Por Arturo
Rodríguez García.
Implicado en
las investigaciones por corrupción de la brasileña Petrobras, la trasnacional argentina Grupo Techint
lleva poco más de una década expandiéndose en México, donde florecen sus
millonarios negocios en el sector público o como subcontratista.
“La clave de
este impresionante desarrollo ha sido la colaboración efectiva entre sector
público y sector privado”, dijo el magnate Paolo Rocca, presidente de Techint,
al agradecer la presencia y apoyo de Enrique Peña Nieto, quien en su
oportunidad aplaudió la confianza del inversionista y aprovechó para presumir
la Reforma Energética el pasado 1 de marzo.
Esa cordialidad contrastaba con los
reportes anuales que Techint hace en la Bolsa de Nueva York. Por ejemplo, lejos
de elogiar las reformas estructurales, como hizo en el acto, el más reciente
informe anual de la trasnacional alerta sobre riesgos para sus inversiones en
México por dos motivos: la violencia y las leyes cambiantes.
Eso no estaba en la agenda. Ese día
Peña Nieto asistió al acto inaugural de la planta construida por la subsidiaria
Techint Ingeniería y Construcción, que ese día ponía en marcha su nueva
generadora de electricidad en Pesquería, Nuevo León.
“El gobierno
de la República seguirá haciendo su parte y contribuyendo a generar las
condiciones y las oportunidades para que más empresas nacionales y extranjeras
encuentren en México un destino confiable de oportunidad, de expansión y de
crecimiento”, ofreció Peña Nieto.
Pesquería,
que hasta hace poco mantenía su vocación rural, es un municipio cercano a
Monterrey, con fácil acceso a los dos aeropuertos regiomontanos y a las rutas
que van a la frontera y a los puertos tamaulipecos, detonó como nuevo polo
industrial de la región desde que en 2013 Techint instaló ahí un enorme
complejo de su subsidiaria acerera Ternium. Pronto se erigieron ahí las plantas
de la automotriz surcoreana KIA y su cadena productiva.
El 1 de octubre
de 2013, cuando ya se barajaban las implicaciones de la corrupción en
Petrobras, Peña Nieto recibió en la residencia oficial de Los Pinos a Marcelo
Odebrecht, presidente del consorcio que lleva su apellido y quien, año y medio
después, sería apresado cuando la justicia brasileña descubrió su participación
en una red internacional de sobornos para conseguir contratos.
Esa misma
operación, conocida en Brasil como Lava Jato, abrió una línea de investigación
sobre Techint, hasta ahora no resuelta. Inclusive Ricardo Ourique Márques,
director de Techint Ingeniería y Construcción, fue detenido unas horas para
declarar en las indagatorias.
Techint y Odebrecht trajeron sus
sociedades a México. En particular, la empresa constructora de la primera
estuvo encargada de realizar obras millonarias para la planta Etileno XXI de la
segunda y que se encuentra en la mira de distintas indagatorias desde que en
diciembre pasado la justicia estadunidense reveló que el brasileño pagó
sobornos en México, donde hasta febrero pasado, sin embargo, no se había
abierto ninguna investigación.
Pero ante
todo, el contrato para construir una de
las obras más relevantes del sexenio en el sector energético fue otorgado a
Odebrecht en asociación con Techint y la mexicana Arendal. Se trata de la Fase
II del Gasoducto Los Ramones que, con poca transparencia gracias a las
disposiciones de la Reforma Energética, les otorgó Pemex, con un costo de 945
millones de dólares.
Con
presidentes y secretarios.
La expansión de Techint, presente en
todo el país, pasa principalmente por Nuevo León. El propio Rocca expuso en su
mensaje del pasado 1 de marzo que fue hace 10 años cuando se inició “un
ambicioso programa de inversión”. Sólo en los primeros siete años la empresa
invirtió 9 mil millones de dólares aquí, añadió.
Este
semanario (Proceso 1600) dio a conocer
el origen de esa expansión, cuando la trasnacional adquirió Grupo IMSA, una de
las empresas emblemáticas de Monterrey, que se sumó a la adquisición, un año
antes, de Tamsa, el consorcio fundado al amparo del poder por el expresidente
Miguel Alemán y el magnate Bruno Magnani, de quienes Roberto Rocca, padre de
Paolo, fue socio desde los cincuenta.
No fue el
único presidente con el que de alguna manera se conectó Techint. En 1999 el
gobierno de Ernesto Zedillo le otorgó un contrato para la conversión y
proveeduría de carbón en la termoeléctrica de Petacalco, Guerrero. Una investigación
realizada en ese entonces por el auditor Marco Antonio Díaz Tobías permitió
saber que la asignación era irregular. Ya en el gobierno de Vicente Fox los
funcionarios panistas optaron por dar carpetazo al caso y mover al auditor de
la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a Pemex.
Entre los aspectos conflictivos que
nadie se animó a abordar destacaba que en una empresa asociada con Techint,
Grupo Mexicano de Desarrollo, era directivo Ernesto Zedillo Velasco, hijo del
hoy expresidente.
Pero la expansión de 10 años a la que
se refirió Rocca se inició en las postrimerías del sexenio de Fox, cuando
Techint adquirió la regiomontana Hylsa, una de las empresas insignia de la
acaudalada familia Garza Sada. El 22 de agosto de 2005 Grupo Alfa, entonces
controlador de Hylsa, anunció la venta a Techint, controladora de Ternium, por
un monto de 2 mil 500 millones de dólares.
Grupo
Techint es proveedor de Pemex y de la
CFE, cuyo consejo de administración preside el secretario de Energía, que en
ese entonces era Fernando Elizondo Barragán. Su hermano, Alejandro, era el
director general de Hylsa, y ahí permaneció luego de que la adquiriera Techint.
El avance de
Techint continuó un año después y bajo condiciones similares pero que
implicaron aún más a un secretario de Estado. Todo se inició el 2 de octubre de
2006 cuando el entonces secretario de Energía del foxismo, Fernando Canales
Clariond, acudió a un acto de Grupo IMSA, por entonces empresa familiar de la
cual era accionista. Ahí aclaró que no iba con “la cachucha de secretario”,
sino porque esa (su) empresa era muy importante en el sector siderúrgico y la
energía representaba 30% de los costos de producción acerera. El sector acerero
es atendido por la Secretaría de Economía, de la cual Canales había sido titular
meses antes.
El 22 de
abril de 2007, concluido el gobierno de
Fox, una maniobra permitió a Canales y a sus hermanos comprar las acciones de
sus primos, los Clariond Reyes Retana, para venderlas de inmediato a Grupo
Techint que, como se ha dicho, era proveedor de la CFE y de Pemex, cuyos
consejos de administración, para entonces, presidía Canales.
Las ganancias que los cuatro hermanos
Canales Clariond obtuvieron de la operación con Techint se estimaron en 507
millones de dólares. Techint pagó por IMSA 3 mil 200 millones de dólares en
total.
Aunque la Ley de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos prohibía a los exsecretarios de
Estado participar en negocios relacionados con el cargo que ejercieron hasta un
año después de su renuncia, para evitar conflictos de interés, no hubo
investigación ni expediente respecto a Canales, como no lo hubo por Elizondo ni
por Zedillo.
Los
contratos y lo que viene.
Aunque Tamsa ha sido proveedora del
sector energético desde su fundación, bajo el control de Techint obtuvo
contratos significativos en el gobierno de Fox.
En la
segunda mitad de su gobierno, los
registros públicos arrojan 10 contratos como proveedor de Pemex y de la CFE,
que suman 20 mil millones de pesos. Se trata del periodo en que Felipe
Calderón, Fernando Elizondo y Fernando Canales fueron secretarios de Energía y
presidentes de los consejos de administración de las entonces paraestatales.
Dos contratos elevan el monto: el
primero, signado en la gestión del Calderón al frente de Energía, por un monto
de 8 mil 890 millones de pesos, y otro, en la gestión de Elizondo, por 10 mil
176 millones de pesos, signado el 24 de abril de 2005, semanas antes de que
Techint comprara Hylsa. Respecto al periodo en que Fernando Canales fue
secretario se lograron ubicar sólo cinco contratos por un monto total, en
conjunto, de 272 millones de pesos.
En el sexenio de Felipe Calderón el
número de contratos de Techint disminuyó –siempre según los registros de acceso
público–, pues sólo están asentados cuatro, por poco más de 300 millones de
pesos.
Sin embargo,
un seguimiento a los currículos de obras
realizadas por la división Techint Ingeniería y Construcción permite ver que
fungió como subcontratista de quienes ganaban licitaciones.
En esos
casos se encuentra, por ejemplo, la
construcción de la terminal de regasificación Laguna Azul, en Baja California,
que construyó para Energía Costa Azul en 2005, mismo año en que construyó el
gasoducto Naranjos-Tamazunchale, que realizó para Transcanadá.
Además realizó la ampliación de la Central
Termoeléctrica Pacífico para la CFE, aunque no fue posible localizar los
registros de esa obra; en 2011 construyó la central de Ciclo Combinado Norte
II, para la empresa KST.
Entre esos
contratos, indirectamente realizados para el sector público, destaca la construcción del Sistema de
Transporte de Etano, consistente en un ducto gigantesco para Braskem.
Braskem es la subsidiaria de
Odebrecht, a través de la cual consiguió la Planta Etileno XXI, licitada en
2009. De ese negocio, que la firma brasileña obtuvo mediante sobornos a
servidores públicos, la tajada para Techint consistió en el mencionado ducto
que pasa por Ciudad Pemex, Nuevo Pemex, Cactus, Braskem y llega a Etileno XXI.
La obra fue realizada por Techint
entre 2013 y 2014, año este último en el que también se les asignó, como parte
de la mencionada sociedad con Odebrecht y Arendal, la construcción de Los
Ramones II y que, en el caso de Odebrecht, implicó la asignación y cancelación
del acueducto Monterrey VI, en el que por cierto iba asociada con una de las
empresas de Juan Armando Hinojosa Cantú, constructor y financiero de la “Casa
Blanca” cuya propiedad el gobierno atribuye a Angélica Rivera.
A partir de la inauguración de la
generadora de electricidad de Pesquería, Techint podrá vender sus excedentes a
otros particulares a través de la CFE. Es decir, además de ser proveedor de
construcción, equipos, tuberías y otras tantas líneas de mercado, ahora
incursionará en la proveeduría de electricidad al gobierno.
Esa nueva faceta de negocio fue
celebrada por el director de la hoy llamada empresa productiva del estado, la
CFE, Jaime Hernández, tanto como la decisión de Techint de participar en “el
nuevo sector eléctrico mexicano”.
Y
dirigiéndose a Peña Nieto, Hernández, expuso: “Tenga usted la certeza, señor
presidente, que la CFE sabrá trabajar brazo con brazo con el sector privado
para que el despliegue de la reforma al sector eléctrico se convierta en una
verdadera y potente palanca para impulsar el desarrollo nacional alrededor de
un solo objetivo: llevar a los mexicanos un servicio de energía eléctrica de
mayor calidad, a precios competitivos y con procesos más amigables con el medio
ambiente”.
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