martes, 19 de marzo de 2019

Reforma fiscal contra inequidad.


Georgina Morett.

Años de hablar de seguridad social, al menos desde 1940, y de recursos cuantiosos para mitigar la pobreza, la marginación y la desigualdad, en 2018 más de seis mil 600 programas sociales y el resultado: 53.4 millones de pobres.

El 2019 con la cuarta transformación marca una diferencia, nuevos programas sociales en los que se privilegian los apoyos económicos que se entregan directamente a la gente; para Mario Luis Fuentes, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo, estas ayudas resuelven de inmediato las condiciones de urgencia en la vida de muchas personas.

Quién fue director del IMSS y del DIF en los sexenios priistas considera que la propuesta social del presidente Andrés Manuel López Obrador es un gran paso para la situación en la que viven 100 millones de mexicanos, y que puede ser el sustento de su enorme popularidad.

Especialista en temas sociales, Fuentes Alcalá observa la propuesta social del actual gobierno y señala que muchos de los nuevos programas, como el de becas o aumentar la pensión de los adultos mayores, son una respuesta inmediata a la terrible situación que se vive en el país, con una población que vive en una extrema desprotección.

Estos apoyos económicos son, para el especialista, el acceso a algo indispensable debido a las enormes privaciones, ya que la gente se debate entre comprar un artículo de primera necesidad, como un medicamento o comida suficiente.

Tras reconocer que los programas que conocemos hasta hoy no han servido para sacar a la población de la pobreza y mucho menos para tener una sociedad más equitativa, Mario Luis Fuentes asegura que López Obrador es un presidente que vibra socialmente y que tiene interiorizada la injusticia social.

Sin embargo, considera que estos programas no serán suficientes si no se logra la articulación del sistema de bienestar y si no llevas a cabo una reforma hacendaria que genere mayor equidad en el país.

A pesar de manifestar que poquito más de dinero significa mucho cuando la población vive en esos grados de miseria, el especialista en temas sociales señala que si no se logra un crecimiento mucho mayor al 2 por ciento anual, de nada servirán los recursos que se entreguen a los beneficiarios, ya que no se crean los empleos que se necesitan y la gente no sale de la miseria.

Optimista con las nuevas propuestas, también reconoce que si no se logran abatir los niveles de violencia, estos programas sociales tampoco serán suficientes y no sólo se trata del crimen organizado, sino de los fuertes grados de agresión que se viven en las familias.

Las violaciones a niñas y mujeres en el propio hogar, así como la violencia impiden romper con la miseria.

Todavía no le queda claro cómo se vincularán estos programas sociales en el nuevo gobierno, ni qué dependencia será la responsable de enlazarlos, si será la Secretaría de Bienestar o la coordinación de delegados.

Reconoce que el gobierno no ha informado al respecto, por lo que espera que con el Plan Nacional de Desarrollo quede clara la nueva política social, que requiere obligatoriamente de una reforma fiscal si se quiere reducir la inequidad, porque de lo contrario los programas sólo servirán como un dinero extra para mitigar la urgencia.

Apenas estamos en el inicio del sexenio, vislumbramos cambios que no llevan mayores explicaciones, algunos confían en que sean los primeros pasos para una política social más exitosa, otros consideran que se utilizarán para comprar voluntades.

79 años de programas sociales y la pobreza es una de las constantes más inamovibles en nuestro país, la apuesta está en el aire.

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