Por Arnoldo
Cuellar.
El Gobernador de Guanajuato, Diego
Sinhue Rodríguez Vallejo, ha centrado su atención en la imagen pública, más que
en la solución de problemas de fondo. Ello explica el que los operativos de
esta semana en contra del cártel huachicolero de Santa Rosa de Lima, comandado
por un presunto delincuente del que hasta hace poco nada se sabía públicamente,
se hayan prestado para darle cuerpo a su consigna de un “Golpe de Timón” en
materia de seguridad.
Resulta por lo menos paradójico, que
el mejor anuncio que el mandatario tendrá para hacer este jueves en su primer
informe de Gobierno, provenga de la estrategia de Andrés Manuel López Obrador
en contra de robo de combustible y se haya concretado con la indispensable
colaboración de fuerzas federales de élite.
El golpe de timón del panista Diego
Sinhue no hubiera tenido sustancia sin los efectos de la Cuarta Transformación.
Sin embargo,
no todo es celebrable, pese a la
parafernalia difundida alegremente por unos medios de comunicación que se
uniformaron con los partes de guerra de la flamante Fiscalía General del
Estado, donde caben desde tigres en cautiverio, hasta túneles por los que
convenientemente huyó el delincuente más buscado de las últimas semanas.
Así los voceros gubernamentales
debieron salir a declarar que el objetivo del poderoso despliegue no era “El
Marro”, José Antonio Yépez Ortiz, sino su estado mayor, donde igual caben una
cuñada, un concuño y hasta los familiares del Alcalde de Villagrán.
Sin embargo,
el guion no logra cuajar. Algo en el
fraseo del Fiscal Carlos Zamarripa, del Secretario de Seguridad Alvar Cabeza de
Vaca y de la vocera Sophia Huett, incluso del Gobernador Diego Sinhue que
prefiere dar exclusivas en los medios nacionales, suena hueco, suena falso.
De buenas a primeras se acabó el
pretexto de la ex Procuraduría para no intervenir en las matanzas de
Guanajuato. Parece que ahora sí es un objetivo de la nueva Fiscalía combatir
cárteles.
También quedó en el pasado la
explicación de que los delincuentes se matan entre ellos y que todo obedece a
una guerra por el territorio. Ahora la autoridad de Guanajuato priorizó su
actuación para perseguir a uno de los contendientes, lo que sin duda debe tener
de plácemes a sus contrarios.
No es criticable la línea táctica, si
lo que sigue dentro de la estrategia es perseguir al otro cártel y erradicar de
una vez por todas a quienes han hecho de Guanajuato un campo de batalla y un
terreno para la impunidad.
Falta que caiga “El Marro”, quien
hizo de Guanajuato el mayor emporio económico del saqueo de combustibles, a
ciencia y paciencia de dos gobernadores panistas y de dos presidentes de la
República, un panista y un priista.
Sin embargo,
ante el fracaso en ese objetivo, la
vocera de seguridad del Gobierno inventó una tesis de criminología: “cuando los
esfuerzos se centran únicamente por detener a la cabeza, por detener a los
líderes, en realidad solamente es cuestión de tiempo para que alguien más asuma
ese liderazgo, no es la solución”. Vaya, pues alguien debe decírselo a los
norteamericanos que presionaron hasta tener a “El Chapo” Guzmán en sus
cárceles.
En realidad, la explicación suena más
a justificación por la huida del personaje principal de este drama, cuyos
excesos, bastante modestos si se les compara con los de otros jefes criminales
en la historia reciente del país, fueron ampliamente exhibidos en medios
locales y nacionales.
La operación policial – militar, de
la que ya se deslindo el propio López Obrador para dejarla solo en “apoyo a un
operativo del estado”, servirá para vestir el informe de Rodríguez Vallejo este
jueves y para darle un teñido de realidad al etéreo golpe de timón.
Quedan, sin
embargo, asuntos por explicar.
Diego Sinhue
Rodríguez enfatizó esta semana, no una
ni dos, sino varias veces, su determinación de restablecer el estado de derecho
en las comunidades de Villagrán dominadas por el capo del huachicol. Es decir,
se refirió de forma muy directa a una omisión de quien lo antecedió en el
poder: Miguel Márquez Márquez.
Sin embargo,
no tuvo empacho en esa misma semana de
subir a Márquez a un podio para compartir el gesto simbólico de inaugurar una
carretera. ¿Cuál es entonces el mensaje: el estado de derecho puede ser
violentado sin consecuencias? ¿Acaso no juran los gobernadores “cumplir y hacer
cumplir la ley y si no es así que el pueblo se los reclame”?
Esta es la situación sui géneris que
vive Guanajuato, donde la continuidad sigue siendo una pesada loza para el
nuevo Gobierno que sigue atrapado entre la herencia de Miguel Márquez y el
intenso activismo del nuevo Gobierno federal.
Para que este Gobierno adquiera la
credibilidad que le hace falta, se requiere mucho más que la pirotecnia vivida
hasta ahora, donde los inútiles bloqueos carreteros de algunos habitantes de
Santa Rosa de Lima y anexas han dejado en claro que el bastión del Marro no era
precisamente tan inexpugnable como se pretendió hasta hace poco.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.