Jesús
Zambada García, “El Rey”, hermano de Ismael Zambada, “El Mayo” –socio de
Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”–, testificará
esta semana sobre los detalles del pago de seis millones de dólares a Enrique
Peña Nieto, Presidente de México, de acuerdo con un extracto de la
transcripción de la Corte Federal del Distrito en Brooklyn, Nueva York.
Jesús Zambada,
de 57 años y quien durante años fungió como uno de los principales jefes de
logística de Guzmán Loera, administrando las operaciones del Cártel de Sinaloa
en la Ciudad de México, testificó en la semana de apertura del juicio contra
“El Chapo” y probó tener conocimiento sobre las finanzas y las estrategias de
la organización para mover droga desde Sudamérica a Estados Unidos, además de
la estrategia de sobornos a funcionarios públicos mexicanos de todos niveles.
“Cuando suba al estrado otra vez esta
semana, dijeron los abogados de Guzmán, se espera que Zambada confiese un acto
de corrupción asombroso: el pago de seis millones de dólares al ‘actual
presidente de México’”, planteó The New York Times, en un resumen de los principales sucesos que
se revelaron esta semana en la Corte de Brooklyn.
Los
periodistas Alan Feuer –quien ha estado dentro de la Corte reportando las
principales incidencias– y Emily Palmer –quien se ha especializado en la
historia de “El Chapo” y el Cártel de Sinaloa– presentaron un resumen con las
principales revelaciones de Zambada durante la semana.
El Gobierno de México, dijo el
testigo, tenía su propio nombre para el Cártel de Sinaloa: “La Federación”.
Jesús testificó que Guzmán Loera compartía poder y ganancias con su hermano “El
Mayo”, en una sociedad “cincuenta-cincuenta”.
De acuerdo con el reporte de Feuer y
Palmer, Zambada identificó a otros líderes de esa organización, como Amado
Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, quien era propietario de una gran
flota de avionetas para transportar droga, y también a Juan José Esparragoza
Moreno, “El Azul”, quien afirmó fue el maestro y protector de Guzmán.
“El Azul fue quien básicamente apoyó a Joaquín
Guzmán Loera para que fuera un gran narcotraficante”, dijo Zambada”, de acuerdo
con la información del Times.
Además de
los detalles anteriores, “El Rey” Zambada declaró que Sinaloa, plaza natal de
“El Chapo”, era importante debido a su proximidad con el Triángulo Dorado, una
región fértil donde se juntan los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua. Ahí,
dijo el testigo, era donde se cultivava la mayoría de la marihuana y la amapola
–usada para fabricar heroína– de México.
El viernes
pasado, la Corte de Brooklyn entró en receso este lunes reanudará el juicio con
más testimonios de Jesús Zambada.
UNA SEMANA
EXPLOSIVA.
Cuando el
notorio narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán era el prófugo más buscado en
México, tras fugarse de la cárcel en 2001, se sorprendió al ver una motocicleta
de la policía colocarse frente al automóvil que lo llevaba en los alrededores
de la Ciudad de México.
Su
lugarteniente Jesús Zambada, quien iba al volante y era leal al capo, le dijo
que no había nada que temer: tanto la motocicleta, como una patrulla de la
policía que luego se colocó atrás, estaban allí para escoltarlo, no para
capturarlo, de acuerdo con un reporte de la agencia Associated Press (AP).
La
notoriedad de Guzmán y la corrupción pública que venía con ella fueron
descritas el jueves pasado –de forma despreocupada y en ocasiones con detalles
casi cinematográficos– por Zambada fueron realizadas en el juicio que se le
sigue a “El Chapo” en EU por tráfico de drogas.
En su
segundo día de declaraciones en el tribunal federal, Zambada describió el
historial de ambición, artimañas y violencia del cártel de Sinaloa a medida que
construía un imperio de tráfico de cocaína que ganó miles de millones de
dólares al inundar el mercado en las ciudades grandes de Estados Unidos.
En las
guerras territoriales que se desataron entre las organizaciones rivales con
sicarios armados siempre hubo muchos muertos, dijo Zambada, y luego admitió que
estuvo involucrado en tres conspiraciones de asesinatos. También sobrevivió un
tiroteo en una calle de la Ciudad de México que lo dejó con una herida: una
bala le pasó rozando por el lado derecho de la cabeza.
Zambada,
quien ha estado custodiado por la policía desde 2008 y encarcelado en Estados
Unidos, es el primero de varias personas que están cooperando con las
autoridades estadounidenses y que están testificando contra Guzmán con la
esperanza de obtener una sentencia menos dura, de acuerdo con AP.
La defensa
alega que tales acuerdos con las autoridades son un incentivo para exagerar el
papel de Guzmán, quien se declaró inocente luego de ser extraditado a Estados
Unidos el año pasado.
Gran parte
del testimonio de Zambada se enfocó en los sobornos, una de sus principales
responsabilidades como el lugarteniente de más rango para los jefes del cártel:
su hermano mayor, Ismael “El Mayo” Zambada, y el propio Guzmán Loera.
Ubicado en
la Ciudad de México, donde supervisaba toneladas de cocaína escondidas en un
almacén, Jesús Zambada afirmó que compró a la policía local y federal, a
fiscales, a las autoridades aeroportuarias y a las de la capital mexicana con
unos 300 mil dólares al mes a cambio de información y de protecciones que
mantuvieron la operación de tráfico de drogas funcionando sin problemas.
Zambada
testificó que en 2014, Guzmán lo envió a Guerrero para darle a un General del
Ejército en ese lugar 100 mil dólares en efectivo.
También
recordó que antes de partir hacia Guerrero, Guzmán le comentó que el General
era un amigo suyo, que le diera un abrazo y le notificara que iba a estar
trabajando en ese estado.
Zambada aún
no conocía a Guzmán cuando el capo escapó de prisión escondido en un cesto de
ropa sucia en 2001 y permaneció prófugo en el entorno rural de México.
Testificó
que su hermano mayor, “El Mayo”, preocupado de que una fuerza especial del
Ejército estuviera acercándose a “El Chapo”, consiguió un helicóptero para que
lo sacara de la zona y le ordenó a su hermano encontrar una ubicación
“semidesierta” en el centro de México donde pudiera aterrizar.
Cuando la
nave aterrizó, los Zambada estaban allí para saludarlo, y posteriormente Jesús
Zambada lo condujo en automóvil a la Ciudad de México.
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