Los 10 proyectos y programas
contemplados en la consulta ciudadana de este fin de semana iniciarán de
inmediato, el 1 de diciembre, aseveró Jesús Ramírez Cuevas, vocero del
presidente electo Andrés Manuel López Obrador, tras dar a conocer los
resultados del ejercicio en el que más del 90% de las opiniones fueron
favorables.
Con una participación cercana a los
900 mil participantes, la llamada consulta fue destacada por el vocero de la
transición, Jesús Ramírez Cuevas, como un ejercicio democrático.
En
conferencia de prensa, Ramírez Cuevas, así como Enrique Calderón Alzati,
presidente de la Fundación “Arturo Rosenblueth”, encargada de esta y la
anterior consulta convocada por el presidente electo, informaron que la participación fue de 946 mil personas que acudieron a
las mesas receptoras en todo el país entre el sábado y el domingo.
No hubo ningún planteamiento que
tuviera algún nivel por debajo del 90%, excepto por el Tren Maya, que quedó en
89.9%.
Los temas
consultados fueron, además del
mencionado proyecto ferro-turístico, un ferrocarril para interconectar el Istmo
de Tehuantepec; la construcción de una refinería en Dos Bocas Tabasco; y la
reforestación de un millón de hectáreas.
Además, la llamada consulta preguntaba sobre
aumentar apoyo a adultos mayores; becas para el trabajo y para estudios de
nivel medio superior y superior; el programa de pensión para personas pobres
con discapacidad; la atención médica y de medicinas a personas sin cobertura y,
una cobertura de internet en espacios públicos y escuelas.
Todos los proyectos incluidos en la
papeleta, formaron parte de las ofertas de campaña de López Obrador, que estuvo
sometido a críticas por la subjetividad de las preguntas y la organización de
la consulta.
Ramírez
Cuevas y Calderón Alzati, se hicieron
acompañar de Jerónimo Jacobo, quien se presentó “a nombre de organizaciones
indígenas, ciudadanas, campesinas y afrodescendientes”, quien consideró que el
ejercicio marcaba una diferencia respecto a otros gobiernos.
Su posición asentó que acompañarían este tipo de
consultas, para “caminar juntos”, en la construcción de “una nueva forma de
gobernar y vivir”.
La
participación de este último contrasta
con el desplegado de organizaciones sociales y derechohumanistas, científicas y
de la comunidad artística, que la semana pasada rechazaron la construcción del
Tren Maya, a quienes López Obrador descalificó afirmando que desconocen la
realidad y carecen de información.
Ramírez
Cuevas consideró que las consultas son un
proceso de aprendizaje:
“Todos vamos aprendiendo de estos
ejercicios: ciudadanos, organizadores, y medios de comunicación”.
La
transparencia, pendiente.
Según el vocero, el ejercicio mejoró
en aspectos técnicos respecto del anterior, realizado a finales de octubre,
sobre el proyecto aeroportuario de Texcoco.
Una vez más,
prometió que esta semana se
transparentarían los gastos y cómo se financiaron las consultas, una oferta que
ha mantenido incumplida desde el pasado 28 de octubre.
Adicionalmente,
aseguró que los procesos de consulta
indígena se llevarán a cabo, aunque advirtió que México no tiene un protocolo
para hacerlo y, a pregunta expresa sobre el caso de las comunidades aledañas a
la base militar de Santa Lucía, consideró que es necesario exista un catálogo
de comunidades a las que pueda aplicárseles el tipo de consulta conforme a
estándares internacionales.
Aunque dijo que la decisión de los
pueblos indígenas será respetada en caso como el del Tren Maya, agregó:
“Se tratarán de conciliar los derechos
de los pueblos con el derecho que tiene el resto de la población… el porcentaje
de aprobación es muy alto (en esta consulta)”.
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