Por Dulce
Olvera.
Trabajadores petroleros han visto circular
camiones de mudanza que se llevan muebles y cajas con archivos de la sede
nacional del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana
(STPRM), ubicada en la calle Zaragoza 15, en la céntrica colonia Buenavista.
El Instituto
Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos
Personales (Inai) ordenó al STPRM a
publicar información sobre contratos y uso de recursos, con fecha límite de 6
de marzo. Pero no lo hizo.
“Están limpiando la casa. Están
sacando cajas con archivos, están sacando ciertos muebles. Esperemos que no
estén escondiendo las pruebas de los fraudes que han cometido en contra de los
trabajadores en los últimos 30 años, pero no podemos imaginar otra cosa más que
eso”, dijo Óscar
Solórzano, uno de los fundadores de sindicato alterno, Petromex, abrazado por
el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
No saben dónde está el líder sindical
Carlos Romero Deschamps, quien los ha representado desde 1993 con varias
reelecciones ilegales y quien acumula denuncias penales ante la Fiscalía
General por presunto enriquecimiento ilícito y participación en el robo de
combustibles.
La última vez fue captado en el
restaurante “Mesón de Puerto Chico”, cerca del Monumento a la Revolución,
comiendo ensalada y bebiendo cerveza el miércoles 30 de enero, mismo día en que
la Gran Alianza Petrolera, dirigida por Jorge Fuentes García, ratificó su
denuncia ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia
Organizada (SEIDO) por su presunta relación con el huachicol.
Rechazan que este lunes acompañe al
Presidente Andrés Manuel López Obrador en el 81 aniversario de la Expropiación
Petrolera en Tula, Hidalgo, como acostumbra cada año.
“De ninguna manera pensamos que el
mensaje sea como en el viejo régimen en que cada 18 de marzo el Presidente del
PAN o del PRI se hacía acompañar por Carlos Romero Deschamps. Este gobierno ha
sido muy claro: ningún sindicato, incluyéndonos a nosotros, será preferido por
el Gobierno. Son nuevos tiempos”, dijo Solórzano de Petromex.
Laura
Gónzalez, petrolera de la sección 45 en
la Ciudad de México, también ha escuchado los testimonios de los camiones de
mudanza que retiran documentos de la sede.
“Saben que ya se van, que ya se
terminó para Romero, y tiene muchas cosas que pagar, muchas demandas. Sabe que
es el huachicolero mayor”, interpretó.
“Otros dicen que Romero está ahí en
su oficina. Va dos veces a la semana, dicen que va los martes y los viernes. Entra
por un lugar especial con su coche con ventanas obscuras. Pero yo creo que ya
se fue”, aseguró.
Raúl Romero,
petrolero jubilado de la sección 34 de la capital del país, agregó que le han comentado que Romero
Deschamps no ha ido a la oficina en las últimas dos semanas y quien despacha es
el Secretario de Interior, Diputado Manuel Limón Hernández.
René Valdez
de la Coordinadora por la Defensa de Pemex, con sede en Veracruz, sospecha que opera “en la clandestinidad”
como lo hizo el líder minero Napoleón Gómez Urrutia desde Canadá.
LA CARTA DE
ROMERO AL PRESIDENTE.
Los trabajadores petroleros
disidentes celebran que el Gobierno federal les prometa libertad sindical para
ser ellos quienes echen del sindicato al Secretario General Carlos Romero
Deschamps mediante el voto libre y secreto, ya que aseguran que las elecciones
de octubre tuvieron irregularidades y su toma de nota dada por el gobierno anterior
no tiene validez.
En
conferencia matutina, el Presidente
Andrés Manuel López Obrador dijo la semana pasada que la función de un
sindicato es defender a los trabajadores y su Gobierno respetará su autonomía,
no impondrá dirigentes y no tendrá sindicatos “predilectos”.
“Los trabajadores tienen que ayudar a
que se democraticen los sindicatos, que haya transparencia en el manejo de
cuotas, que se aclare cuánto cobran de cuota a los trabajadores, sobre todo si
se manejan esas cuotas con transparencia, con honestidad”, planteó.
Un día
después, el Sindicato de Trabajadores
Petroleros de la República Mexicana envió una carta al Presidente López Obrador
con la firma de Carlos Romero Deschamps y los Secretarios regionales de la 36
secciones en el país.
En ella, el líder sindical aclara que nunca han sido
los administradores de Petróleos Mexicanos (Pemex), sino solo trabajadores, por
lo que las decisiones de “eficiencia o dispendio” no cruza por sus decisiones.
También especifica que el proceso electoral de octubre estuvo sujeto a la
Constitución y a la Ley del Trabajo. Y luego aplaude a la Cuarta
Transformación.
“Hoy, las voces discordantes que
aparecen por ahí, no nos distraen, en cambio, mucho nos estimula saber que la
administración que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene la
determinación de revitalizar a Petróleos Mexicanos; de destinar recursos para
la rehabilitación de las refinerías y la construcción de una nueva; de
reactivar la explotación de los campos maduros; de atender los grandes rezagos
que Pemex ha acumulado”, reza la misiva.
Aquel
miércoles 30 de enero en el restaurante, el reportero Enrique Hernández de El
Sol de México le preguntó sobre las
denuncias que lo persiguen. “No tengo miedo”, le contestó. “No soy el diablo”.
Y le pidió dejarlo en paz. Días antes, un Juez le había rechazado la solicitud
de amparo para evitar ser detenido.
Trabajadores disidentes lo han
denunciado penalmente desde 2004 en el marco del Pemexgate, por el embargo de
cuotas sindicales, la desaparición de fideicomisos, conflicto de interés al
votar por la Reforma Energética y por huachicoleo. Pero los documentos con
pruebas quedaron arrumbados en el Ministerio Público durante los gobiernos
anteriores de Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña
Nieto.
Cuando el Primer Mandatario López Obrador
comentó que no había ninguna denuncia en su contra, se sumaron más.
“Supuestamente la Fiscalía es
autónoma y no tendría por qué estar politizada a una orden del Ejecutivo”,
afirmó Mario Díaz de la Coordinadora por la Defensa de Pemex. “Ya son demasiadas
demandas la que tiene ahorita. Primero se quejaban de que no había y ahora hay
demasiadas”.
Para Óscar
Solórzano de Petromex el obstáculo es el
Poder Judicial, que a diferente del Poder Legislativo y Ejecutivo, no ha
sufrido cambios en su interior.
“Mientras el Poder Judicial no sea
saneado, van a haber pocas probabilidades de que se enjuicie no solo a Romero
Deschamps, sino a cualquier otro pillo de sindicatos corporativistas del país”, aseveró.
Mario Díaz, vocero de la Coordinadora por la Defensa de
Pemex que denunció a Romero en 2017 por enriquecimiento ilícito, tiene
paciencia y consideró que apresarlo, como el gobierno de Carlos Salinas de Gortari
hizo con Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, no sería una buena estrategia
pues el gobierno no se ha terminado de consolidar.
“Quienes hemos vivido tanto tiempo
dentro de la célula del charrismo sindical, no es cosa menor. Romero Deschamps
tiene mucha capacidad económica. Ha comprado a diestra y siniestra, y tiene un
gran control dentro del sindicato petrolero”, afirmó el petrolero de Veracruz.
“Que los trabajadores seamos quienes tomemos la iniciativa para llevar al
canasto a Romero Deschamps”.
“ROMERO Y
SUS 36 LADRONES”
Trabajadores
petroleros disidentes han señalado a los
líderes sindicales regionales por acoso sexual, venta de plazas y extorsión a
cambio de poder laborar en las plataformas petroleras. No dudan que entre
Carlos Romero Deschamps “y su 36 ladrones” haya complicidad. Aunque, agregaron,
el ex Senador priista es conocido por su traición.
“Lo están protegiendo porque si cae
él, caen todos”, afirmó Laura González de la sección 45 en la Ciudad de México.
“Ya estamos cansados de tantos años que nos han robado y a la mujer mucho acoso
sexual”.
Mario Díaz,
vocero de la Coordinadora por la Defensa de Pemex, lo equipara a una mafia. “Todos se cubren entre todos, de tal manera
que Romero Deschamps ha establecido una complicidad con los 36 secretarios
generales”, aseguró.
René Valdez, su compañero de la
Coordinadora, coincidió en señalarlos como una red mafiosa. Aunque los
estatutos exigen que los Secretarios generales locales no pueden reelegirse más
de dos veces, para la tercera ocasión se colocan en la Secretaría Interior y
colocan a gente de su confianza en la dirigencia, contó. “Siguen siendo jefes
políticos. Esa mafia así ha estado perdurando por todo este tiempo”, expuso.
Oscár
Solórzano de Petromex dijo que “ya están
muy nerviosos”.
Compañeras y compañeros trabajadores
del país les han informado que los delegados sindicales del Sindicato de
Trabajadores Petroleros de la República Mexicana los están convocando a firmar
listas y reafirmar su afiliación.
Pase lo que pase el 18 de marzo, les
dicen, ellos tienen que seguir siendo “leales” a Romero Deschamps. “Están
tratando de pedir el apoyo a los trabajadores como si se lo merecieran”, acusó.
Este lunes
en Hidalgo se sabrá qué pasará.

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