El 2 de
diciembre de 2012, Jesús Zambrano
Grijalva colocó su mano sobre el documento que firmó junto con los dirigentes
del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN) y
el Presidente Enrique Peña Nieto. Eran tiempos de bonanza para el Partido de la
Revolución Democrática (PRD) y el inicio del Pacto por México que legitimaría
las reformas estructurales del nuevo Gobierno federal.
Casi seis años después en la sede
nacional del Sol Azteca sólo hay caras largas y el anuncio de que todos los
trabajadores de base serán dados de baja: desde el señor que atiende en la
recepción, el personal de limpieza, hasta los que se encargan de responder
solicitudes de transparencia. Todos, 193, más la mayoría del personal de
confianza serán liquidados.
“El partido tuvo sus buenos tiempos,
pero por ciertas personas que no diré nombre, vea a dónde llegamos. Un partido
con buenos cimientos que iba poco a poco y cuando iba a consolidarse lo
destruyen. Muchas personas vinieron a saquear al partido, lo vieron como una
minita de oro y ya se les acabó. Realmente a esas personas qué les perjudica:
se llevan dinero, pero uno que toda su vida fue honesto y que vivimos de
nuestro sueldo para sacar adelante a nuestras familias, ¿qué haremos?”, dice un
empleado de unos 60 años que labora en la sede nacional perredista de la Ciudad
de México desde su fundación y que pidió omitir su nombre.
Jesús Zambrano Grijalva, uno de los
principales líderes de la corriente Nueva Izquierda (NI) o “Los Chuchos”, ha
dicho en entrevistas que se prepara el nacimiento de un nuevo partido y la
extinción de una fuerza política que el 5 de mayo de 2019 cumplirá 30 años de
vida, pero que estará en la antesala de su muerte.
Y Manuel
Granados Covarrubias, dirigente nacional del partido, afirma en entrevista con SinEmbargo que el PRD ya no puede pagar los
salarios de sus trabajadores, que se quedarán sólo con tercio del personal de
confianza, despedirán a todos los sindicalizados y que se prevé realizar un
avalúo de los inmuebles del partido en la Ciudad de México para decidir su
venta. El Sol Azteca conservaría con un edificio en donde se concentrarían
todas las oficinas. Aún no se sabe cuál.
“A partir de agosto estamos pagando
una multa de 125 millones de pesos derivada del proceso electoral 2012, cuando
Andrés Manuel [López Obrador] fue candidato a la Presidencia de la República
por el PRD. No tendremos nosotros suficiencia presupuestal para estar pagando
salarios, eso sería irresponsable. Hoy tenemos suficiencia presupuestal para,
conforme lo marca la Ley, podamos liquidar a los trabajadores. No es un tema de
selección arbitraria, se va a liquidar a los sindicalizados. No vamos a
violentar los derechos de los trabajadores”, dice Granados Covarrubias.
El dirigente nacional asegura que
esta semana se decidirá el despido de personal de confianza.
“Ya se redujeron la totalidad de los
viáticos, nuestra realidad financiera a partir de enero será distinta: bajará
la prerrogativa al 5.25 por ciento de la elección nacional que tuvimos, lo que
hará inviable tener un partido político con el número de trabajadores actual,
cuando no habrá dinero disponible”, dice.
En agosto de
este año SinEmbargo entrevistó a Manuel Cifuentes Vargas, secretario de
Administración y Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD, quien adelantó lo que vendría para el partido
debido a su difícil situación económica y el programa de austeridad que se
preparaba para confeccionarse un “traje a la medida” de la nueva realidad, que
incluiría no sólo despidos, sino recortes en todos los rubros: viáticos,
telefonía, internet reembolsos y hasta las galletitas y el café.
Pero Cifuentes se quedó corto. En
aquella ocasión calculó que el recorte de plazas sería entre el 20 y 50 por
ciento del personal base-confianza que en total suman 510 plazas.
“Se tendrá que reducir a un tercio la
nómina del partido. No habrá ningún distingo hacia nadie; tendrán que tomarse
medidas puntuales. Hay muchos trabajadores del sindicato que ganan más que el
presidente: 60, 70 mil pesos”, dice Granados Covarrubias.
Sin embargo,
aunque Granados afirma que hay empleados
de base que ganan hasta 70 mil pesos, esta tarde el Sindicato rechazó las
declaraciones del dirigente y lo exhortó a hacer pública la nómina del
personal.
“Cabe señalar que el costo de la
nómina que maneja [Granados] de 16.5 millones, no es la cifra de la nómina de
los agremiados al SUTPRD. En el año 2017 era de 1 millón 974 mil 204.47
[pesos]. A la fecha desconocemos el monto total de esta, debido a la opacidad
del área de Finanzas y su negativa a proporcionarnos la información de cuántos
compañeros aceptaron irse en las últimas semanas y proponiéndoles una supuesta
recontratación si se sujetaban a dicho programa. Faltando a la verdad al
precisar que hay trabajadores del sindicato que ganan más de 60 mil pesos el
Dr. Granados, no tiene el dato preciso por lo que lo exhortamos a que presente
de manera pública las nóminas de todo el personal que labora en el partido”, precisa esta tarde el Sindicato a
través de un comunicado, luego de sostener una reunión con sus agremiados de
cuatro horas.
El motivo principal de la crisis asegura el
dirigente, es la multa que el PRD paga por el proceso electoral de 2012, cuyo
pago resultaría en el recorte del 50 por ciento de sus prerrogativas desde
agosto de este año.
El
Secretario de Finanzas del partido adelantó en agosto que para 2019 habría que
ajustarse aún más el cinturón, debido a las prerrogativas que recibirá como
resultado del descalabro electoral del 1 de julio. Incluso reveló que entre los
planes para hacer frente a la crisis estaba la posibilidad de vender sus seis inmuebles
y un terreno que tiene en la Ciudad de México y cambiar la sede de Benjamín
Franklin a Monterrey 50 [la sede original] en donde se concentrarían todas las
oficinas.
Dos meses después de aquellas
revelaciones, Manuel Granados confirma que hay planes para la venta de los
inmuebles después de un avalúo.
“Primero se tiene que hacer un avalúo
de los inmuebles para saber a cuánto ascendería el monto y qué esquema
estaríamos hablando, sobre todo ver qué es lo que convendría más: si comprar un
inmueble único o irnos a uno que ya tengamos y vender el resto, pero será
paulatinamente”,
explica.
La situación de los comités estatales
también es precaria. Principalmente el de la Ciudad de México, que recibía 70
millones de pesos por financiamiento y el Estado de México que percibía 75,
pues a partir de enero verán recortado su financiamiento sustancialmente por
los resultados del 1 de julio.
En los 10 estados donde el PRD perdió
el registro, para sobrevivir los dirigentes estatales tendrán que recurrir
“rifas y conciertos” para contar con un “ingreso modesto”, pero insuficiente.
DESPEDIRSE
DEL PRD Y EMPEZAR DE CERO.
En el café
ubicado enseguida de la sede nacional del PRD de Benjamín Franklin 84, hay
movimiento de entrada y salida de trabajadores del partido que se reúnen para
intercambiar posiciones sobre lo que está sucediendo.
Unos, hacen
llamadas y hablan sobre sus despidos. Otros
afirman que algunos líderes del Sindicato Unión de Trabajadores del Partido de
la Revolución Democrática (PRD) que ya renunciaron, los traicionaron; y unos
más cuchichean sobre la situación que ya venían venir, pero que se les hizo
oficial apenas el jueves pasado.
En el interior de las instalaciones
del partido el panorama es desolador: los trabajadores entran y salen a fumar a
la banqueta y los actuales líderes sindicales preparan una Asamblea General
para afinar detalles sobre los despidos.
En una de las oficinas una joven y un
hombre de unos 60 años están frente a sus escritorios. Ambos son trabajadores
de base que serán dados de baja: ella tiene 10 años trabajando para el PRD y él
más de 27.
SinEmbargo
realizó varias entrevistas a trabajadores de la sede nacional, los cuales
solicitaron omitir sus nombres, pero se cuenta con las grabaciones.
“Se realizó una reunión el jueves en
la noche, el CEN [Comité Ejecutivo Nacional] tomó esta decisión. Yo me enteré
de la Cámara de Diputaos; me hablaron y me dijeron que me iba a quedar sin
chamba porque liquidarían a todos los del sindicato que porque somos muy
flojos; y bueno no es que seamos flojos, los jefes no te ponen hacer nada,
porque hacen distinción entre los de base y los de confianza”, dice una joven
que empezó a trabajar para el partido cuando tenía 18 años.
Fue su primer trabajo y como madre
soltera de un niño, con el salario que gana en el Sol Azteca paga la
mensualidad de su casa y la manutención de su hijo.
“No sé qué haré. Tengo una carrera en
contaduría, pero al no tener experiencia no será fácil conseguir otro trabajo”, dice.
Del total de
los 193 sindicalizados, la joven calcula
que un 10 por ciento son menores de 30 años, mientras que la mayoría son
adultos de entre 40 y 60 años. Paulino Díaz, secretario de Comunicación del
Sindicato, estima que 50 por ciento de los trabajadores tienen más de 50 años.
En cuanto a
la liquidación, agrega, la realidad no
es como la cuentan. A los trabajadores que entraron al programa de retiro
voluntario se les liquidó sólo con 12 días por año trabajado, y no con 20 como
indica a ley.
“Yo considero que nos van a regatear
la liquidación. Cuando dicen que no hay dinero, es porque no te vas a ir bien
liquidada”, dice.
Pero al menos los trabajadores de base podrán
contar con sus tres meses de sueldo, pues los de confianza se irán casi en
ceros, dice una empleada que está en esa situación.
“A mí aún no me han dicho nada, pero
yo firmo contrato cada mes. Entré hace tres años y antes firmábamos contratos
trimestrales, pero desde las elecciones pasadas firmamos cada mes. A mí me
pueden decir este mes ‘muchas gracias’”, dice.
La empleada, que coordina una de las
oficinas, lamenta que los dirigentes del partido “no hayan sabido llevarlo” y
que hoy la fuerza política que representó a la izquierda en el país y que vivió
logros como gobernar durante varios sexenios a la capital del país, esté a
punto de extinguirse.
Manuel
Granados reconoce en entrevista que
están sobre la mesa varias opciones: desde reestructurar al partido, cambiarle
de nombre o fundar otro nuevo.
“Estamos en el proceso de análisis.
Hay una propuesta muy clara de reestructuración del partido, con nuevas reglas,
con un cambio generacional. Lo otro tiene que ver con la posibilidad de generar
un partido nuevo, pero eso lo definirán los órganos colegiados del partido”, dice.
El dirigente
perredista acepta que si prospera la
propuesta del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de recortar en
un 50 por ciento las prerrogativas a los partidos políticos, el PRD recibirá 15
millones de pesos a partir de enero.
“Financieramente seremos un partido
no competitivo a nivel nacional”, acepta.
Mientras en la sede nacional los
trabajadores se alistan para preparar sus maletas, dejar sus escritorios y
salir por la puerta principal que se encuentra abierta de par en par.
“Nos duele porque nos pega. Más uno
que tiene una edad avanzada y es difícil conseguir trabajo allá en la calle.
Nos tienen catalogados como revoltosos, chismosos a los perredistas. Lo que más
duele es que cuando iniciamos en el PRD nos agarraban en la calle los policías
por pegar propaganda, fue un sacrificio grande, hubo muchos muertos,
perredistas que dieron la vida por este partido”, dice un hombre de la tercera edad
antes de que su jefa le pida ir a traerle una taza de café.
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