Javier Risco.
Me topé con
un libro extraordinario. Lo escribió una niña de 9 años llamada Mary Tere
Argüelles Vara, se titula “Hablar por los que no hablan. Manual para saber cómo
tratar a una persona con discapacidad que no puede hablar ni moverse
adecuadamente”. Antes de hablar de su contenido les cuento de Mary Tere desde
sus palabras: “¿Qué tengo? Nací con una falla eléctrica en mi cerebro, y eso me
provocó crisis epilépticas que dañaron mi sistema motor, pero no mi
inteligencia.
“En 8 años
no logré poder hablar. Aprendí a darme a entender con mi cuerpo, pero no todos
lo entendían. La única que sabía que podía entender más de los que todos creían
era mi mamá. Y obtuve el mayor regalo cuando a ella se le ocurrió poner unas
letras en la pared de mi casa. Caminando con ayuda pude escribir de letra en
letra por fin todo lo que rondó por mi cabeza durante 8 años. Mi vida cambió
por completo: pude superar mi propia discapacidad, empezar a aprender sobre
temas que realmente me interesaban, practicar los idiomas que me llamaban la
atención y hasta escribir este pequeño manual.”
Así Mary Tere ha logrado en menos de
un año escribir un libro y aprender otro idioma. Su manual es un documento
invaluable para crear conciencia, con diez consejos que, de aplicarse, se
podría avanzar de manera sustancial en la equidad y el trato digno:
1. Siempre, siempre, siempre saluda a
una persona con discapacidad.
2. Pregunta si puedes saludar de
beso.
3. No sientan pena por la persona con
discapacidad. A veces la curiosidad les gana y no pueden dejar de mirarnos.
¿Les gustaría que al llegar a algún lugar todos los voltearan a ver con
extrañeza y siguieran viéndolos por el resto del tiempo? Pues a nosotros
tampoco nos gusta.
4. Da siempre una sonrisa amable.
5. No hables con nosotros como si fuéramos
niños que no entendemos nada.
6. No menciones tus emociones
respecto a lo difícil que debe ser mi vida.
7. Gestionen su vocabulario.
8. No me límites y permite que en la
medida de mis posibilidades yo haga las cosas.
9. ‘’Aquel que esté libre de pecado
que tire la primera piedra’’.
10. Ya pónganse las pilas y
convivamos todos como lo que somos: personas.
Diez preceptos sencillos, pero
indispensables. Sin embargo, me preocupa su futuro. En menos de una década
estará interesada en entrar al mercado laboral y hoy no existe una inclusión
real para las personas con discapacidad a pesar de que es una garantía
protegida desde la Constitución Federal hasta en múltiples leyes locales que,
como en otros temas, violencia de género, por ejemplo, no hay certeza de que al
estar en papel se cumpla.
Esta semana,
la organización Impunidad Cero presentó un informe sobre la situación de acceso
al mercado laboral de las personas con discapacidad y si per se el panorama de
trabajo en México está lleno de profundas desigualdades; aquellas personas con
discapacidad padecen una doble discriminación.
“Uno de los mayores obstáculos que
enfrentan las personas con discapacidad para ejercer su derecho al trabajo es
la existencia de prejuicios y estereotipos que no les permiten demostrar sus
potencialidades al ser segregados por las creencias que erróneamente se tienen
sobre ellos”, señala
el informe.
De acuerdo con esta investigación,
cuatro de cada 10 personas con discapacidad están en el mercado laboral; el
resto vive de “la ayuda” del gobierno.
Y de aquellos que trabajan, se les
paga menos por el mismo trabajo que alguien sin ninguna discapacidad. Una tercera parte menos sólo por una condición que no es una limitante
para que cumplan sus funciones. Y claro, incluso entre quienes tiene una
discapacidad y trabajan, también las mujeres son discriminadas: ganan la mitad
que sus pares varones.
En el México de desigualdades que nos
empeñamos en mantener, es urgente que aquello que ya se consiguió en leyes, se
lleve a cabo en la práctica. Hasta hoy, no he visto un solo candidato hablar de
estos temas que son, por mucho, más urgentes y que nos mostrarían una verdadera
intención de cambiar y avanzar.
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