Personal de la Comisión Federal para la Protección contra
Riesgos Sanitarios (Cofepris) de México
ocultó (retuvo) “dolosamente” expedientes de solicitud de registro de
medicamentos y dispositivos médicos de 2015 a 2018, afirmó hoy a Efe el titular
de la dependencia, Julio Sánchez y Tépoz.
Durante este periodo estuvieron
retenidas 1, 675 solicitudes de multinacionales farmacéuticas para la venta de
medicamentos y dispositivos dirigidos a “múltiples enfermedades”, incluidas las
crónicas no transmisibles como el cáncer o la diabetes, siendo esta última la
principal causa de muerte del país.
“Un retraso en las
autoridades sanitarias tiene necesariamente efectos negativos en la salud”, reconoció el funcionario público, señalando como máximo responsable de estas
irregularidades al ex comisionado de Autorización Sanitaria de la institución,
Juan Carlos Gallaga Solórzano.
El pasado abril, el
directivo abandonó la institución a raíz de estas y otras irregularidades en su
gestión y el caso arrastró consigo a numerosos colaboradores dentro de la
entidad pública, quienes conformaban una red que participaba en la ocultación
de los registros.
“Hay que decir que esto
es irregular, ilegal. Nosotros lo combatimos y yo lo señalé. Por eso se tomaron
decisiones contra funcionarios públicos como Juan Carlos Gallaga, porque si
retrasa voluntaria y dolosamente procedimientos, claramente eso va en contra de
la salud de un país”,
expuso Sánchez y Tépoz.
Aunque aseguró
desconocer qué beneficio sacaban Gallaga y sus colaboradores, señaló como “evidente
que estaban escondiendo expedientes y aprobando de manera rápida otros”.
Una acta de hechos de la auditoría que realizó la dependencia
a la que tuvo acceso Efe señala que a
partir de testimonios del personal de la institución que de esos mil 675 expedientes
faltaron por encontrar 600 a la salida de Gallaga, de los cuales 474 habían
sido retenidos por el personal dictaminador de las solicitudes.
Gran parte de los 126
restantes fueron encontrados luego de una búsqueda exhaustiva en el Centro
Integral de Servicios (CIS), así como en la Coordinación del Archivo de la
Cofepris. Cuarenta y cuatro se encontraban en el área de entregas del CIS y,
por distintas causas, no se habían capturado en los sistemas de información de
Cofrepris, y 37 siguen sin ser hallados.
En la inspección de la Coordinación de Archivo se confirmó que la Subdirección Ejecutiva
de Salud y Dispositivos Médicos (SESSDM) resguardaba en el sótano del inmueble
de la Cofepris cajas con más de mil expedientes que nunca habían sido
declarados por el personal de la subdirección.
Cuando se identificaron
todos los expedientes ocultos, los trámites fueron liberados y se entregaron a
los solicitantes.
Con respecto a esto, Sánchez y Tépoz indicó que “la reacción
de las farmacéuticas fue de total agradecimiento”.
Las compañías Bayer,
Novartis o Roche son algunas de las afectadas según el registro de los
expedientes al que tuvo acceso Efe.
El director de acceso y asuntos corporativos de Roche México
-una de las farmacéuticas que tuvo expedientes retenidos- Jorge Tanaka, dijo a Efe que hubo “pequeños retrasos” en
el registro, pero no brindó precisiones al respecto.
Según Sánchez y Tépoz, estas
solicitudes de registro tienen un tiempo de resolución promedio de seis meses o
menos dependiendo del medicamento. En el caso de los dispositivos médicos, el
tiempo es de aproximadamente tres meses.
En esta ocasión, la
situación se postergó durante años, lo que supone un rezago en términos de
salud pública para millones de mexicanos a quienes se les dificultó el acceso a
medicamentos para enfermedades de importancia nacional.
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