Georgina Morett.
Un candidato
ciudadano no lo es todo, debe haber propuestas diferentes, campañas distintas
con acercamientos a la sociedad, que permitan ver a José Antonio Meade como un
precandidato fresco y sin compromisos.
Un
precandidato que toque a la gente, que
tenga mítines reales, que agarre su 'Pepebús' y recorra el país, comentan
distintos políticos priistas, quienes dicen que si es así podrá atraer votos
indecisos y retomar al priismo de base, que está ansioso de ver a sus
candidatos.
Es que muchos priistas están conscientes de que la
decisión de abrir la candidatura a un independiente fue la más sabia y
pragmática en este momento, si quieren conservar el poder.
De acuerdo
con la evaluación trimestral que realiza Consulta Mitofsky, el presidente
Enrique Peña Nieto ha mejorado sus índices de aprobación, pero todavía está tan
sólo en 26 puntos.
Y hace un
comparativo con noviembre del quinto año de gobierno de los demás expresidentes
a partir de Carlos Salinas, y podemos decir que le va muy mal ya que, por
ejemplo, el expresidente Carlos Salinas tenía una aprobación de 80 por ciento a
estas alturas de su gobierno y Ernesto Zedillo, quien entregó el poder al PAN,
de 71 por ciento; el exmandatario panista, Felipe Calderón, quien regresó el
poder al PRI, tenía 54 por ciento de aprobación.
Pero además
de estos datos, que en definitiva impactan en la decisión de los ciudadanos, está el nivel de rechazo que tiene el PRI,
que por cierto es el más alto de todos los partidos políticos con 57 por
ciento, de acuerdo con la referencia electoral de Mitofsky.
Un punto terrible es que en esos
niveles están los demás partidos, ya que el PAN y PVEM tienen un rechazo de 40
por ciento y Morena de 38.
Con todos
estos datos y sus encuestas propias los priistas imaginan un candidato que haga
frente al hoy puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador.
El momento
difícil será cuando se hable de la necesidad de un deslinde de la actual
administración, si el precandidato priista José Antonio Meade quiere bajar los
negativos que le otorga el partido que lo abandera.
No sólo se trata de viajar en vuelos
comerciales, sino de
un verdadero acercamiento con la gente, para lo cual consideran a su esposa,
Juana Cuevas, como un importante activo que debe utilizar en su campaña.
Pero hay otros
que recomiendan al candidato no dejar fuera de su equipo de campaña a los
priistas que pueden ayudarle a penetrar en el ADN del partido, que como
ciudadano será difícil pasar.
Éstos
podrían ayudarle con los liderazgos para el trabajo territorial de tal forma
que logre hacer una red extensa en el priismo.
En esta situación está, por ejemplo,
Ivonne Ortega, quien pidió licencia como diputada para formar esa red en todo
el país, en la cual recabó un millón 800 mil firmas de militantes.
Si Meade
Kuribreña decide no utilizar a los priistas que han trabajado en tierra y que
conocen las secciones del partido y a los estados, se tratará de un verdadero
desperdicio de capital político electoral en esta competida elección.
Además de la
exgobernadora Ivonne Ortega, quien ha mostrado capacidad para ganar elecciones
ya que ha tenido todos los cargos populares, está la experiencia de otros
políticos que, aunque ya no están cerca de la cúpula del partido, conocen bien
el territorio nacional y son indispensables para cuidar casillas y definir
estrategias de tierra.
Quizá lo
mejor para el precandidato del PRI sea escuchar esta y otras posturas y unir
todos los esfuerzos para no desperdiciar un voto, en la que se espera sea una
elección muy competida para el PRI.
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