Por Xinhua.
El gobierno de Andrés Manuel López
Obrador en México debe afinar la relación estratégica que el país mantiene con
China desde 2013, como una vía para resolver algunos rezagos económicos en materia
de infraestructura, sugirieron expertos mexicanos.
A cien días
de que comenzara la administración de López Obrador, los primeros avisos
apuntan hacia una mejoría en los vínculos entre México y China.
“Por lo que se ha escuchado, me
parece que hay buena disposición para acercarnos mucho más a China”, consideró
la ex directora general para Asia, Oceanía y Organismos Multilaterales de la
gubernamental Secretaría de Economía, Cristina Hernández.
La ex funcionaria, que dejó el
gobierno en diciembre de 2018, indicó que “México tiene una posición geográfica
estratégica”, la cual, en su opinión, aún no se ha aprovechado al máximo “por
falta de inversión, por falta de recursos”. “Creo que se abren posibilidades”, abundó la ex funcionaria.
Hernández dijo que la mejor vía para estrechar lazos
sería que México se sumara a la iniciativa de La Franja y la Ruta que el país
asiático emprendió desde 2013, y cuyo propósito es construir una red de
comercio e infraestructura que conecte a Asia con Europa y Africa, a lo largo
de las antiguas rutas comerciales de la seda.
La experta
dijo que “México no debe quedarse fuera
de la Franja y la Ruta y debe construir confianza y una asociación cercana para
encontrar los términos satisfactorios y llevar a cabo esto en México”.
“Inversión en almacenaje, puertos,
carreteras, ferrocarril, nuestro país necesita también una cadena de
ferrocarriles que sea eficiente, no la tenemos, y me parece que aquí la
iniciativa de la Franja y la Ruta abre grandes posibilidades para México”, agregó.
Antes de
comenzar la presente administración, el 1 de diciembre de 2018, el actual
canciller mexicano, Marcelo Ebrard, realizó en noviembre una visita a China, un
país al que consideró como “clave” en la estrategia de diversificación
económica que se ha trazado el presidente López Obrador.
La relación comercial de México está
altamente ligada a Estados Unidos, su vecino y principal socio de negocios en el
tratado comercial que ambos sostienen junto a Canadá, conocido como USMCA,
antes denominado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Una delegación mexicana, en la que
también estuvo la actual ministra de Economía, Graciela Márquez, participó el
pasado noviembre en la primera Exposición Internacional de Importaciones de
China (CIIE, por sus siglas en inglés), la primera en su tipo a nivel mundial.
El consejero de Estado y ministro de
Relaciones Exteriores de la República Popular China, Wang Yi, extendió en esa
ocasión la invitación a México para formar parte de la iniciativa de la Franja
y la Ruta.
Para el
coordinador del Centro de Estudios China-México de la Facultad de Economía de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Dussel, es claro el interés de la actual
administración de acercarse más a China, en una relación “cualitativamente
nueva”.
“En abril del 2019 se realizará el segundo
foro de la Franja y la Ruta en donde será importante que haya un cambio
cualitativo por parte de la nueva administración, por parte de México, ‘bis a
bis’ China, es decir en el corto plazo”, dijo Dussel.
Agregó que “en el mediano plazo, lo
que hay que hacer es mejorar la calidad de las instituciones bilaterales”.
En el 2013, México y China acordaron
elevar su vínculo hacia una Asociación Estratégica Integral.
Para el
economista en jefe del Grupo Financiero Ve por Más (BX+), Alejandro Saldaña, el hecho de que la economía de China siga
creciendo a tasas del 6 por ciento es una señal positiva para la demanda
externa del mundo, incluyendo a México.
Además, el anuncio reciente de China para reducir
las cargas fiscales y las contribuciones de las empresas a la seguridad social
en casi 2 billones de yuanes (298.000 millones de dólares) este año, podría ser
benéfico para México de cierta forma, consideró.
“Los inversionistas chinos podrían
contar con más recursos para invertir y en dónde los coloquen es un tema
propio, pero algunos de ellos claro que podrían venir a México. Todo dependerá
de las condiciones de nuestro país, y algo que podría atraer a los
inversionistas son las tasas de interés que son muy atractivas”, agregó.
López
Obrador se ha propuesto alcanzar un crecimiento económico del 4 por ciento en
los próximos años, básicamente impulsando proyectos productivos con recursos
derivados del combate a la corrupción. En el 2018, la economía mexicana se
expandió un 2 por ciento.
AMLO Libra
Los 100 Días: Expertos.
El presidente de México, Andrés
Manuel López Obrador, ha librado de manera positiva los primeros 100 días de
gobierno, en buena medida, porque ha destapado la “caja de Pandora” de la
corrupción que aqueja al país, dijeron expertos a Xinhua.
Al evaluar los tres meses de la nueva
administración, analistas y académicos mexicanos coincidieron en que en este
“periodo de gracia” hay un reconocimiento de los mexicanos hacia el esfuerzo de
López Obrador por lograr un mejor futuro y un país menos violento.
En México “hay muchas cosas inéditas que estamos
viendo”, como “la velocidad con que lleva el ataque frontal a la corrupción”,
expuso la politóloga Ivonne Acuña.
Por su
parte, el catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Carlos
Sánchez y Sánchez apuntó que “de acuerdo
con el valor metodológico, estos 100 días, en términos generales, están
coincidiendo en el beneficio de la duda”, en el que la sociedad, “espera pueda
cumplir la agenda establecida y las promesas de campaña en lo económico y lo
social”.
López
Obrador, que asumió el pasado 1 de diciembre, ejerció desde el primer día de
trabajo un recorte a los salarios de altos funcionarios, incluyéndose a él
mismo, además de que desapareció las dependencias oficiales poco funcionales
dentro y fuera del país para dirigir los recursos a programas sociales.
Entre sus
primeras iniciativas al Congreso destaca la reforma constitucional para que el
presidente pueda ser juzgado por corrupción y su proyecto se ha centrado en
combatir ese problema atacándolo por varios frentes, como el robo de
combustible, un ilícito que genera pérdidas millonarias a la paraestatal
Petróleos Mexicanos (Pemex).
Para los especialistas, al menos en
los 100 días subsecuentes las acciones deberán reflejarse en la reducción de la
inseguridad y la ola de violencia en las entidades del país más golpeadas por
los criminales.
“Ojalá que en lo subsecuente se vea
al menos una reducción de la inseguridad y violencia”, confió Acuña, académica e
investigadora del departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la
Universidad Iberoamericana.
En ese renglón, el gobierno desplegó
a partir del 7 de febrero pasado 10.200 policías militares, navales y federales
en 17 regiones del país para reforzar la seguridad, mientras que el Senado
discute la iniciativa presidencial para dar vida a la Guardia Nacional, un
cuerpo de fuerzas armadas y civiles.
Desde el
punto de vista de Sánchez y Sánchez, independientemente del trabajo
gubernamental, la habilidad en el manejo
mediático ha sido “clave” en los primeros 100 días de López Obrador, quien de
lunes a viernes ofrece temprano una conferencia que la gente puede seguir por
redes sociales.
Ello, “le permite demostrar que está
trabajando” y también “ayuda a temperar” algunas acciones emprendidas que
incluso han afectado a la población.
A manera de ejemplo, expuso, López
Obrador obtuvo “comprensión” de la sociedad cuando en enero pasado su plan
contra el robo de combustibles generó escasez de gasolina y diesel por varios
días en importantes ciudades del país.
El mismo respaldo hacia el presidente
se pudo percibir después de la explosión de una fuga en una toma clandestina en
un ducto de Pemex en el central estado de Hidalgo, que cobró la vida de 131
personas, entre ellas niños y mujeres, agregó Sánchez y Sánchez.
Las
víctimas, que murieron por quemaduras o calcinación, estaban en torno a la fuga
que ladrones de combustibles provocaron para llevarse gasolina en recipientes a
sus casas.
López
Obrador, político de carrera y con 65 años, comenzó a definir una agenda de
Estado desde su campaña con la participación de sociedad y sector privado de
cara a atender problemas específicos en busca de fortalecer la economía y reducir
la pobreza, principalmente en el sur de México.
Los
gobiernos anteriores también intentaron resolver dichas dificultades pero no es
alejado de la realidad que se logre avanzar, comentó Acuña, la académica de la
Universidad Iberoamericana.
Aclaró que para que el gobierno
actual consiga hacer la diferencia en los siguientes años es necesario
“dinamizar el mercado interno, hacer más infraestructura y generar más y
mejores empleos”.
Para el
director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento
Económico (IDIC), José Luis de la Cruz, el
gobierno de López Obrador “ha tomado las primeras medidas” para “atender las
necesidades más esenciales de la población”, como un aumento al salario mínimo
para trabajadores formales que desde hace 40 años no se registraba.
En su
opinión, en los siguientes meses la
administración “va a tener que centrarse en el fortalecimiento del mercado
interno” a fin de evitar un descalabro ante una desaceleración, prevista este
año principalmente por las condiciones internas y externas.
“Es evidente una desaceleración,
sobre todo en la parte industrial, y ello puede provocar que la economía
mexicana crezca sólo entre 1 y 1.5 por ciento para 2019. Me parece que tanto
por condiciones internas y externas sí va a existir una desaceleración que
provocará una crecimiento modesto al menos en este año”, indicó.
López
Obrador ha prometido elevar el crecimiento económico del país mediante el
combate a la corrupción en el gobierno, para destinar hacia proyectos
productivos recursos que dice que antes eran desviados.
De la Cruz confió que el gobierno, que se ha planteado
el objetivo de “crecer más vigorosamente” para los años subsecuentes, buscará
transformar la base productiva de México y eso, dijo, “va a ser importante como
parte del plan nacional de desarrollo”.
López Obrador, que ganó los comicios
del pasado 1 de julio con el 53.7 por ciento de sufragios, ahora a tres meses
de gobierno mantiene un nivel de aceptación de más de 70 por ciento según
encuestas divulgadas por la prensa mexicana. Al mismo tiempo, mencionan una
polarización política y social, por lo que el mandatario ha llamado en
repetidas ocasiones a la “reconciliación”.
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