
Consultivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), cargo que llevó
a cabo durante cinco años.
–Alfonso
Romo Garza:
Es un
empresario regiomontano egresado del Tecnológico de Monterrey como ingeniero agrónomo.
Actualmente encabeza el equipo de expertos que elabora el proyecto de nación de
Andrés Manuel López Obrador.
En 1981
fundó Pulsar, donde integro a empresas de diversos giros, tabaco, empaques,
agrobiotecnología, construcción, salud, telemarketing, educación, sector
financiero y la venta de productos para el cuidado personal.
A partir de
2004 comenzó a vender sus principales activos como la Cigarrera La Moderna, la
aseguradora Comercial América y Seminis. Actualmente es dueño de la casa de
bolsa Vector.
Su incursión
en la política comenzó en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari con el
financiamiento de su campaña presidencial, también apoyó a los panista Vicente
Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
Su
acercamiento con la izquierda se dio en el año 2011 cuando conoció a López
Obrador. De acuerdo con una entrevista publicada por Forbes, Romo contrató a
varias compañías financieras para investigar al tabasqueño. “No quería llevarme
sorpresas, como me pasó después de apoyar a los panistas Vicente Fox y a Felipe
Calderón en sus campañas”, dijo.
Alfonso Romo
[derecha] fue designado por López Obrador como el encargado de la relación con
gobiernos, sociedad civil y empresarios.
–Miguel
Torruco Márquez:
El
empresario se desempeñó como Secretario de Turismo de la Ciudad de México de
2012 a 2017, año en que renunció para incorporarse al equipo de asesores de
López Obrador.
Torruco es
consuegro del empresario Carlos Slim. En octubre de 2010, su hija María Elena
contrajo matrimonio con Carlos, el hijo mayor del magnate mexicano.
Ocupó el
cargo desde hace cinco años cuando arrancó la administración de Miguel Ángel
Mancera Espinosa, antes ostentaba la titularidad de la Confederación Nacional
Turística (CNT).
En la
campaña de 2012, Andrés Manuel posicionó al empresario dentro de su gabinete si
llegaba a la Presidencia de la República.
–Raúl Elenes
Angulo:
Es un
empresario sinaloense de la pesca y el sector industrial. Fue presidente de la
Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) en Culiacán y
actualmente es líder de Morena en Sinaloa.
–Jaime
Bonilla Valdez:
Es un
empresario de los ramos de la industria, el comercio y las telecomunicaciones.
Actualmente es dirigente de Morena en su estado natal, Baja California.
De acuerdo con
su biografía, incursionó en el ámbito de las telecomunicaciones en México al
adquirir y operar las estaciones XESS 620 AM, XESDD 1030 AM, XEPE 1700 AM y
XHBCE 105.7, el canal 29 de aire libre de Ensenada, así como sistemas de
televisión restringida en Ensenada y en Tecate. También fundó la cadena de
televisión Primer Sistema de Noticias (PSN) que transmite simultáneamente con
la 1030 AM.
–Adrián
Rodríguez Macedo:
Es un
empresario regiomontano que e incorporó al equipo de Andrés Manuel en la
coordinación de Economía y Desarrollo.
Fue
Vicepresidente y Director de Investigación de Mercados y Logística de la
Cervecería Cuauhtémoc y en la desaparecida Cigarrera La Moderna.
Trabajó
también en Pulsar International y desempeñó varios cargos en Vector Casa De Bolsa.
El
economista también cuenta con experiencia en el ámbito educativo, pues
actualmente es el vicepresidente de la Universidad Metropolitana de Monterrey
(UMM).
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