Sanjuana Martínez.
México es el paraíso de
los banqueros. Lo sabemos hace muchos años, lo padecemos y lo sufrimos nosotros
los consumidores, porque ese paraíso cubierto de miles de millones de pesos en ganancias
está sustentado en un robo legal.
Ningún banco extranjero
obtiene tantas ganancias como en sus operaciones en México. Los mismos banqueros lo dicen con
orgullo: en ninguna parte del mundo se
gana como en este país, gracias a las altas, desmedidas, infames y enormes
comisiones.
De hecho, México ocupa el tercer lugar en cobro de comisiones
bancarias en América Latina y gracias a eso, obtienen el 30 por ciento de sus
ingresos totales.
El año pasado, los
banqueros se llevaron por concepto de comisiones, la módica cantidad de 75 mil
103 millones de pesos. Claro, con los 35 conceptos de comisión y las cinco mil
310 comisiones específicas por diversos productos y servicios, no es de
extrañar que los banqueros se llenen sus bolsas a costa nuestra.
Por supuesto que estas
ganancias, en sus países de origen no las tienen.
Por ejemplo, BBVA
Bancomer obtiene en México el porcentaje del 36 por ciento en comisiones,
mientras en España es sólo el 18 por ciento. Lo mismo pasa con el HSBC que en
nuestro país se sirve con cuchara grande y se lleva un 33 por ciento en comisiones,
mientras en Inglaterra es sólo el 25 por ciento.
Igualmente, con
Scotiabank que en México cobra el 18 por ciento, pero en Canadá es el 14 por
ciento o Citibanamex que cobra el 33 por ciento y en Estados Unidos el 18 o el
más escandaloso, el caso de Santander que obtiene el 38 por ciento y en España
le permiten sólo el 20 por ciento en cobro de comisiones.
¿Por qué los banqueros fueron adquiriendo cada día más
privilegios? Porque encontraron
cómplices en los Gobiernos del PRI y del PAN. Sólo hay que recordar como en
2008, el costo de las tarjetas de crédito subió un 113.40 por ciento y los 13
principales bancos cobraron un interés promedio de casi el 70 por ciento.
Las comisiones e
intereses que se cobran en las tarjetas de crédito son realmente infames,
algunas superan el 80 por ciento, aunque oficialmente se ubican entre el 24.5 y el 63.5 por
ciento anual la tasa que los bancos cobran a los usuarios del plástico, de
acuerdo al Banco de México.
Cualquier consumidor
con tarjeta de crédito conoce el calvario que significa pagar intereses tan
alto que superan la propia deuda. Millones de mexicanos pagan el mínimo durante
dos, cinco, diez, quince años, y jamás bajarán sus deudas, porque el banco
seguirá llevando un alto porcentaje en comisiones y cobros intereses infames.
Por tanto, no es de
extrañar que los mexicanos deban más de un billón de pesos al banco. Ni que 40
millones de pesos hicieran compras durante el año pasado con tarjetas de
crédito por casi 31 mil millones de pesos.
Con los paupérrimos
salarios, no es de extrañar que se eche mano de las tarjetas para poder
terminar la quincena o el mes. Son muchos los mexicanos que compran comida con
la tarjeta, que además la usan para pagar los altos servicios básicos.
Y es un círculo
vicioso. Frente a las carretillas de millones de pesos que se llevan los
banqueros, hay millones de mexicanos que se endeudan más de lo que ganan. Tal
vez por eso, el nivel de endeudamiento de los mexicanos asciende a más de 136
mil pesos, mientras el ingreso mensual promedio es de apenas 14 mil pesos. Eso
quiere decir que los mexicanos deberían trabajar un año para poder pagar sus
deudas y otro tanto para pagar los intereses generados cada mes.
Claro, los banqueros
aseguran que el problema es que los mexicanos no sabemos utilizar las tarjetas
de crédito, ni sabemos cómo se calcula los intereses, ni porque los están
pagando.
En realidad, el
problema es que los estados de cuenta que envían los bancos de las tarjetas de
crédito están hechos con esa finalidad. Lo único que está claro es que cada vez
al hacer el pago mínimo, se pagan más intereses y que la deuda solo disminuye
muy poco. Según Banxico, de los 7.7 millones de tarjetas de crédito que manejan
los mexicanos, solamente el 16 por ciento conoce como se calculan los intereses
en sus estados de cuenta.
Y en esto, los
banqueros también salen ganando, porque mientras en México nos cobran entre 25
y 70 por ciento en tasas de interés en tarjetas de crédito, en Estados Unidos
esas tasas rondan entre el 10 y 15 por ciento, al igual que en Europa.
La simulación, el
engaño, la falta de información son estrategias utilizadas por los bancos en la
compra a meses sin intereses, una auténtica falacia en muchos casos. Todo
frente a la atenta mirada de las autoridades financieras de nuestro país.
Pero al final, siempre
es el mexicano el que tiene la culpa y todo por no saber usar las tarjetas de
crédito. Y obvio, en la mayoría de las familias siempre habrá alguien que haya
cometido el más grande “error financiero” al endeudarse con una tarjeta de
crédito, un verdadero dolor de cabeza.
Con estos números en
ganancias, es obvio que los banqueros y empresarios se hayan manifestado en
contra de la propuesta del grupo de Morena en el Senado de eliminar algunas
comisiones bancarias.
Obvio, los señores
banqueros quieren seguir atracando a los mexicanos. Las comisiones de los
bancos son legales, pero son un auténtico robo. Los banqueros se convierten de
esta manera en ladrones de cuello blanco con comisiones por las consultas de
saldos en ventanilla, por reposición de tarjetas bancarias en caso de robo o
extravío, por aclaraciones improcedentes de estados de cuenta, por las
disposiciones de crédito en efectivo, por mantenimiento de saldo mínimo, por
anualidad de tarjetas de crédito, por transferencias exitosas o no, por
emisiones de estado de cuenta adicional o por aclaraciones improcedentes de
estados de cuenta.
Urge desaparecer los
privilegios de unos pocos, para dar paso al bienestar de la mayoría. Los
banqueros en México se han convertido en vulgares usureros.
Habría que recordarles
a Bertolt Brecht, quien sostenía que es más delito crear un banco que robarlo.
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