La Policía de la Ciudad
de México es la que registra la tasa más alta de actos de corrupción: 179 por
cada mil elementos. Sus agentes reportaron 4 mil 467 casos durante el desempeño
de sus funciones en 2017, de acuerdo con la Primera Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación
Profesional Policial (ENECAP), realizada por el Instituto Nacional de Geografía
y Estadística (Inegi).
En 2017, los agentes
de la Policía capitalina reportaron 3 mil 235 casos de sobornos por ciudadanos;
mil 220 extorsiones por compañeros o superiores, y 13 casos de sobornos por
personal de la corporación. Esto se traduce así: que no sólo los jefes exigen
pagos a policías (de acuerdo con el reporte) en tasas mayores a las de todas
las entidades del país: también los ciudadanos ofrecen dinero como en ningún
lugar de México. Le sigue Coahuila, con 3 mil 580 actos de corrupción durante
el desempeño de sus funciones en 2017; lo que significa una tasa de 127 por
cada mil elementos. En tercer lugar se encuentra Querétaro, con 3 mil 441
casos, y una tasa de 116 por cada mil.
PERFIL DEL POLICÍA.
De acuerdo con los datos del INEGI, en 2017 se estima que había al menos 384.9 mil
elementos de la Policía a nivel nacional. De ellos, el 79.1 por ciento es
hombres y el 20.9 por ciento, mujer. Lo que significa que por cada diez
agentes, dos eran mujeres.
Además, el 58 por
ciento del total de los policías mexicanos tenía 39 años o menos.
La mayor parte del
cuerpo policíaco, el 76.1 por ciento, está adscrito a las policías Preventivas
Estatal o Municipal; 13.5 por ciento, a la Policía Estatal ministerial; 9.5 por
ciento, a la Federal; y 0.9 por ciento a la Policía Federal Ministerial.
Más de la mitad de los policías del país, el 55.1 por ciento, tenía estudios de nivel
medio superior; el 21.8 por ciento contaba con educación básica; y el 23 por
ciento con educación superior. En promedio, los policías contaban con 12.7 años
de escolaridad.
SUS SALARIOS.
La encuesta detalla que ese año el 96.3 por ciento de los agentes tuvieron dinero suficiente para
comprar comida diaria; el 89 por ciento también tuvo para la renta de su casa;
el 74.1 por ciento para medicinas y atención médica; y el 72.1 por ciento para
comprar ropa y calzado.
Por otra parte, sólo
el 33.6 por ciento de los agentes reportó tener dinero suficiente para el
ahorro; y 47.7 por ciento, para ocio y esparcimiento.
Los datos arrojan además que el 25.9 por ciento de los uniformados tuvo que desarrollar otra
actividad para complementar sus ingresos económicos.
La mayoría de los policías, el 74.4 por ciento, no tenía experiencia previa cuando fueron
contratados; sólo el 25.6 por ciento sí tenía, la mayoría en seguridad privada
y el Ejército.
También, la mayoría de
ellos, 36.5 por ciento, ingresó a las diversas corporaciones por necesidad
económica o desempleo; el 30.6 por ciento, porque le llamó la atención; y sólo
el 1.4 por ciento, por vocación.
POLICÍAS CON OBESIDAD E IRRITABILIDAD.
En el país, el 79.4
por ciento de los policías tuvo algún grado de sobrepeso y obesidad durante
2017, según su Índice de Masa Corporal. Muchos de ellos reportaron que el
sobrepeso es una enfermedad derivada de sus actividades laborales.
Además, de acuerdo con la encuesta, se estima que un 18.6 por ciento de los elementos padecía alguna
enfermedad crónica (hipertensión arterial, diabetes, estrés crónico,
enfermedades del corazón y enfermedades pulmonares).
Mientras, más de la
mitad de los agentes, el 53 por ciento, sufría de alguna afectación en su salud
derivada por sus actividades laborales, principalmente el aumento o disminución
de peso.
Otras enfermedades que
se reportaron son: irritabilidad o enojo, problemas estomacales, falta de
apetito, estrés, problemas cardiovasculares, fracturas, problemas
respiratorios, alteraciones del habla o del oído, impulsividad o falta de
control, parálisis o pérdida de sensibilidad y depresión.
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