Javier Risco.
Hay tantos
temores alrededor de la figura de Andrés Manuel López Obrador. Tal vez el más
repetido, hasta ayer, era la posibilidad –sobre todo en la cabeza de los
opositores– de perpetuarse en el poder. En los argumentos de sus detractores
siempre estaba la comparación con el expresidente Hugo Chávez, un político que
vio en el control de todos los contrapesos la oportunidad de nunca pararse de
la silla presidencial, y que lo único que lo venció fue un cáncer.
Ayer, Andrés Manuel, en su
conferencia matutina, firmó una hoja sin mayor valor legal, sólo moral,
prometiendo no reelegirse. –En realidad no necesitaba ningún otro compromiso
porque POR LEY ningún presidente se puede reelegir– Sin embargo, él pensó que
esto sería suficiente para disipar cualquier duda de sus futuras intenciones
políticas.
Así que
–repito– además de que por LEY no puede reelegirse, él agregó cinco argumentos
más, destaco estos dos fragmentos: “Considero que basta con 6 años para
desterrar la corrupción y la impunidad y convertir a México en un república
próspera, democrática y fraternal”.
Y el punto 4
y 5 que dicen exactamente lo mismo: “No soy partidario, no estoy de acuerdo con
la reelección, y que nunca, bajo ninguna circunstancia, intentaría perpetuarme
en el cargo que actualmente ostento”, y “reafirmo que no soy partidario, no
estoy de acuerdo con la reelección y que nunca, bajo ninguna circunstancia,
intentaría perpetuarme en el cargo que actualmente ostento”.
Dicho esto, los seguidores de López
Obrador dan por terminado el tema y sus detractores siguen pensando que no
cumplirá, aunque lo firme cincuenta veces, su incredulidad se sustenta en
contradicciones previas, sobre todo en su época de candidato, cuando hablaba de
no militarizar al país o abría la puerta de algún tipo de negociación con los
empresarios para mantener la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de
México.
La inquietud
por parte de la oposición vino después de la insistencia presidencial en la reforma
de revocación de mandato que avanzó en la Cámara de Diputados y que llegará
esta semana a la Cámara alta. Sus opositores ven en esta “simulación” de
revocación, la intención de mantenerse en campaña y fortalecer su popularidad
arrasando otra vez en el Congreso y en las gubernaturas en juego. Para no caer
en provocaciones, y no andar de “mal pensados”, algunos especialistas han
propuesto que la consulta de revocación de mandato se lleve a cabo en diciembre
y no en julio como los demás procesos electorales, parece una solución
inteligente y válida, pero esto apenas se discutirá en el Senado.
Un
periodista inglés me escribía confundido ayer ante el titular del diario
Reforma: “Firma AMLO compromiso de no reelegirse”, no entendía por qué tendría
que hacer algo así el Presidente en turno si constitucionalmente no era legal,
¿ante qué estamos si el Ejecutivo debe firmar un compromiso de cumplir la ley?
Su gesto más
allá de dar certidumbre pone en tela de juicio la Constitución entera, ¿qué
otra ley debe comprometerse a cumplir para que no quepa ninguna duda? Esto
exhibe al gobierno, pero también a una torpe y temerosa oposición, esa que se
ve disminuida y anulada, es el reconocimiento más palpable de que Morena y el
Presidente podrían hacer todo, incluso reelegirse. Tiran la toalla a los 110
días. Es esta la fotografía completa de la firma de este compromiso.
¿Es inocente la intención de hacer
una consulta de revocación de mandato? Por supuesto que no, aunque eso no
quiere decir que esconda una intención de reelección. Andrés Manuel es un
animal político que ya demostró que va mucho más allá: preguntarle al pueblo a
medio mandato si aún deciden conservarlo en el poder no es para reformar la
Constitución –aunque sí para impulsar a candidatos en elecciones intermedias–
pero tiene más que ver con su verdadera y gran ambición: es una apuesta a poder
echarle a todos en cara que pasados tres años de su gobierno aún tiene el apoyo
del “pueblo sabio”, y que con eso ya habría logrado pasar a la historia. Es una
apuesta arriesgada, pero ¿qué riesgos no ha corrido este Presidente con tal de
mostrarnos que tiene razón?
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