Por Dulce
Olvera.
Para enfrentar la deuda de 105 mil
millones de dólares y la baja producción que incrementa la necesidad de
importaciones, así como los señalamientos de corrupción interna, Petróleos
Mexicanos (Pemex), pilar de la economía durante ocho décadas, requiere dinero
para invertir en áreas productivas y “resucitar”, dijeron especialistas en el sector
energético. Para ello, sugieren una Reforma Fiscal y continuar con las
asociaciones público-privadas.
Este lunes, el Presidente Andrés
Manuel López Obrador celebrará el 81 aniversario de la Expropiación Petrolera
en Tula, Hidalgo, donde anunciará la modernización de una de las seis
refinerías en el país.
La gran incógnita es si, como cada
año, lo acompañará el líder sindical Carlos Romero Deschamps, denunciado
penalmente por disidentes por presunto enriquecimiento ilícito y participación
en el robo de combustibles mediante tomas clandestinas, otro talón de Aquiles
de la petrolera. El año pasado se registraron más de 12 mil, sobre todo en
Puebla, Hidalgo y Guanajuato.
El Ingeniero
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del General Cuauhtémoc Cárdenas que
expropió la industria a empresas extranjeras en 1938, planteó la urgencia de una nueva política petrolera que incluya una
Reforma Fiscal para obtener los recursos necesarios que permitan tanto una
mayor inversión (unos 200 mil millones de pesos este 2019) como darle autonomía
presupuestaria a Pemex, cuyo último golpe recibido, afirmó, fue la Reforma
Energética de 2013.
Posteriormente, “esperaría” que se
investiguen “los grandes desvíos” de recursos desde el Pemexgate en el 2000
hasta Oceanografía y Odebrecht.
“Estamos desaprovechando un recurso
importante con el que cuenta el país. En el pasado, cuando
se producía más petróleo, y cuando llegamos a tener precios muy altos, Pemex
aportaba alrededor del 40 por ciento del ingreso del Estado mexicano. Hoy está
aportando escasamente el 20 por ciento. Quiere decir que la Empresa Productiva
del Estado se encuentra en muy grave situación”, dijo el fundador del
Partido de la Revolución Democrática (PRD) el jueves pasado durante una
ponencia en la UNAM.
La Secretaría de Hacienda prevé para
2019 ingresos petroleros por 1,045.0 miles de millones de pesos, menos que los
3,287.6 miles de millones de pesos por ingresos tributarios (incluyendo el
impuesto a gasolinas).
Para
Cárdenas Solórzano, “lo más urgente” es
invertir lo necesario en exploración y explotación para frenar la declinación
productiva y regresar aunque sea a 2 millones de barriles diarios. A Pemex,
muestra el presupuesto, se le planean destinar 273 mil 069 millones de pesos en
infraestructura y mantenimiento.
“Hoy estamos dependiendo de la
importación tanto de gas como de combustibles. Se ha perdido la capacidad de
refinación. Hace falta modernizar las refinerías y hacer que produzcan lo que
pueden”, dijo. “La inversión en una nueva refinería habría que iniciar cuando
realmente logremos que la producción vuelva a crecer”, agregó sobre el plan de
una nueva en Dos Bocas, Tabasco.
Además, “Pemex no puede seguir siendo manejado
por los criterios de la Secretaría de Hacienda, esto es, Pemex no puede seguir,
si queremos que sea una entidad productiva, operando simplemente como una
fuente de recursos fiscales”, alertó.
“Que Pemex no aparezca como un
renglón más del presupuesto de egresos e ingresos federales, y se maneje como
una empresa productiva, y pague sus impuestos en los términos en que lo hace
cualquier otra, y tengamos una industria petrolera que siga los lineamientos en
función de los intereses del desarrollo del país, y no solo en estar
alimentando las cajas fiscales”, abundó.
Sin embargo,
reconoció que para que la Empresa
Productiva del Estado logre más exploración de campos, más extracción de crudo
y se reconfiguren las refinerías existentes, se requiere dinero para invertir.
“Si quisiéramos echar a andar Pemex,
con toda su fuerza y capacidad que tiene el país en este recurso natural,
requerimos inversiones altas, inversiones fuertes. Habría que pensar en unos
200 mil millones de pesos en el primer año, y luego unos 100 mil millones de
pesos en cada uno de los años de este sexenio”, calculó el Ingeniero Cárdenas.
Ante la inconveniencia de adquirir
más deuda o recortar los programas sociales para obtener los recursos, “no hay
más que pensar seriamente en una Reforma Fiscal que grave más a quienes más
ingresos obtienen y que quite cargas fiscales a los sectores de población a
quienes tienen menos ingresos […] sería la fuente principal de recursos para
reactivar la industria petrolera y reactivar el crecimiento del país”.
El investigador
Alejandro Limón Portillo, del Centro de Investigación Económica y
Presupuestaria (CIEP), coincidió en que
uno de los principales pendientes es la autonomía presupuestaria de la empresa.
“Pemex entrega gran parte de sus
impuestos a la Secretaría de Hacienda y finalmente al gobierno federal. Así ha
sido desde la expropiación petrolera. Ha sido la empresa que ha dotado de
recursos al sistema fiscal. Pero lo que no ha sucedido es que no se han sabido
adaptar al cambiante sector energético”, observó.
Aunque se ha contado con “ese
colchón” petrolero de recursos que ha permitido al Gobierno ofrecer una tasa
fiscal relativamente baja a los ciudadanos, desde el 2013 se reporta una
producción negativa que acota el espacio fiscal, explico.
“Vemos muy probable en el CIEP que es
materia de dos años, no puede pasar más, que el Gobierno planté una una nueva
Reforma Fiscal que proponga nuevas formas de recaudación porque simplemente los
ingresos petroleros de manera muy complicada van a dar lo que daban hace diez o
quince años, para seguir dándole al ciudadano una calidad de vida”, previó Limón.
LA
INSUFICIENTE INYECCIÓN DE DINERO.
El Gobierno federal ha anunciado una
serie de medidas de rescate a Pemex, incluyendo el compromiso de no adquirir
más deuda por primera vez en diez años. Con una obligación de 105 mil 800
millones de dólares, es la empresa petrolera más endeudada del país.
“Pemex sigue siendo un buen pagador,
el problema es que la deuda cada vez cuesta un poco más porque ya no tiene los
mismos activos, ha disminuido la capacidad de producción, y bajan las
calificaciones a su deuda, es decir, cada día tiene más riesgo de llegar a
desfalcar a alguno de sus prestamistas. La deuda no es mala, su posibilidad de
seguir adquiriendo en mercados internacionales sigue siendo muy buena. El tema
es si es la mejor deuda que está adquiriendo y en qué está sustentada (en
activos o producción)”, afirmó Paul Sánchez Campos, especialista en el sector.
Pese a los
anuncios, estos meses las calificadoras como Standard and Poor’s, Fitch y
Moody’s optaron por la reducción de su calificación crediticia. Los analistas
tampoco lo ven suficiente, salvo con la suma de inversión privada.
“Se necesita dinero para buscar y
producir petróleo y gas natural. Las inversiones de las que hablamos son
decenas de millones de dólares que el gobierno no tiene. Necesita traer a los
inversionistas para tantas obras que se necesitan invertir en Pemex. En
refinación se necesita para que las refinerías ya no trabajen al 40 por ciento,
y para construir la nueva en Dos Bocas que costará entre 6 y 8 mil millones de
dólares. En los ductos se necesita mantenimiento para mejorar su vigilancia
porque las pipas son más caras”, dijo el académico Nicolás Domínguez de la UAM.
“Los inversionistas están reacios a
invertir porque los precios del petróleo no están tan altos [unos 60 dólares el
barril]. Aunque hubiera inversiones, las calificadoras deben convencerse que el
gobierno invertirá inteligentemente. Ha sido criticado por invertir en la
refinería de Dos Bocas porque aumentar la producción es mejor negocio. Depende
que confíen en Pemex”, añadió.
En el Presupuesto para este año, la
Secretaría de Hacienda contempló para la petrolera un aumento presupuestal de
18.5 por ciento anual. Para 2019, Pemex podrá ejercer 464 mil 601 millones de
pesos, frente a los 391 mil 946 millones de 2018.
El 15 de febrero, el titular de
Pemex, Octavio Romero Oropeza, presentó el “Programa de Fortalecimiento” que
busca, con apoyo de la Secretaría de Hacienda, que mejore sus finanzas, se
acabe con la corrupción, no se contrate más deuda y se incremente la inversión
en áreas donde se tiene petróleo de fácil extracción, destacó el director
general de la empresa, Octavio Romero Oropeza el 15 de febrero.
Implica una inyección total de 107
mil millones de pesos para revertir su déficit fiscal (el año pasado la
compañía registró pérdidas de 63.2 mil mdp).
“Dejar caer a Pemex es un riesgo
país. Es importante que el gobierno siga inyectando recursos para mantenerla a
flote. Sin embargo, si no se replantean los objetivos de la empresa, nunca será
suficiente todo el dinero que se le pueda inyectar porque no va a generar
ingresos. Tiene que replantearse qué quiere hacer en los próximos años para su
centenario: administrar contratos haciendo farmouts, vender tecnología, cubrir
las necesidades energéticas del país, desarrollar gas natural…”, observó el especialista Paul
Sánchez.
“No solo es un tema operativo, sino
también laboral. Gran parte de los pasivos de Pemex son pasivos laborales que
se lo están comiendo por más que haya negociaciones con el sindicato. Es un
problema que está ahí”, sumó.
El plan federal consiste en
capitalizar a la empresa con 25 mil millones. “La capitalización [25 mil mdp]
que se le ofrece a Pemex –que ya viene incluida en el presupuesto– es un
régimen de inversión financiera que hará la Secretaría de Energía a Pemex, pero
no se sabe a qué proyecto en específico va a ser, y dependerá si será usado
para la refinería, para exploración y producción”, explicó el investigador Alejandro
Limón Portillo del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
Otra medida es aumentar la reducción
en 15 mil millones la carga fiscal de Pemex (que utiliza el 46.02 por ciento de
sus ingresos, 932.8 mil mdp en 2018, para el pago de impuestos y derechos sobre
la producción).
“Creemos que es una buena medida
porque atiende parte de la carga fiscal de Pemex, que es muy importante. El
hecho de reducirle los impuestos genera mayores ingresos a la empresa que
pueden enfocarse en otras tareas. Hay sin embargo estar al pendientes de qué
mecanismos tendrán para redirigir estos recursos a áreas productivas y no solo
se quede en salarios, jubilaciones o en áreas ineficientes como Pemex
Fertilizantes”, dijo
Limón.
Las otras medidas son darle 35 mil
millones de pesos adicionales para el pago de su deuda (105 mil 800 millones de
dólares en 2018, 2.2 por ciento más que en 2017), y se espera sumar 32 mil
millones adicionales, que según el Gobierno federal, resultarán del combate al
robo de combustible.
“Atienden las tres áreas más
específicas que son el problema de Pemex: pago de impuestos, pago de pasivos
laborales y la necesidad de una mayor producción. El que sea de una manera
correcta y de la cantidad correcta, consideramos que no es necesario para poder
generar cambios”,
afirmó el investigador especializado en energía.

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