Era doctor y fue
privado de su libertad en Poza Rica la última de las once víctimas de la
matanza de Boca del Río. Se llamó Jorge Alberto Castro Solís, hasta su muerte,
director de una clínica particular.
La tarde del sábado, antes de que fuera reclamado por la
familia, el Gobernador de Veracruz,
Miguel Ángel Yunes Linares, difundió los tatuajes del cadáver pendiente para
apoyarse en la opinión pública y lograr que lo reclamaran.
Yunes reiteró que al
menos cinco de las víctimas presentaban antecedentes penales y dio a entender
que por ello se derivaba la muerte, más no dijo por cuáles delitos.
Pero Yunes manifestó
que habían decidido hacer públicos los tatuajes del cadáver, ya que la familia
no lo había reclamado, y dado la saña con la cual le dieron muerte era
indicativo de que “podría ser una persona de mayor relevancia en este grupo”.
Dijo el Gobernador que “esta
persona fue sometida a un trato más cruel que la demás víctimas y el que no
haya sido identificado o reclamado nos da la hipótesis de que podría ser una
persona relevante en estos hechos”.
Al circular los
tatuajes en redes sociales, la familia del médico supo que se trataba de Jorge
Alberto Castro Solís por los tatuajes que decían “Doctor Dom” y “Magaly”, el
nombre de su esposa, asesinada a balazos el año pasado en Puebla, y de
inmediato se comunicaron con la Fiscalía.
El Ejecutivo estatal confirmó que de las 11 víctimas varios
no se habían presentado a sus domicilios entre cuatro y tres días atrás, por lo
que descartó que hubieran sido hechos desencadenados el mismo martes de
carnaval.
El Secuestro.
El médico Jorge
Alberto Castro Solís, director de la Clínica particular Alem, de Poza Rica, fue
privado de su libertad hace cinco días en la colonia Tepeyac. Sujetos armados
lo bajaron de su coche cuando se disponía a dejar a su hijo en el colegio.
El doctor fue atacado
con armas de fuego, testigos afirmaron que al menos le dieron tres balazos en
brazos y piernas, en tanto que su hijo logró correr para ponerse a salvo en la
escuela.
Desde entonces, la
familia del doctor no sabía nada de su paradero, aunque se desconoce si
pusieron formal denuncia por su desaparición; en redes sociales estuvieron muy
activos dando a conocer información relacionada a su ausencia, incluso,
pidieron a sus captores que llamaran para negociar el rescate a cambio de su
liberación.
La esposa de la
víctima, Lizeth Magali Quinteno Rivera, fue asesinada cuando manejaba su
camioneta con rumbo a la ciudad de México, acompañada de su madre, quien
también recibió un disparo en una mano.
Los hechos se presentaron en septiembre de 2016 sobre la
carretera México-Tuxpan, dentro del estado de Puebla. Se dijo que había sido un
intento de asalto, sin embargo, hay versiones de que sus agresores la siguieron
durante varios kilómetros, desde que salió de su domicilio en Poza Rica, para
asesinarla.
Este caso, como dijo
el Gobernador Yunes Linares, el caso del Doctor Dom era de vital importancia
para entender la matanza, por lo menos queda claro que no pudo haberse cometido
sin la complicidad de sus policías, la herencia maldita de Arturo Bermúdez y de
Javier Duarte de Ochoa.
El Poder Del Cártel.
Blogs especializados en narcotráfico, como Notinfomex, han
ventilado que los responsables de la matanza fueron integrantes del Cártel de
Jalisco Nueva Generación, en una escalada de violencia después de que la
Secretaría de Marina (Semar) lanzó una cacería por cielo, aire y tierra para
encontrar a tres infantes del área de inteligencia privados de su libertad a
principios de febrero pasado, en la zona norte del puerto jarocho.
Alrededor de esta
desaparición han sido asesinadas al menos cinco personas presuntamente
vinculados al cártel por civiles armados que, según versiones de testigos en la
escena del crimen llegan en unidades no oficiales, pero con placas de la Semar.
El hecho más violento se dio el martes pasado de carnaval,
durante la madrugada, cuando personal de la Semar arribó a una vivienda de
interés social en el fraccionamiento Villa Rica de Veracruz, presunta casa de
seguridad de la delincuencia, en donde los navales dieron muerte a dos
presuntos sicarios en medio de una cruenta balacera.
En un comunicado, la Semar indicó que su personal “fue
objeto de una agresión armada y en respuesta resultó herido un elemento naval y
dos presuntos imputados perdieron la vida al resistir su agresión”. Antes de que pasaran 24 horas, la
delincuencia ya tenía la respuesta, lanzando once cadáveres en la vía pública,
con un mensaje: “si quieren guerra, guerra van a tener”, aunque no estaba
firmado; el grupo hegemónico de la delincuencia en Veracruz y Boca del Río es
el Cártel de Jalisco Nueva Generación, que desde 2011 arrebató la plaza a Los
Zetas a sangre y fuego.
Uno de sus
operaciones más espectaculares, encaminada para despertar terror en los
enemigos, fue el haber dado muerte a 35 personas, cuyos cadáveres
posteriormente lanzaron en el bulevar Adolfo Ruiz Cortines, frente a Plaza
Américas, hecho al que le siguieron al menos otras cuatro matanzas que hasta ahora
están impunes.
Criminalizar Como Política.
“Se matan malos contra malos”, “son delincuentes y por eso
los matan”, “a los buenos veracruzanos no les pasa nada”, “el que nada debe,
nada teme”, “todos sabemos quiénes son las manzanas podridas”, son frases que
fueron repetidas constantemente por el anterior Gobernador, Javier Duarte de
Ochoa, para tratar de justificar la escalada de violencia en su estado, y que
en su momento, siendo oposición, el ahora gobernador Miguel Ángel Yunes
Linares, las rechazó y capitalizó electoralmente.
Ahora, en el poder,
Yunes Linares recurre al mismo esquema: “Los homicidios son producto de un
pugnas entre grupos de la delincuencia”, “los veracruzanos que trabajan y son
gente de bien no tienen que preocuparse, se están matando entre ellos”, los
once muertos de Boca del Río fueron producto “de una guerra entre
delincuentes”, ha salido a decir reiteradamente.
Sin embargo, al darse
a conocer que varios de ellos no cuentan con antecedentes penales, el sábado
por la tarde Yunes Linares tuvo que recular y reconocer que cinco no tenían
historial delictivo, más no ofreció disculpas a las familias agraviadas en la
memoria de sus víctimas.
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