Salvador
Camarena.
Vista con otra
óptica, la cancelación de la reunión México-Alemania sobre políticas
energéticas, que se iba a llevar a cabo hoy martes, es una buena noticia.
Porque como
están las cosas, lo importante es que la imagen de Petróleos Mexicanos en el
exterior no se deteriore. A Pemex y a la política energética les urge enviar al
mundo mensajes que disipen las dudas sobre la viabilidad financiera de la
empresa y de lo que el gobierno de López Obrador quiere hacer con ella y con la
CFE. Y una reunión de Rocío Nahle, o su equipo, con funcionarios alemanes
podría ser un riesgo enorme. Qué tal si lograran justo lo opuesto: sembrar más
dudas.
En este
caso, entonces, más vale que critiquen al gobierno por lo que no dijo en ese
foro, antes que por lo que dijo. Gracias Rocío, por tu prudencia.
Pero como ya
se sabe que la tranquilidad, como la felicidad, son un bien de naturaleza
efímera, ayer surgieron nuevos motivos de preocupación. Y Nahle parece que en
esta ocasión no quiso cuidar ya no digamos a México, qué va, ni siquiera a su
jefe, que no es otro que el presidente de la República Andrés Manuel López
Obrador.
Rocío Nahle,
secretaria de Energía, hizo que ayer su jefe asumiera un compromiso público de
algo que, salvo ella, quién sabe quién más se crea: que una refinería se puede
hacer en tres años y que costará 8 mil millones de dólares y ni un centavo más.
Tanto le
confía AMLO a Nahle, que en su conferencia de ayer en la mañana, el Presidente
recordó que por casos de corrupción ligados a grandes obras (Odebrecht) han
caído presidentes en América Latina, y que por eso en el caso de la refinería
“es muy importante cuidar qué tipo de empresa va a realizar la obra, porque si
nos equivocamos en eso se perjudica a la nación, en primer lugar; pero también
se perjudica nuestro proyecto (…) Imagínense si no cuidamos qué empresas van a
construir la refinería de Dos Bocas y en vez de que nos cueste ocho mil
millones de dólares pasa como otras obras que, ya no voy a mencionar, costaron
el doble o el triple, pero no sólo eso, que en vez de estar en tres años no se
termine en el sexenio”.
Así que sólo
resta saber cuál es la elegida de las cuatro empresas invitadas a hacer el
milagro de encabezar un proyecto que en 3 años justitos, y ni un centavo más de
8 mil millones de dólares, haga en Dos Bocas, Tabasco, una refinería de pe a
pa.
Digo milagro
porque circulan versiones de que incluso dentro del gobierno hay quien ya
advirtió que ni esos tiempos ni ese monto son posibles, pero que Nahle no le
quiso comentar ese pequeño detalle a su jefe, pasándole la papa caliente a
Octavio Romero, director de la petrolera.
Además, esos
tres años comenzarían en 2020, cuando se pueda hacer uso de presupuesto para
ello. Y a lo mejor ahí está oculto el patriotismo de Nahle, que hoy estaría
ganando tiempo para, llegado el plazo fatal, quitarle la venda de los ojos a
Andrés Manuel y desengañarlo.
Qué bueno
contar con Nahle, que seguro en su momento le dirá a AMLO que lo de Dos Bocas
no va porque costaría (mucho) más y tomaría (mucho) más tiempo. Corrección que
sería una gran noticia de Pemex para el mundo. Gracias Rocío, qué lista, qué
haríamos sin ti y tu forma de cuidar a tu jefe. Qué suerte que seas secretaria
de Energía.
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