En la víspera del 6 de enero de 2013,
el presidente Enrique Peña Nieto preparaba su primera visita como Ejecutivo
federal a Veracruz y los mandos del Cártel de Los Zetas lo sabían.
Horas antes al arribo del presidente,
varias personas presuntamente ligadas al Cártel de Jalisco Nueva Generación
fueron levantadas en distintos puntos de la ciudad.
La mañana de
ese 6 de enero, elementos de Servicios
Periciales arribaban al punto conocido como Casas Fantasmas, en el municipio de
Veracruz, para levantar los cadáveres de al menos doce personas que habían sido
masacradas y sus cuerpos lanzados en unos arenales cerca de la carretera que
conduce a Casas Fantamas y del punto conocido como Kilómetro 13 y Medio, una
obra inaugurada en el sexenio de Felipe Calderón.
Los reporteros que ese día intentaron
dar cobertura a los hechos resultaron amenazados por voces de presuntos
sicarios del Cártel de Jalisco y nada salió en la prensa.
El evento
del presidente para conmemorar la promulgación de la Ley de Reforma Agraria
salió a la perfección, y Javier Duarte de Ochoa, Gobernador en turno, quedó
como un gran anfitrión.
Es en esa zona que el Colectivo
Solecito de Veracruz tiene en la mira para iniciar los trabajos de búsquedas de
fosas clandestinas, supuestamente mucho más antiguas que las encontradas en
Colinas de Santa Fe, también en el municipio de Veracruz, adelantó la vocera del movimiento,
Lucía de los Ángeles Díaz Genao.
Comentó que la búsqueda en Colinas ha
sido superada y al día de hoy son 295 cráneos encontrados en las diversas fosas
colectivas e individuales.
Para trabajar en la última fase en
Colinas se tuvo que emplear maquinaria pesada ante la profundidad de los
entierros. De hecho, se contó con apoyo y capacitación del Instituto Nacional
de Ciencias Forenses de Guatemala (INACIF).
Las integrantes del colectivo, dice
Luci Díaz, cuentan con información puntual sobre la existencia de indicios que
podrían ser otro hallazgo de fosas y víctimas sepultadas.
Las
estimaciones, con base a los datos que se cuentan, es que en esos entierros operaron criminales mucho tiempo antes de que
el Cártel de Jalisco operara en la zona conurbada abiertamente luego de haber
desplazado a los Zetas.
Es decir, podrían ser fosas que datan de los
tiempos de Fidel Herrera Beltrán, cuando los Zetas eran quienes gobernaban en
la región, luego de lograr el control de la zona por la separación con el
Cártel del Golfo.
Y con más
relevancia porque Lucí Díaz indica que en
Veracruz son cerca de 20 a 30 mil los desaparecidos dentro de la franja de la
cifra negra, es decir, sin denuncia.
CASAS
FANTASMAS.
Los datos aportados anónimamente al
colectivo indican la presencia de entierros cerca de los terrenos donde se
desarrollan las obras de ampliación del puerto, de los terrenos de los Ruiz
Anitúa y de propiedades de la familia Barradas y Abascal.
Serían áreas usadas por la
delincuencia mucho antes que los de Colinas de Santa Fe, y por ello, el estado
de esos presuntos cadáveres podría ser de mayor deterioro.
Uno de los puntos que genera más
interés al interior de los buscadores, colinda con las Casas Fantamas, un
fraccionamiento no municipalizado en donde viven personas que no cuentan con
acceso a vivienda, y que durante muchos años estuvo abandonado, y en manos de
delincuentes que ahí se escondían y operaban.
Un sitio de
relevancia puede ser unos terrenos vecinos al tanque elevado de agua potable,
detrás de una pequeña capilla levantada en honor a San Judas Tadeo.
Entre los datos que se tienen es que
en años no muy lejanos, en unas viviendas de este fraccionamiento, operó una
“cocina” en la cual disolvieron en ácido a un sinnúmero de personas, cuyos
restos lanzaron en una barranca, en medio de cerros de dunas cubiertos por
nopales.
Fue en esta área donde en 2015
iniciaron las búsquedas por parte de la Fiscalía General del Estado, en los
tiempos de Luis Ángel Bravo Contreras, mucho antes de Colinas de Santa Fe. Las
informaciones indican que en esta área colindante al 13 y Medio y a Casas
Fantasmas, era propicia para cocinar y sepultar personas. Por si hubiera duda,
un reporte entregado por la Fiscalía General del estado, al responder la
solicitud de información 01597217, confirma que en septiembre del 2011 se
encontraron ahí 27 fosas clandestinas, con más de 50 restos humanos.
Se trata de la misma zona donde
Solecito está a la espera de contar con permisos para ingresar con la brigada
de búsqueda para seguir documentando el horror durante el incremento de las
violaciones a los derechos humanos por parte de la delincuencia y autoridades.
AUTORIDADES,
OMISAS.
En mayo del
2017, la reportera Ana Alicia Osorio documentó
la presencia de autoridades de varios niveles quienes hicieron omisiones
durante su encargo de vigilar la seguridad en el puerto jarocho, desde la
Marina, Ejército y la SSP del gobierno de Veracruz:
“De
diciembre del 2011 a octubre del 2012, el
contralmirante Mauricio Crispín Hernández, fue comandante de la Policía Naval
para encabezar el Veracruz Seguro, después lo suplió el contralmirante José
Pedro Ladino Bonilla, de octubre del 2012 a septiembre del 2013.
“El contralmirante Francisco Javier
Castaño Suárez, ocupó el cargo de septiembre del 2013 a enero del 2015; el
capitán Antonio Morales Hernández, fue comandante enero del 2015 a marzo del
2016.
“Todos ellos, encargados de dotar de
seguridad a la zona conurbada, no vieron ni detuvieron la creación del
cementerio clandestino.
“En la coordinación de Policía
Intermunicipal de Veracruz, Gregorio Cuéllar Morales, estuvo de agosto a
diciembre del 2011; Noé Campuzano Rodríguez fue Comandante de la Policía
Estatal del 2013 al 2016; Gonzalo Martínez Alvarado Comandante del Agrupamiento
Veracruz en Apoyo a la Policía Naval de abril del 2015 hasta abril del 2016 y
Jorge Vidaña Méndez que permaneció un día en el cargo de Apoyo a la Policía
Naval, estuvieron a cargo de la seguridad en la región por parte del Gobierno
del Estado y tampoco hicieron nada por frenar la creación de fosas con cientos
de cuerpos que fueron transportados hasta un predio rural colindante con el
área urbana.
“En marzo
del año pasado, llegó al frente de la
Policía Naval Félix Quiroz Javier que hasta el momento ocupa el mismo puesto y
quien tampoco vio la entrada de camionetas que debieran circular por la
carretera Veracruz- Xalapa hasta un fraccionamiento urbano y de allí al predio
donde están las fosas.
Y el panorama en el gobierno de Miguel Ángel
Yunes Linares, no cambia notoriamente, las madres del Solecito se han quejado
de la lentitud con la cual avanzan los permisos para ingresar a predios en
donde se podrían realizar búsquedas, así como la carencia de áreas adecuadas
para almacenar los cadáveres y el proceso de identificación.
La vigilancia en esos lugares del
norte del puerto jarocho sigue igual. Las empresas que se están instalando en
los alrededores del puerto se miran más preocupadas por seguir el paso a las
obras de desarrollo, a evitar una posible violación a los derechos de las
víctimas, si lanzan plancha de concreto para construir naves industriales donde
podría haber un cementerio clandestino.
CIRCUITO DE
LA MUERTE.
El Kilómetro 13 y Medio es una obra
lanzada durante el Gobierno de Felipe Calderón, que comunica al puerto de
Veracruz, el más importante en México, con la carretera Federal antigua a
Xalapa y la autopista a Cardel.
A lo largo
de su paso, desde TAMSA hasta el área de ingreso al puerto, hay empresas,
brechas, patios de tráilers y un sinnúmero de parcelas de dunas, dispuestas a
ocultar casi lo que sea.
Uno de sus vecinos, es el poblado de
Villarín, resultó testigo de las carreras sangrientas de marzo del 2007 en las
cuales murió el Zeta 14, dando origen a la narco-guerra que Veracruz no ha
logrado superar.
Igualmente colinda con Colinas de
Santa Fe, la fosa clandestina de la cual han exhumado más restos humanos en
América.
No cuenta con casetas de vigilancia
por parte de las autoridades locales y en toda su extensión no cuenta con
iluminación; se trata de un circuito de la muerte.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario.