La defensa
legal del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera acusó de narco-corrupción al presidente Enrique Peña Nieto, a su
antecesor, Felipe Calderón, a todo el gobierno de México y a las agencias
federales de Estados Unidos como la DEA.
“Todo el gobierno de México, hasta el
actual presidente (Peña Nieto) y el anterior (Calderón), reciben cientos de
millones de dólares del narcotráfico”, declaró Jeffrey Lichtman, integrante del equipo de abogados
de “El Chapo” Guzmán, al iniciar la presentación de argumentos en el juicio del
narcotraficante mexicano ante la Corte Federal del Distrito Este, en Brooklyn,
Nueva York.
Para abundar
en su afirmación y en defensa de su cliente, al cual el gobierno de Estados
Unidos identifica y acusa como criminal número uno y el más peligroso del
crimen organizado, Litchman indicó que
el encargado de corromper a las autoridades de México a todos los niveles es
Ismael “El Mayo” Zambada García.
“El gobierno
de Estados Unidos sólo pretende que busca capturar a ‘El Mayo’ (…) la DEA
permite que los capos del droga funcionen, obstruye la justicia y la paga a
otros (como informantes)”, acotó el abogado, dirigiéndose al jurado respecto a lo
que demostrará durante el proceso para desmentir los cargos que el Departamento
de Justicia le imputa al narcotraficante mexicano más famoso en el mundo
entero.
El equipo de
la defensa de El Chapo, integrado por cuatro abogados que encabeza Eduardo Balarezo,
apuntó que la Administración Federal Antidrogas de Estados Unidos (DEA) creó un
mito respecto a las actividades criminales del mexicano nacido en La Tuna,
Sinaloa.
“Ni siquiera es el gran capo de las
drogas de México, el verdadero capo tiene 70 años, lleva 40 años de carrera
criminal y se llama Ismael ‘El Mayo’ Zambada García”, enfatizo Litchman en la sala de la
Corte en Brooklyn bajo la tutela del juez federal Brian Cogan.
Estados
Unidos acusa a Guzmán de 11 delitos federales, que van desde narcotráfico,
lavado de dinero y portación de armas ilegales.
Al arranque
del juicio, la defensa de quien fuera líder de una de las fracciones del Cártel
de Sinaloa argumentó que existe otra
parte de la historia que oculta el gobierno de Estados Unidos en concordancia
con el de México.
En este
sentido, Litchman explicó al jurado que
los gobiernos federales de estos dos países se coluden para exagerar las
acusaciones contra su cliente por defender los intereses criminales de ‘El
Mayo’ Zambada.
“Lo que les estoy diciendo”, subrayó
el abogado hablándole directamente el jurado, “viene directamente de los
testigos que la parte acusadora usará para acusar falsamente a mi cliente,
quienes todos los días mienten y cometen delitos; no pueden confiar en que los
testigos del gobierno digan la verdad”, subrayó el abogado de Guzmán Loera.
La versión
de la defensa, para anular a la del Departamento de Justicia que acusa al
narcotraficante mexicano, establece que
es imposible pensar que su cliente sea el gran criminal y el más peligroso del
mundo, cuando desde 1993 hasta el 2017 se ha mantenido huyendo de la justicia o
en prisión.
En este
sentido le pidió al jurado que
reflexionara en el hecho de que mientras su cliente era perseguido por la
justicia estadunidense y mexicana, cómo era posible que el Cártel de Sinaloa
continuara siendo la organización que más drogas exportaba y exporta al mercado
estadunidense.
“Es falso, no es verdad (…) es un
mito y una leyenda creada por la DEA”, insistió el abogado estadunidense, descalificando a los testigos que presentará el Departamento de
Justicia durante el juicio que el mismo juez declaró que será largo y tedioso.
Los testigos de la parte acusada son
narcotraficantes mexicanos, hondureños y colombianos que en algún momento de la
historia criminal de Guzmán Loera fueron sus socios, lugartenientes, sicarios o
enemigos integrantes de otros cárteles. A estos testigos protegidos por el
gobierno de Estados Unidos, el Departamento de Justicia los utilizará para
intentar demostrar la culpabilidad de “El Chapo” en los delitos federales que
le imputan, a cambio de privilegios como reducirles las sentencias o cargos que
enfrentan en la Unión Americana, donde han sido extraditados, para darles una
nueva identidad.
“No los quiero espantar”, dijo al
jurado Litcham, “pero a estos testigos el gobierno les dará visa para quedarse
a vivir entre nosotros o les reducirá sus sentencias para que un día se queden
a vivir entre nosotros”.
De los testigos que serán
interrogados a lo largo del juicio –que algunas calculan que durará
posiblemente hasta cuatro meses–, los abogados de “El Chapo” enfatizaron que
muchos, además de narcotraficantes, son asesinos o secuestradores confesos.
Al inicio de
la presentación de los argumentos de la defensa, Litchman aseguró que su
cliente proviene de una familia muy humilde y campesina, que siendo niño vendía
frutas y verduras en su pueblo, pero que en La Tuna, la siembra de amapola y
mariguana es otro modo de vida para salir de la pobreza y sobrevivir.
Según el
abogado, la mala fortuna de “El Chapo” y
el contubernio entre el gobierno de Estados Unidos y el de México comenzó el 24
de mayo de 1993 en el aeropuerto de Guadalajara, Jalisco, con el asesinato del
cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.
Litchman,
quien fue interrumpido en dos ocasiones por el juez Cogan cuando hacía la
narrativa del asesinato del cardenal para que se concentrara en sus argumento
de la defensa, dijo que es falsa la
versión del gobierno mexicano de que el Cártel de Tijuana, de los Arellano
Félix, confundió al cardenal con su cliente.
“Querían un chivo expiatorio”, agregó el abogado del
narcotraficante.
A la
audiencia Guzmán Loera llegó sin bigote y ataviado con un traje azul y una
corbata a rayas. La sesión –suspendida durante cinco horas por el remplazo de
dos de los integrantes del jurado– fue atestiguada por un más de un centenar de
reporteros que tuvieron que ser repartidos en dos salas, y quienes dentro de la
corte quedaron encerrados e incomunicados desde la mañana hasta la tarde, por
cuestiones de seguridad.
Al entrar a
la sala, “El Chapo” saludó con la mano a su esposa Emma coronel, quien llegó
vestida de negro y se sentó entre los pocos civiles que se desmañanaron para
poder asistir a la histórica sesión.
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