Por Sanjuana
Martínez.
Hay diferencias. En todos los rubros
del quehacer cotidiano, hay gente que hace bien su trabajo y otros que no, hay
organizaciones que cumplen con su deber y otros que traicionan sus principios.
No toda la sociedad civil hace bien su trabajo.
El actual debate sobre la decisión
del Gobierno de entregar los apoyos sociales a los ciudadanos y no a
intermediarios agrupados en asociaciones civiles, fundaciones, sindicatos,
movimientos y otras formas de organizaciones dedicadas a la atención de
víctimas o a la filantropía, ha generado una serie de cuestionamientos que
ameritan ser revisados.
Primero, habrá que señalar que en México existen 40
mil organizaciones de la sociedad civil (OSC) que reciben anualmente más de 4
mil millones de pesos del presupuesto federal. ¿Cuántas de ellas incurren en
corrupción? ¿Cuántas cumplen cabalmente con su función?
La opacidad y la falta de rendición
de cuentas afecta a este tipo de organizaciones. Dudar de su eficacia y
decencia se considera un anatema. Hay líderes de la sociedad civil envueltos en
la bandera de heroicidad que no permiten el mínimo cuestionamiento sobre su
trabajo. Son dueños y señores de las causas. Algunos incluso, se vuelven más
importantes que las víctimas que dicen defender.
Conozco extraordinarios
“derechohumanistas”, gente realmente comprometida con la sociedad civil,
honrados, éticos, maravillosos seres humanos dedicados a rescatar y cuidar a
otros.
Pero también conozco “derechohumanistas” que han
encontrado en la actividad de la sociedad civil, un modus vivendi que les
permite adquirir un nivel que difícilmente les otorgaría otro tipo de trabajo.
Este tipo de “derechohumanistas” utilizan las subvenciones y los presupuestos
también para su beneficio propio. Algunos viven sólo de eso y viven muy bien.
Hay algunos incluso que mezclan las cuentas bancarias personales y las de sus
asociaciones o fundaciones bajo el argumento de la “discrecionalidad”. Un
auténtico desorden presupuestal que nadie se atreve a cuestionar, vigilar ni
mucho menos auditar.
Cuestionar a este tipo de
derechoshuanistas, es arriesgarse a parecer un ingrato, porque se supone que
son ellos los que salvan al mundo y a la humanidad y nadie tiene derecho a
atreverse tan sólo a dudarlo. A la turbiedad de sus cuentas presupuestales hay
que añadir su poca o nula efectividad en su cometido.
Igualmente sucede con algunas
asociaciones civiles. Conozco a OSC que cumplen cabalmente con su objetivo. Sus
directores y trabajadores se dejan la piel en favor de los demás. Pero también conozco
asociaciones civiles que se apropian de las víctimas para obtener mayor número
de ingresos, presupuestos y subvenciones. Es un círculo vicioso que no cierra,
una forma de operar, cubierta con la nebulosa de altruismo y también la sombra
de la corrupción.
Tal vez por eso, el
Gobierno actual ha tomado las riendas del destino de estos presupuestos. La
solicitud de información al Sistema de Administración Tributaria (SAT) que ha
hecho con base en una auditoría fiscal federal para que realizar una investigación
contable sobre este tipo de asociaciones de la sociedad civil llamadas “no
lucrativas”, ha arrojado verdaderas sorpresas, relacionadas con organizaciones
presididas por el empresario Claudio X. González Guajardo.
Destacan las
asociaciones siguientes: “Unión de
Empresarios para la Tecnología de la Educación (UNETE), A.C. y la “Unión de
Empresarios para la Tecnología de la Educación (UNETE) I.A.P., cuyos donantes
han sido gobiernos estatales y municipales de estados como Puebla, Chiapas o
Guerrero e instituciones como Pemex, SEP y la Lotería Nacional.
Peor aún, la información del SAT desvela que
Claudio X. González Guajardo con “Mexicanos Primero, Visión 2030, A.C.” ha
recibido en concepto de “honorarios”, casi 10 millones de pesos en dos años del
periodo comprendido entre 2013 y 2015.
El Sr.
González recibió como ingreso promedio
mensual 383 mil 519.65 pesos de otra organización de la sociedad civil:
“Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad, A.C.”, durante 2016, lo que da un
total de 4 millones 602 mil 235.86 pesos en un año. Pero eso no es todo. Sus
ingresos producto del erario y otros “donativos” son más, según esta
información, porque sumados a los 3.3 millones e pesos percibidos de “Mexicanos
Primero, Visión 2030, A.C.” dan un total de 7 millones 902 mil 235.86 pesos al
año, es decir, un promedio mensual de 658 mil 519.65 pesos. De acuerdo a estos
números, el Señor Claudio X estaría recibiendo presuntamente 1 millón 317 mil
039.3 pesos al mes, es decir más de 15 millones de pesos anuales.
Y como
dicen: por una, la llevan todas. Es
evidente que la corrupción que ha dañado al propio sistema político, también ha
alcanzado a las organizaciones de la sociedad civil que se han convertido en
mecanismos para tener el flujo de recursos que a veces no llegan a la gente.
Evidentemente,
esto afecta a miles de personas que han
sido beneficiadas por este mecanismo, no sólo sus directores y líderes, sino
personas de a pie que se verán afectadas en lo inmediato, como mujeres, niños o
personas de la tercera edad.
La estrategia del Gobierno de darle
el recurso a los ciudadanos sin intermediarios ha molestado a muchos
evidentemente. Tal vez, no sea la solución definitiva, pero si la momentánea
para revisar los excesos, desfalcos y robo al erario que estas asociaciones han
estado acostumbradas a realizar.
No se puede tener un Gobierno
paralelo comandado por la sociedad civil. Decía Antonio Gramsci que “el Estado
es apenas una trinchera avanzada tras la que se asienta la robusta cadena de
fortalezas y fortines de la sociedad civil”. Ojalá eso cambie y en México
tengamos un estado robusto con una sociedad civil fuerte, pero también
transparente.
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