Javier Risco.
La historia
es increíble. En el terreno de la salud
es donde más duele el engaño y la corrupción. Ayer, la periodista Dulce Soto
publicó en portada de Reforma la historia de cómo el gobierno mexicano ha
gastado millones de pesos en un proyecto para producir vacunas contra la
influenza después de la epidemia del 2009, y el resultado es grosero: en cerca
de una década el gobierno no ha producido ni una sola, aunque ha gastado
millones.
Trataré de
explicar el laberinto de engaños descubiertos por la Auditoría Superior de la
Federación, aquí la historia:
1) Después de la epidemia de influenza en
2009, el gobierno mexicano decidió producir la vacuna en el país porque, en
teoría, eso le reduciría costos en caso de que el problema volviera a
presentarse.
2) Laboratorios de Biológicos y Reactivos de
México (Birmex) –empresa de propiedad mayoritariamente estatal– adquirió una
planta por 237.2 millones de pesos e invirtió 720.1 millones más en remodelarla
y equiparla, gastando en total 957.3 millones de pesos.
3) Seis años después, en septiembre de 2015,
para iniciar la producción de vacunas se firmó un contrato de Asociación
Público Privada en el que el desarrollador se comprometió a terminar la planta,
con una inversión de 824.3 mdp.
4) Birmex entregó en comodato, por 15 años, la
planta y su equipamiento, además de que se comprometió a adquirir la producción
de un total de 533 millones de dosis de vacunas, durante 15 años también.
5) Sin
embargo, al realizar una revisión a la
empresa en 2017, la ASF identificó que la planta no tiene la capacidad óptima
para soportar las cargas de las instalaciones del proyecto APP, por lo que se
acordó demolerla y construir una nueva planta, con un costo de 3 mil 41
millones de pesos a cargo del desarrollador del proyecto.
¿Cómo se sostiene un engaño durante
dos sexenios? ¿Quién se encarga de darle seguimiento a un proyecto tan
relevante como la construcción de una fábrica de vacunas de influenza? ¿Por qué
nos enteramos nueve años después de su fracaso?
Un sistema podrido basado en la
improvisación nos ha llevado a conocer historias trágicas como esta, y ojalá
sólo se tratara de improvisación y no de la constante de los últimos años, que
es la consolidación de un desvío, que desde un inicio sólo tuvo el objetivo de
hacer millonarios a unos cuantos.
La crisis de
influenza, que está por cumplir una década, costó la vida de mil 172 personas,
el contagio de más de 70 mil y la parálisis social y económica por semanas del
país, y aun así el gobierno decidió que
era una ventana de oportunidad para continuar con el abuso. Y ya no se trata de
un partido con una marca que se ha convertido en sinónimo de corrupción, porque
este caso abarca dos administraciones de dos partidos distintos que abusaron
porque en México se puede, porque se simula un contrato, se paga por él y
después nadie cumple. ¿Y si la pandemia se hubiera repetido? No hemos entendido
que estos abusos cuestan vidas.
En enero de
2017, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares afirmó que durante el gobierno de su antecesor Javier Duarte, la
Secretaría de Salud aplicaba “quimioterapias falsas” a niños enfermos de
cáncer. Aunque no se pudo comprobar que efectivamente fueran aplicadas a niños
estas “quimioterapias falsas”, sí destapó la precariedad de los servicios de
salud veracruzanos, no había presupuesto suficiente para los pacientes con
cáncer y el desvío en el sexenio de Duarte en el sector salud fue escandaloso.
¿Cuántos estados tienen problemas
similares? Ahí están los hospitales sin funcionar de Chiapas, o el de Alta
Especialidad de Zumpango que tiene una subocupación. Más los miles de casos que
no nos enteramos aún.
¿No nos debería de indignar de la
misma manera este proyecto fallido de salud, este engaño que ya nos ha costado
cientos de millones de pesos?
Ayer mismo,
Natalia Vitela reportaba también para
Reforma sobre las miles de quejas por mala atención hospitalaria que recibe la
Secretaría de Salud: 80 por ciento de las 39 mil ingresadas.
¿Qué tragedia vamos a esperar que
suceda para que casos como estos se vuelvan escándalos que ocupen espacios en
la agenda prioritaria de nuestros políticos?
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