La elección de José
Murat Casab como nuevo dirigente del sector popular del PRI refleja que en ese
partido no tienen idea de quién es quién, o quieren perder las elecciones que
vienen.
Mañana se anunciará
que el exgobernador de Oaxaca ha sido electo líder de la CNOP, con lo que ese
partido nos enseñará su cara más dinosáurica con miras a los siguientes
comicios.
Así van a perder, no hay de otra.
Murat es visto por un
amplio sector de la población como el prototipo de lo peor del PRI:
atrabiliario, marrullero, vetusto y chantajista (con su propio partido).
Lo primero que le van
a preguntar a Murat, y al PRI, es de dónde sacó ese departamento en las torres
Time Warner Center, en el lugar más lujoso de Manhattan, si sólo ha sido servidor
público.
Tal vez tenga una
respuesta, pero The New York Times lo puso hace dos años como propietario
(entre otros cinco inmuebles en Estados Unidos) de un departamento de superlujo
en Nueva York, cuyo precio varía entre los cuatro millones 550 mil dólares (dos
recámaras, el más 'austero' en esas torres) y los 68 millones de dólares.
¿Otra vez a dar
explicaciones sobre en enriquecimiento de sus dirigentes?
¿De veras creen que el horno está para bollos?
Desconozco en absoluto si las propiedades de Murat en
Estados Unidos fueron compradas con recursos legítimos, pero se está jugando con una fibra hipersensible
de la sociedad que está molesta pues percibe que políticos (de todos los
partidos) se enriquecen al amparo de sus cargos.
Murat es conocido
como el gobernador que alimentó por años a la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación (CNTE), y la usó para desestabilizar a un
gobernador de su propio partido.
Ganó la candidatura
del PRI para gobernar Oaxaca gracias a que asustó al entonces presidente
Zedillo de que si no lo hacían candidato iría por el PRD.
Su 'elección' como líder del sector 'popular' del PRI es tan
fuera de lugar como su frase de campaña: “regresar
al pasado para tener futuro”.
¿Quién se va a sentir atraído por el discurso de Murat a
estas alturas del siglo XXI?
Las amistades y redes de Murat están en otras corrientes
políticas (como la CNTE y anexas, por ejemplo) y no en la modernidad ni en la
sintonía de las nuevas generaciones.
Su 'elección' no
puede interpretarse de otra manera más que desconocimiento de la situación del
país o ganas de perder.
Lo más llamativo es con quién quiere perder el PRI –si ese
fuera el caso–: con el partido que ha prometido echar abajo las reformas de
este sexenio y de los anteriores.
Ahí se encuentran los amigos de Murat: en la CNTE, La
Jornada y en el partido que apoyan ambos.
¿De veras creen en el
PRI que Murat sea el mascarón de proa que necesitan para convencer a las nuevas
generaciones que voten por ellos?
¿Piensan que Murat
ayudará a que los mexiquenses voten por el PRI en junio?
¿O que en la campaña
presidencial del próximo año un político del perfil de Murat sea lo que
profesionistas y empleados requieren para recapacitar?
Lo que se ve desde la barrera es que por cartas como esa,
como Murat, es que la población no quiere al PRI.
El tiempo dirá. Y falta poco.
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