Sanjuana Martínez.
Cuando creíamos que lo habíamos visto
todo en este infame sexenio, Enrique Peña Nieto nos lanza su penúltimo puñal
envenenado para dejarnos una herencia digna de la República Popular Democrática
de Corea y su líder supremo Kim Jong-un.
¿Para qué sirve una democracia
dirigida controlada por unos cuantos esbirros desde el Senado y el Congreso de
la Unión?
Después de las últimas leyes
aprobadas por los excelentísimos señores Diputados y Senadores con la línea de
Peña Nieto en Seguridad Interior y Mordaza a las libertades, los Estados Unidos
Mexicanos deberían cambiar de nombre y llamarse la República Popular
Democrática de México.
Peña va por el camino dictatorial de
Kim. Y le deja a José Antonio Meade una herencia de régimen con suspensión de
garantías y libertades, le deja el camino allanado para
que por la vía no democrática el PRI permanezca en el poder por encima de la
voluntad popular.
El camino del fraude para igualar a
México con Corea del Norte ya fue diseñado por Peña y sus ideólogos.
El PRI pretende quedarse otros 80
años y para ello ahora cuenta con un gran aliado, el PAN, o mejor dicho el
PRIAN porque en eso se ha convertido el partido fundado por Manuel Gómez Morín,
y otros satélites menores como el descompuesto PRD, el PVEM, Movimiento Ciudadano
y Nueva Alianza.
Todo está preparado para el mega-fraude
del 2018. Peña Nieto y los suyos allanan
el camino para perpetuarse en el poder. Esa es la lectura que nos deja las
recientemente aprobadas Ley de Seguridad Interior (LSI) que pretende
militarizar México y la Ley Mordaza que pretende silenciar México.
No es
paccata minuta. El impulso autoritario
que siempre ha caracterizado al PRI y ahora al PRIAN se centra precisamente en
mantener el poder para engrandecer sus personales cuentas bancarias. Esto es un
asunto de dinero, no solo de poder, aunque van unidos.
Tal vez por
eso la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sigue pacientemente analizando, pensando, valorando si le conviene a su
presidente Luis Raúl González Pérez y a sus propios intereses, interponer una
acción de inconstitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación
(SCJN). Tal vez por eso la CNDH ya no hace pública la estadística de las
terribles violaciones a los derechos humanos cometidas por miembros del
Ejército. Si durante el sexenio de Felipe Calderón se contabilizaron más de 7
mil desde tortura, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas; con
Peña Nieto esa cifra seguramente se duplicó, pero González Pérez prefiere
ocultarlo para sostener su tren de vida y su puesto. Y prefiere rogarle al
señor Peña Nieto que vete la mentada ley con base en los incisos A y C del
artículo 72 Constitucional. Obvio, no lo hará. Obvio, la CNDH debe interponer
cuanto antes la controversia. Obvio, esa es su obligación. ¿Hasta cuándo estos
funcionarios harán lo que se les pegue la gana y no lo que dicta las
responsabilidades de su puesto?
Estos funcionarios y políticos
primero piensan en ellos, no en el daño terrible que ocasiona la Ley de Seguridad Interior a los
ciudadanos, al darle un absoluto liderazgo en materia de seguridad a las
Fuerzas Armadas y así debilitar la protección de los derechos humanos.
Los generalotes y generalifes
encabezados por Cienfuegos quieres usurpar las facultades de policía, algo que
ya hacen cambiando el uniforme de militares por el de policías sin recibir
preparación alguna para patrullar las calles y cambiando de ropa como si se
tratase de un disfraz.
Pues bien, con la LSI será peor porque
actuarán con licencia para matar, torturar, secuestrar y desaparecer. Si ahora
tienen patente de corso y viven por encima de la ley civil gracias al fuero
militar, imaginen lo que será con la nueva ley, sencillamente alcanzaremos el
nivel de una dictadura militar donde será reprimida la protesta social y
cualquier manifestación de inconformidad que represente un peligro para la
nación.
La LSI incluye la confidencialidad de
la seguridad interior, algo que también ya sucede en la práctica porque cuando
se trata de la Sedena la transparencia nunca funciona y siempre niegan
cualquier información argumentando “seguridad nacional”.
También permite la intervención militar en lo que
corresponde a la inteligencia civil. Es decir, estaremos espiados legalmente
por las Fuerzas Armadas, aunque ya lo estamos. En fin, esta ley pretende
legalizar lo que ya padecemos, la diferencia es que ahora será legal.
Asimismo, sucede con la Ley Mordaza de Peña Nieto. Y peor,
porque esta fue avalada por unanimidad y sin debate, por todos los partidos
políticos, incluido Morena. Se trata de una ley que castiga por decir la verdad
y fue aprobada en la Cámara de Diputados con 386 votos. Es un daño terrible para las libertades de
los mexicanos porque establece restricciones, sanciones y mordazas “a quien
comunique, por cualquier medio, información, “cierta o falsa”, que cause
“deshonra o descrédito a alguien”.
Imaginen lo
que significa esto, es decir, los
periodistas y ciudadanos no hubiéramos podido criticar a Javier Duarte ni
contar sus fechorías si esa ley hubiera estado vigente hace unos meses.
Con esta nueva ley propuesta por el
diputado del PRI por Nuevo León, Pablo Elizondo, conocida también como “Ley
Anti-meme” se obliga a periodistas y cualquier ciudadano a reparar el daño
moral: “Estarán
sujetos a la reparación del daño moral de acuerdo a lo establecido por este
ordenamiento y, por lo tanto, las conductas descritas se considerarán como
hechos ilícitos. El que comunique, a través de cualquier medio tradicional o
electrónico, a una o más personas la imputación que se hace a otra persona
física o moral, de un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado, que
pueda causarle deshonra, descrédito, perjuicio, o exponerlo al desprecio de
alguien”.
Con todo lo
anterior, ¿cómo no quieren que veamos a
Peña Nieto con el uniforme nazi o encarnando al mismísimo Kim Jong-un?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.