Georgina
Morett.
Una oposición
responsable, de gran madurez, de respeto, que ayude a generar consenso y ponga
por delante los intereses del país, es lo que plantea el aspirante a dirigir el
PRI, José Narro Robles.
Y respecto a
su opinión del actual gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador
considera que es muy temprano para tenerla, ya que todavía faltan muchas cosas
por ver. Explica que se podrá evaluar su actuación hasta los 10 u 11 meses y
subraya que simplemente no quiere hablar para dar una calificación que ni le toca.
Hombre
culto, amable, Narro Robles no descalifica al gobierno actual, cuida a su
partido y evita comprometerse con sus palabras.
Entrevistado
en su oficina personal, un modesto departamento en la San Miguel Chapultepec,
el exrector de la UNAM responde a los cuestionamientos que le hizo el
presidente López Obrador de haber sido omiso en la compra de medicamentos en su
paso por la Secretaría de Salud y asegura que en todas sus responsabilidades de
vida ha actuado en contra de prácticas indebidas como la corrupción. Asegura
que como secretario de Salud no le tocó formar parte de los comités de
adquisiciones, pero que estará atento a lo que se plantee al respecto.
La
corrupción, dice, es efectivamente un terrible problema de nuestro país; pero
que cada uno acredita su condición de persona honesta de muchas maneras, por
ejemplo, con su estilo de vida, y acota que vive en la misma casa desde hace 36
años, por cierto con la misma mujer que conoció a los 15 y, por la forma en que
narra la historia, es fácil asegurar que continúa profundamente enamorado.
En
definitiva, no hay forma de echar a pelear al exrector de la UNAM ni con el
Presidente ni con Morena ni con sus posibles contrincantes; en todo momento
mantiene un tono conciliador, respetuoso y salpica la plática con su cultura.
Él no ve ni
siquiera remota la posibilidad de que el PRI esté en terapia intensiva a punto
de morir, considera que el tricolor tendrá una larguísima vida por muchos años
más y que ahora debe reconquistar, primero, su reconciliación, y después, el
voto de la sociedad.
Comenta que
ha hablado con los distintos suspirantes priistas que han dado a conocer sus
intenciones de contender por la dirigencia y que todavía no tiene acuerdos
respecto a quién será su compañera de fórmula para la Secretaría General.
A la
pregunta directa de si será Claudia Pavlovich, una vez más se sale por la
tangente y señala que es una gobernadora extraordinaria, a quien le tiene un
profundo respeto y reconocimiento, pero que todavía no toma la decisión.
Ante la
insistencia de que no se ha visto al PRI como una oposición del actual
gobierno, Narro Robles señala que muchas de las cosas que se han planteado hay
que apoyarlas y otras no.
Y a la
pregunta específica de por qué no se les ha escuchado oponerse a la cancelación
o disminución de recursos de los programas sociales, da una respuesta que
parece muy bien informada, larga, pero difícil de creer de alguien que busca
dirigir a un partido de oposición.
Señala que
“ha habido un cambio en la forma de hacer llegar los beneficios de los programas,
de forma comunitaria a la focalización, es decir a la persona, esa es la
estrategia que se definió por parte de un gobierno electo democráticamente.
“Yo puedo
diferir, puedo tener una opinión distinta, pero también reconozco que en
algunos de esos casos vale la pena probar de manera diferente, porque las
estrategias seguidas no necesariamente han resuelto el problema”.
Todavía la
carrera no empieza, pero ya se apuntan al menos cinco contrincantes.
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